acompaño a un venezolano a una incursión por un barrio de mala fama. él tiene unos negocios turbios por allí y a mi me gusta pasear a pie. estamos en un distrito céntrico donde se mueven gran parte de los negocios ilegales minoristas de la ciudad. la mayor parte de los habitantes son negros o mulatos. los balcones escupen música a todo volumen y la gente del barrio se mueve con gracia por las veredas de adoquines. pasan gigantescos y espectaculares culos enfundados en ajustados pantalones violeta, rojo o marrón, los colores que abundan en el paraíso socialista de las telas. las camisetas de los lakers y los yankis son el uniforme de los niños que ensayan pases de beisball con la mano en un recoveco de la calle. nos cruzamos con un thunderbird 58 descapotado y desvencijado que lleva una novia vestida de blanco con velo, ramo y coronitas de azahares. va rumbo al palacio de matrimonios. según me explicaron, si te casas para toda la vida llevas un vestido sencillo, si piensas en una segunda vuelta es mejor un vestido con varias capas, que puedas reformar dentro de unos años, porque ahí te puedes casar cien veces y siempre de blanco. la calle está salpicada de una clase de puerta-ventanas abiertas por las que se puede ver todo tipo de decorado sefl made, especialmente retratos de héroes nacionales revolucionarios a veces tallados en pirograbado, a veces dibujados con birome en estilo puntillista o salvajemente esfumados en pastel sobre una tabla. también hay versiones hechas en fideo y eso da muestra de un gran fervor patriótico porque la comida no se desperdicia en aquel sitio. nos vamos acercando al centro y la calle queda vacía, solo nos cruzamos con un perro tipo “benji” de pelo azul francia violento. según las costumbres locales, el cumpleaños de la quinceañera puede requerir un decorado según los colores del vestuario de la homenajeada y este puede incluir a las mascotas de la casa, por lo que perros, loros, gatos y otros bichos pueden perder, por un tiempo, su identidad cromática.
domingo, febrero 06, 2005
sábado, febrero 05, 2005
dime el color de tu mascota y te dire a que hueles
gracias a una distracción quedo perdida en el medio de un barrio desconocido en la ciudad que habito hace veinte años. no tengo muy claro como salir, así que camino en dirección sur buscando una calle de referencia. el camino será largo porque voy paralela a una avenida que nunca encontraré. es un sábado de primavera a la hora de la siesta. en un renault 12 hay un perrito rosado rabioso. no nació así, alguien lo pintó. es un caniche no del mejor pedigree que luce una moña grande y un collar dorado. tengo mi mini cámara digital y haciendo gala de una crueldad infrecuente, la preparo y me acerco lentamente a observarlo y retratarlo. el bicho me detecta. lo saco velozmente de sus casillas. tan solo con mirarlo logro que me odie como a su peor enemigo . el exótico animal decorado se transforma inmediatamente en una fiera indomable que ladra fuerte y me desfila sus dos hileras de dientes en señal de evidente amenaza. al fin y al cabo los bichos, más alla de las perversiones de sus dueños, también tienen su dignidad.
viernes, febrero 04, 2005
el amor es ciego y tonto
elmer era un buen policía. siempre tenía el uniforme limpio. aunque no fue a la academia, su madre le enseñó a lavar y planchar bien sus camisas. estaba casado con berta . ella no era una buena esposa, apenas cocinaba unos revueltos asquerosos y tendía la cama con desgano. el resto del día se lo pasaba mirando telenovelas y hablando tonterías con sus amigas. el sexo con berta había dejado existir hacía tiempo y encima ella, dos por tres, le hablaba de un ex novio camionero con el que debería haberse casado. al fin, decidieron divorciarse. elmer juntó las pocas cosas que tenía y se fue a vivir a la casa de su madre. un día, haciendo guardia en la puerta de la comisaría vio pasar a esther. esa chica era una preciosidad, alegre, hermosa y muy joven. entonces decidió cortejarla y para eso, la siguió hasta su casa. cuando golpeó la puerta el que atendió fue benito, el padre de esther, que lo recibió con un poco de desconfianza pero lo dejó entrar por el uniforme. elmer le pidió, con toda formalidad, permiso para cortejar a su hija. después de tomarse varias cañas, benito le contó que esther, era menor de edad y tenía un novio esquilador que se llamaba beto. como él le cayó muy bien, le dijo que podría regresar a la casa cuando quisiera. los días siguientes, elmer