hizo una pausa mientras lavaban la ropa en el arroyo jabonería y ahí mismo lo parió. era un machito. le anudaron el ombligo luego de separarle el cordón con el cuchillo para cortar el jabón . ahí quedó envuelto en sábanas limpitas, mientras ellas regresaban a la tarea. entonces cayó la tarde y empezó berrear para que le dieran la teta.
viernes, febrero 18, 2005
miércoles, febrero 16, 2005
todo todo mal
había empezado el verano y como hacen las chicas de balneario todos los años, había dejado con mi novio de invierno. tal vez por eso me animé a ir hasta la casita en el medio bosque a escuchar un ensayo de la banda. puedo decir que sonaban fuerte y apestosamente mal pero les pedí que tocaran todo el repertorio. no se parecían en nada a hendrix que era uno de mis referentes favoritos. pude darme una idea de cuales serian las canciones salvables y cuales eran realmente inaguantables para el posible público. así que hice una lista de ocho temas y les sugerí que dejaran los otros veinte para el segundo disco. habia llegado ahí precedida por la fama que me había dado la organización de las más exitosas fiestas estudiantiles del año anterior y a pesar de no ir al mismo liceo, mi nombe había corrido como una garantía de calidad y eficiencia. cuando me iba en la bicicleta le confirmé al líder de la banda que si, que podría ser su manager. el se sonrió como si estuviera hablando con un profesional y no con una chica de dieciséis que intentaba aparentar los dieciocho. algunas canciones me avergonzaban más que otras, pero intenté, después de un mes metida en los ensayos, que mejoraran al punto de poder ser interpretadas sin que toda la platea se escapara. entonces salió un toque en un cine a treinta kilómetros de alli . había unas doscientas personas y fuimos en el micro de línea. en ese momento yo ignoraba que el estilo de mi banda, la que yo representaba con tanto orgullo, era absolutamente punk. todo todo mal, todo todo mal era uno de los estribillos mas pegadizos de aquel grupo heterogéneo hasta a la hora de vestirse. a mi me gustaba el batero, mucho. creo que tenia catorce pero yo sabía que no debería confundir negocios con placer y menos mezclarme con el escalón más bajo de la escala de una banda de rock. el trabajo era arduo y se notaban las mejoras así que viajamos a la capital a grabar un demo. el estudio era de esos alfombrados, tenia un piano blanco de cola, totalmente pretencioso y un morenito en las teclas con anteojos y pelos largos que cantaba “ imagine “, tratando de impresionarnos. el que grababa se llamaba blanquito si mi memoria no falla. hicimos dos canciones y volvimos al pueblo con el tesoro. yo planeaba una reunión con el dueño de una super productora argentina, un mito del negocio que había cargado parlantes para recitales de pescado rabioso y ahora representaba todo lo mas de lo mas en el negocio rockero. tenia claro que el país le quedaba chico al talento de mi banda. entonces al líder se le ocurrió tocar el timbre de mi casa e instalarse en el living de mis padres para encararme directamente con fines amatorios. acompañado del batero, claro, porque en el mundo del rock todo se hace dentro del grupo. rechazarlo frontalmente, con el tipo que me gustaba adelante, fue la situación mas incomoda de mi vida. la mas patética. la más loca si la veo el día de hoy. ahí se truncó, prematuramente, mi carrera de manager de rock.
martes, febrero 15, 2005
contra la iniciativa privada
todos los domingos un africano acosa mi fax con el antiguo “cuento del tío “, la herencia que va a cobrar y todo eso. así como hace un tiempo estaban los mails para ganarse un millón de dólares en holanda, ahora el estafador africano esta practicando con el fax. ¿ quien financia a los estafadores cuentapropistas ? este domingo, decidí resistir. me senté junto al teléfono a esperarlo. estuve toda la mañana agazapada hasta que sonó el esperado ring. antes que saliera la señal automática del fax levanté el tubo y pregunté - ¿ quién habla , quién esta ahi ? - después de una pausa escuché su voz gutural - fox, fox.... - a lo que pude reaccionar - no fax, no me gastes más el cartucho del fax ¿ oíste mogambo ? no quiero mas tus fax , no fax no fax no fax !!!! - y le corté.
