viernes, marzo 04, 2005

salven a albertini

absolutamente embarazado, con las piernas hinchadas y un poco de nauseas, el doctor albertini ganó la calle. aun tenía puesta la mínima bata con que lo había vestido el maléfico ginecólogo que lo inoculó con su semen. desorientado y exhausto se tiró a los brazos de una mujer policía maciza que usaba una cantidad excesiva de rimel en las pestañas y tenía colgada en la cintura una macana del tamaño de una berenjena. en un gesto piadoso, ella le cubrió el trasero con su sombrerito de reglamento.

jueves, marzo 03, 2005

estoy bien

en las sesiones del grupo nos tratamos por el nombre de pila. nunca sabemos el apellido o condición del que se sienta a nuestro lado. eso me gusta porque uno puede concentrarse en las cosas que importan durante las reuniones de los martes y los jueves. este es un grupo no demasiado popular. nos encontramos en un bar, por lo que podrán deducir que no somos alcohólicos. nos coordina una adicta recuperada. es una mujer muy atractiva y simpática que no impone distancia sino que nos ayuda a seguir nuestro manual de diez pasos. me gusta mucho cuando nos damos la mano en el grupo, cuando nos abrazamos y cuando decimos nuestra oración de la serenidad. como el personaje de el club de la pelea, he asistido a muchas clases de grupos, desde grupos privados llenos de conchetos, vicepresidentes en ejercicio y otro tipo de celebridades a modestos grupos de parroquia de barrio. en algunas oportunidades hice dos grupos diferentes para encadenar la salida de dos adicciones al mismo tiempo y por supuesto que tuve mis logros, por algunos meses. durante un largo tiempo acudí a un grupo en el que había un hombre que me gustaba, si bien el grupo no trataba ninguna de mis adicciones. el hombre me gustaba tanto que dejé de ir al grupo que estaba en el mismo colegio, del otro lado del pasillo, donde yo atendía mi auténtica adicción. cada semana veía sus progresos y me enteraba de sus más profundas intimidades, como le iba en la cama con la mujer, como se sentía cuando lo atacaba la ira, como lo discriminaban en el trabajo y que estaba sintiendo en la medida que podía estar sobrio. al principio me sentaba frente a él para que viera mis ojos, porque todos dicen que son muy bellos. él me miraba, pero como un adicto mira a otro adicto dentro del grupo, con una mirada solidaria. en el correr de las actividades, me las ingenié para que me dieran las lecturas del grupo porque mi voz aterciopelada podía ser un buen elemento de seducción. pero el motivo de mis desvelos siguió indiferente mientras los otros dos hombres me mandaban miradas y comentarios babosos con frecuencia. un día me senté junto a él, después de varias semanas de entrar en confianza. tenía puesta mi musculosa blanca con tiritas que me da un aspecto delicado y vulnerable de niñita, además me había puesto unos toques de un perfume japonés con nota de sandía. cuando empecé a hablar quebré la voz y lloré. inmediatamente sentí el abrazo cálido y rosado de la gorda que se sentaba atrás que se me tiró en palomita al primer moqueo. él solo me acarició la cabeza en ese momento y se enredó el dedo con uno de los broches del pelo. a pesar de este fracaso yo seguía convencida que tarde o temprano las cosas iban a funcionar con aquel hombre que manejaba un camión de reparto por la zona de la unión. pero él dejó el grupo y poco a poco yo también. al tiempo reconocí que me estaba haciendo adicta a las reuniones de grupo y como no existía un grupo que tratara ese tema, decidí fundarlo, basada en mi experiencia y en la de dos compañeros a los que había descubierto haciendo trayectos contradictorios similares. ahora coordino este grupo en mis ratos libres, mientras sigo asistiendo a los grupos que tratan mis otras, antiguas, adicciones, pero voy solo para ver a los amigos.

miércoles, marzo 02, 2005

oficios en el 1º de marzo

¿ y usted siempre se dedica a esto ? no señor, a veces también le doy alfalfa y agua a los caballos. ¿ y como se llama su trabajo ? bueno señor, soy paleador ¿ y tiene un rango en la división ? soy soldado de la guardia de blandengues de artigas, señor ¿ y en los actos su trabajo consiste en limpiar las cagadas de los caballos ? si señor.

