estamos viendo una final de voleibol femenino en segunda fila, el equipo campeón del mundo versus el vicecampeón. un equipo compuesto por chinas, el otro por negras y mulatas. es deporte pero hay una gran violencia en cada saque, en cada pase, en cada tanto que se clava junto a la red, de cabeza y contra el parquet. ¿ equipo rojo o equipo azul ?. sigo el partido y trato de concentrarme, pero todo el tiempo pienso si me acostaré esa noche con el que está sentado a mi derecha o con el que está a la izquierda. o quizás lo mejor sería con los dos.
domingo, enero 23, 2005
de guardia
es la segunda noche que te espero en el porche con la escopeta enrollada entre las piernas y la perra acostada en el piso. cuando vuelvas borracho y canturrees y pises el borde del cantero de la entrada que tu mismo construiste, ella me alertará de tu presencia y yo sabré que hacer. espero volarte un chumbo y que quedes estampado en la fachada de la casa de tu madre a muchos de kilómetros de mi.
ordenada
nos revolcamos contra un muro de 1577, está oscuro y en el fuerte solo se intuye el sonido del mar. no hay cadenas, ni soldados de guardia, nadie pasa con una antorcha a dar las horas. somos dos sombras semidesnudas encima de la piedra centenaria, un poco borrachos, un poco temblorosos. mañana te haré una foto, como las que hacen los turistas, junto a la antigua campana. la guardaré en mis archivos de sexo casual.
a veces, eres tan distraído amor
sabes que soy alérgica y me llevas en primavera al jardín japonés. no puedo esperar de ti el más mínimo gesto de solidaridad y comprensión. seguramente esperarás a que tenga fiebre para invitarme a patinar sobre hielo en tu mansión de aspen y me harás probar un abrigo de visón en aruba a 108º F. cuando logre una semana de abstinencia en un plan de quince pasos dentro de AA me servirás una copa del mejor daiquiri que puedas batir. apenas se me venza el pasaporte me invitarás a irnos un fin de semana de compras desenfrenadas en andorra. cuando este cuidando a mi tía anciana que tiene diez gatos me traerás a abelardo, tu mastín español, para que te lo cuide por tres días. y cuando este internada en el hospital conectada a diez vías de kalitrón 500 mgrs. me traerás, recién cortados de tu plantación en alsacia, un ramo de girasoles dobles.
sábado, enero 22, 2005
los problemas del arte
quisiera ser la nalga desnuda bajo el pantalón banco. vivir un amor en la cima del andamio. estar ausente y desgarrar el alma de un amante. salir sola por el camino oscuro y pedregoso y tener una caja cargada de viagra de 20 miligramos. me gustaría apuntar para cualquier parte , tirar y que salieras, como de abajo de una piedra con tu mirada intacta pero con todo el cuerpo agujereado y de cada agujero un chorro de vino rioja. y verte morir así, desangrado en la plaza pública de nuestra pequeña aldea mexicana de frontera, con el sol brillando y los coyotes y los cactos y mis uñas con las dos capas de esmalte rosa.
viernes, enero 21, 2005
post carnival
me duele mucho la columna, espero no tener ningún disco fuera de lugar. brigadas de ojerosos ganan las calles. es de madrugada y apenas nos reconocemos con miradas, delatados por la primera luz del día. aquí suena un bolero que dice “ te extraño “ pero yo no te extraño, te escribo que es algo diferente. hay tantas cosas en la calle a esta hora, tantas botellas abandonadas, tantos vasos dados vuelta con un poco del contenido, hay tanto licor desperdiciado en las cloacas, pequeños restos de tantas copas de tantos vinos servidos en jueves. hay tantos colores que empiezan con el día y yo tengo los ojos tan rojos y tan cansados. casi ni percibo esas rayas rosadas en el cielo, esas marcas de hermosura puestas en la naturaleza. todo suena como conocido pero al mismo tiempo se trata de una novedad. me gusta ser la cronista de estos días y mandarte novedades desde esta cercana parte del mundo. es como que hubiera en cada paso, en cada oportunidad de describirte un color o un perfume, una pequeña porción de afecto que sabrás apreciar.
sigo construyendo metrópolis de palabras y me interno en pequeñísimas avenidas pobladas de arbolitos, autitos con personas que conversan por telefonitos o se pintan los labios con diminutos lapicitos rojos mirándose en espejitos retrovisores aun mas chiquitos. en alguna pequeña plaza, dos enamorados se besan y se vuelven a besar. un niñito casi imperceptible perdió su pelota invisible en un laguito y un par de palomas enanísimas lo miran con cierta indiferencia desde una rama fina como una pestaña.y yo aquí, gigantesca, con este lápiz que sería capaz de destruirlo todo si solamente lo soltara de mis dedos, hinchada de poder frente a todo ese universo vulnerable.
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rebecca milans
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