lunes, febrero 14, 2005
vocación
la domadora de leones seguía pariendo hijos. cada primavera abría su vientre y expulsaba el prospecto de nuevo artista a las arenas del circo. los mellizos habían resultado buenos con los animales, valentín tenía un encanto especial para ayudar al mago pero constanza...ella no había nacido para aquella vida. su único afán era mirarse al espejo y peinarse. incapaz siquiera de bañarse como es debido, transitaba su adolescencia con una costra de mugre en el pescuezo. movía las caderas, de las que caían dos largas patas flacas, con la provocación de una experta en las lides amatorias. gracias a su actitud indolente y desvergonzada, los muchachos la tenían en el primer puesto en sus conversaciones y sus pajas. ella parecía estar en otra parte del mundo, un sitio al que no habían podido acceder los demás. transitaba su breve tiempo inconsciente de lo que causaba a los del sexo opuesto. si bien la madre no parecía preocuparse mucho por su falta de horizontes, algunas tardes, mientras compartía el carromato con la mujer barbuda y se bajaban unos vasitos de anís helado, soñaba con una carrera rutilante, en el mundo del modelaje, para la nena. la abuela era más pesimista, mientras cosía los interminables remiendos en la lona de la carpa, advertía sobre los peligros de que su nieta fuera preñada en cualquier oportunidad. cuando cumplió los trece, se contagió de una fuerte fiebre religiosa que la llevó a asistir a cada misa, confirmación, comunión, homilía, procesión, exorcismo, extremaunción y boda hasta que definitivamente se metió a monja del verbo encarnado y casi nada más se supo de ella.
al fin solo
había llamado a un servicio de acompañantes y había contratado a una puta. ahí estaba ella, linda, joven, italiana y envuelta en un saco de piel bajándose de un auto en la puerta de su casa suburbana. desde que su lujuria había vencido por knock out a su proverbial avaricia y había tomado su tarjeta de crédito para pedir el servicio a domicilio, se había pasado limpiando la casa. el hogar que compartía con un sicótico que al fin se había ido, por unos días, a otra parte. café recién hecho, cerveza en la heladera, sábanas limpias y toallas nuevas. se bañó, se afeitó y se vistió como si tuviera una cena con sus futuros suegros. había imaginado posibles diálogos para cuando prendiera el cigarrillo después de corjérsela. ella era sensacional, pero él no pudo perpetuar su plan. su amigo de todas las horas no quiso salir de su letargo y ahí se quedó deprimido, maldecido y reducido. sólo pudo decir un par de veces “ sorry “.ella pasó al baño y salió calma y arreglada, con el pelo cepillado, rumbo al auto donde el chofer la esperaba para llevarla, tal vez, a la casa de otro cliente. disimuló la lípori como pudo pero cometió un error. se olvidó la agenda en el comedor. para él esta fue la chance de reivindicarse así que llamó presto al servicio y reportó el hallazgo. mientras la esperaba sintió que se había enamorado de esa mujer y esa era la razón por lo que había pasado lo que había pasado. ensayó varias veces como sería esta segunda oportunidad desde la perspectiva del salvador. a las tres horas ella volvió a golpear la puerta de su casita en jersey. él la hizo entrar y después de entregarle la agenda donde contabilizaba a todos los tipos con los que se había revolcado cada día de cada mes del año, intentó invitarla a salir. “ fuera del trabajo “ – aclaró. ella frustró cualquier esperanza sólo con un gesto, puso un billete de veinte en la mesita, junto a los preservativos holden y partió.
sábado, febrero 12, 2005
carácter jodido
desde que sopló la sudestada las cosas no andaban bien en el circo. todos tenían claro que en el carromato de los enanos se estaba gestando una tragedia. pero nadie hizo nada, los límites de la convivencia son así, mejor no te metas. una tarde el traga-fuegos estaba ensayando un número nuevo cuando la enana bata dejó oír sus sollozos desde un rinconcito entre la alfalfa de los caballos. él le ofreció un pañuelito que improvisó con el trapo que usaba de muñequera y se quedó, en silencio, hasta que ella pudo volver a sonreír. esa noche el enano gualdo perdió en el pócker y se emborrachó. estuvo gritando hasta altas horas fuera del carromato hasta que el marido de la ecuyere, que era un tipo inmenso con las manos como acordeones, lo agarró del lomo y se lo llevó para la pista. lo acostó ahí entre unos trapos y se quedó toda la noche cuidándole la mona. los celos no dejaban vivir a gualdo, lo acosaban todo el tiempo. apenas tuvo oportunidad se intoxicó con el instrumento de trabajo del traga-fuegos : diez litros de kerosén se tomó.
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