vio, desde la puerta de la comisaría, a esther paseándose por sus narices enamoradas en el cuadro de la bicicleta de beto, comiéndoselo a chupones. de todos modos siguió frecuentando a benito y se fueron haciendo, cada día, más amigos. una noche esther golpeó la puerta de la casa de elmer y le preguntó si el estaría dispuesto a casarse con ella. elmer no se atrevió a preguntarle por beto, simplemente dedujo que se habían peleado y ella quería casarse por fin. así que arregló con benito los detalles y celebraron la boda. cuando se iban en ómnibus rumbo de su luna de miel ella se sentó en un asiento más atrás. al llegar al hotel en las termas ella pidió una habitación con camas separadas. elmer aceptó las condiciones de esther sin protestar. el matrimonio no se consumó. a los tres meses de casados elmer estaba pensando que se deberían mudar de la casa de su madre para tener mas privacidad pero esther se fue con un circo y nunca más se supo de ella. a pesar de una infinidad de trámites elmer no consiguió anular el matrimonio. fue por entonces que conoció a elba, una morocha ruidosa que le hizo perder un poco la tristeza que le dejo esther pegada en la piel. pero elba no era una buena chica y le mentía constantemente sobre todo y se reía, a sus espaldas, de él. así que, luego de dos años, elmer decidió volver a separarse. a esta altura tenía un segundo empleo que le permitía tener una entrada extra. estaba conforme con su nuevo status y el jefe que lo valoraba, pero se sentía muy solo. elba consideraba una injusticia que su marido fuera ahora un hombre con recursos, justo cuando no estaban viviendo juntos. un día lo llamó para decirle que estaba enferma y que necesitaba que la ayudara con dinero para los medicamentos, así que elmer le abrió una cuenta en la farmacia que queda frente a la plaza. a los dos meses su jefe le contó que lo llamaron de la farmacia y decidió pagar el saldo y cerrar definitivamente la cuenta. elba y sus amigas se la pasaban yendo a comprarse tintura para el pelo en vez de remedios. habían puesto una peluquería clandestina en los fondos de su casa.
jueves, febrero 03, 2005
tabaco y leprosos
volviendo al tema del tabaco, emprendí precozmente mi carrera de fumadora pasiva. en un arrebato descontrolado que me atrajo al espinoso camino de la ciencia terminé preparando un examen de geometría descriptiva con un profesor singular que llegaba en una moto bmw con un morral lleno de pipas y tabaco. mientras yo hacia los ejercicios del libro de tapa verde él meditaba y armaba mezclas en su interminable colección de recipientes exquisitos y me instruía en las afinidades que tenían los tabacos de virginia con las hebras de chocolate traídas de la india. no fumaba todo el tiempo, lo hacía solo al final de la clase, cuando estábamos en la parte filosófica de la matemáticas “ d “. tal vez esa fuera la razón por la cual era tan grato el perfume de las pipas mezclado con la conversación distendida cuando los libros estaban cerrados y el examen se convertía en algo absolutamente secundario en nuestras vidas. más adelante tuve unos amigos marineros y ellos, a pesar de su juventud, sentían la necesidad de cumplir con todo el estereotipo del hombre de mar. chaquetas azules de sarga gruesa, visitas al infectólogo de cabecera para atender algún mal venéreo y tabaco en pipa. en algunas sesiones de pócker en un apartamento de la calle ciudadela reinicié mi romance con el tabaco de pipa y durante solo unos meses fui fumadora activa. pero el tiempo pasó y seguí militando en las filas de los no-fumadores o no compradores de cigarrillos. ahora fumar puede convertirse en una gran trasgresión, al menos en algunos sitios. hace un tiempo estaba en una de esas ciudades donde los fumadores son exiliados a los corredores o a cuartuchos de las empresas donde trabajan , lugares en los que tirar un pucho en la vía pública se paga con multa y al contado. una tarde me escapé después de una serie de reuniones de trabajo en ambiente saludable. salí a caminar por el centro para distenderme un poco. ahí descubrí un negocio de tabaco. a través de la vidriera divisé una suerte de living de cómodos sofás de cuero donde había un grupo de fumadores haciendo uso de sus derechos. eran todos hombres, de diferentes edades, con aspecto saludable y aire desafiante. un club de leprosos sonrientes. entré, me compré una caja de puritos café creme , fósforos y me prendí uno. después me instalé entre ellos, mis nuevos amigos.
miércoles, febrero 02, 2005
tabaco y traidores
nací en una casa de fumadores, en una familia de fumadores en la que, inclusive, había un niño con “ permiso para fumar en público “ desde los ocho años. para evitar que cayéramos temprano en el vicio, mis padres no nos enseñaron a prender fósforos. éramos grandes el día que una visita ocasional descubrió esa carencia de nuestra formación y sin dudarlo se instaló por horas en la mesa de la cocina haciéndonos prender fósforos de cerilla de aquellos cortitos y blancos. inmediatamente me dediqué a fabricar bombas con la complicidad de mi amiga la gorda, siempre dispuesta, hasta el día de hoy, a las actividades subversivas. mi hermana directamente se encerró en el bañito del fondo con rayuela y una caja de master con filtro. así empezó su carrera de fumadora empedernida que continua hasta el día de hoy. por mi parte, insistí en el camino pirotécnico hasta que un almacenero de la otra cuadra tuvo la peregrina idea de quemar un judas en el frente de la carpintería abandonada. siempre dispuesta a las tareas colectivas, participé recaudando las ropas viejas, el dinero para las bombas y palos para la figura. no sabia en que consistía esta misteriosa tradición pero cuando vi que estaban quemando la figura de un hombre elevado sobre maderas, casi crucificado, les aseguro que el resultado no me gustó nada. me volví a mi casa totalmente desilusionada por lo que los demás valoraban como diversión. por eso no doy dinero a ningún niño que me pida un peso para el judas. déjense de joder con judas.
martes, febrero 01, 2005
ana gusana
nadie se había atrevido a decirle frígida. de todos modos ana no parecía feliz. se le notaba en cada milímetro de su piel ocre a lo largo de un metro ochenta y tres de huesos largos y desgarbados. seguramente en algún recreo cruel de la escuela algún malvado le había gritado : “ ana gusana “ y ella se había imaginado a si misma como rambo en la jungla, corriendo con el cuchillo apretado en la mandíbula, tras la venganza. el tiempo había pasado y su aspecto de monja en un día franco no había cambiado un ápice a pesar de haber perdido, sin pena, ni gloria, ni orgasmo, la entereza de su himen. seguía siendo la cabeza que sobresalía del grupo de amigas desabridas y ninguna le ganaba en su liderazgo de mujer aburrida. entonces creyó, por un momento, que podría ser una chica de carrera y la publicidad le abrió las puertas como asistente del asistente del encargado de una cuenta. en la agencia ana no combinaba con sus trajecitos amarronadas y sus camisas color crema. en los albores del tercer milenio tener el look margaret thatcher podría verse como un síntoma de exotismo pero el mundo publicitario vernáculo no permite estas licencias. los creativos creían verse irresistibes en botas tejanas con vaqueros negros apretados en el bulto, además de las consabidas camisetas negras con frases “ ingeniosas “ en letras blancas. todo combinado con cinturones de tachas plateadas y una actitud rebelde que podía traducirse en ir un día a trabajar sin afeitarse o juntarse los tres pelos, que habían sobrevivido a la calvicie y llegaban a la nuca, en una colita. los del área de marketing vestían trajes aburridos de cuatro botones y los contables ensayaban los mismos trajes pero en cortes mas anticuados y berretas aun. siempre había un idiota capaz de presentarse a trabajar con una corbata con personajes de disney o warner. en la agencia, para nuestra alegría, siempre hay un idiota. las mujeres tampoco dejaban mucho que desear, estaban las que eran decoración pura y las mulas que trabajaban. adivinen donde entraba ana gusana. a pesar de su vida monótona y deslucida ana guardaba un secreto que la hacía especial y algunas veces, increíblemente feliz. bajo la aburrida blusa ana tenia un crucifijo que apretaba con particular lascivia mientras practicaba el extraño deporte extremo de la constipación. después de largas sesiones con clientes exigentes, asistiendo al asistente a asistir en estas reuniones. después de pasar horas de su vida supervisando a todo tipo de proveedores inútiles. después de esperar durante horas la llegada de un embarque de cajas de algún de un producto sobrante o vencido que sería obsequiado en un estúpido programa de tv. después de un frustrante encuentro con un par de gordas engreídas que habían tratado de socavar su carrera llena de porvenir. después de todo estaba el laxante, el más fuerte, el que le retorcía las tripas hasta convertirlas en las trencitas de bo derek. después de todo, estaba la felicidad.
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