martes, marzo 01, 2005

simulacro

¿ me gustaba o me hacía acordar a alguna tía vieja ? podría ser un poco de ambas cosas. era un tipo muy simpático, de esos que una conoce en un bar y enseguida se siente cómoda. no me acuerdo muy bien en que bar lo conocí. me acuerdo que había visto a sus abuelos mucho antes de cruzarme con él. eran unos viejos muy elegantes que andaban vestidos de color verano, no en los colores que ahora se identifican con el verano, el maíz, el crema, el blanco. ellos tenían ropajes en esa gama entonada del rosa y el habano que se usaba en el caribe en los años cuarenta. quizás había un auto negro e imponente que ella, a pesar de sus años, manejaba con prestancia. eran una asociación poderosa y distinguida, al menos en mi recuerdo. el nieto era uno de esos hombres del tipo que nos hace sentir relajadas, al punto de olvidarnos de cosas importantes como su simple condición y mandato para llevarnos a la cama cuanto antes mejor. bueno, esas eran las reglas. jugaba a osito de peluche. sonreía, traía un trago, hacía un chiste, se subía los lentes con cara de inocente y a una se le iba esa aprensión que hace mantener una barrera en alto. a todas las mujeres les caía igual de inofensivo y simpático. era alguien popular de esos a quienes todas besan cuando llega a un lugar. pero también era un zorro, que planeaba llevarse todas esas pollitas, al gallinero. yo vivía en un barrio con putas, las más feas y decadentes de la ciudad. de esas que dan miedo hasta a los clientes jubilados que se les arriman. un sitio cuyo principal glamour es la ausencia absoluta del mismo. no estaba acostumbrada a visitar hombres en sitios refinados como aquel rascacielos al que me arrastró una noche de invierno helado. todo se veía impresionante, empezando por la calefacción, las tablas del piso anchísimas, las ventanas fantásticas, el ascensor con perillas de bronce y por último la botella de napoleón vsop que destapó para que recuperáramos la temperatura. por un rato leímos unos comics de manara tirados en el piso. había también revistas europeas, de esas que no se conseguían en ningún lado y algunos números de interview de la primera época como el número del 74 que tenía a bo dereck en la tapa . era un preámbulo absurdo para lo inevitable. seguí visitando las bondades del brandy y me saqué la ropa. si había alguna música más allá de mis risas, no me acuerdo. mi anfitrión empezó a luchar trabajosamente para sacarse las botas. al minuto mi cabeza cayó sobre un almohadón gigantesco y me dormí. por el rabillo del ojo lo vi traer un edredón de plumas gigantesco y taparme. yo sé que tu sabes que yo sé. los dos fingimos un poco, él ser un auténtico caballero y yo, dormirme con tan pocas copas.

lunes, febrero 28, 2005

restos en la nueva atenas

el uruguayo es un ateniense, sin terminar *. si existe algo que nos da un carnet de identificación como sociedad, es la innumerable lista de obra públicas, religiosas y privadas que han quedado por muchos años sin terminar. de la era del hormigón tenemos un puente trunco sobre el arroyo garzón que une o separa maldonado de rocha, a unos kilómetros de josé ignacio. un sitio paradisíaco donde los fotógrafos de gente llevan a las modelos a retorcerse entre los pajonales en temporada estival y donde los automovilistas cruzamos en una simpática balsa. está el gigantesco masacote del palacio de justicia en pleno centro, el sodre, el palacio municipal que se usa hace casi cincuenta años pero nunca fue revestido como en el proyecto original, en cambio, recibió un mural al estilo george de la jungla. son tantos e interesantes, que daría para editar la guía “ montevideo interrupta “ con un mapa de recorrido y la historia de cada uno. es tan rica nuestra cultura de los restos, que deberíamos desarrollar una gastronomía al tono para darle más fuerza a esta manifestación cultural. algunos son magnánimos, otros patéticos y otros surrealistas de la primera hora. es el caso de las entradas para un subterráneo que nunca se construyó. dicen que la obra se vió truncada por motivos políticos, pero el efecto propagandístico fue tan potente que tenemos, en una ciudad sin trenes subterráneos, una pizzería el subte, un casa de arreglo de zapatos el subte y un centro municipal de exposiciones el subte. esta tarde visité otro edificio de montevideo cuya obra tuvo interminables interrupciones : el cabildo. ahí se celebra una exposición de manuel espínola gomez, un pintor excepcional que se murió hace dos años. la muestra rescata la obra gráfica propagandística de manolo entre la que se incluye el diseño original de logotipos como el del frente amplio, entre otros. particular interés tuvo para mi el material de los años sesenta. fotos del " carnaval pop “ del 67 y los recortes de prensa de una histórica ocupación realizada por artistas plásticos en la sala de exposiciones del subte, que duró cuatro meses, fue desalojada por la policía. este hecho intentaba alertar, en forma desesperda, sobre la necesidad de darle un espacio de dignidad al arte. imaginen hoy en día un movimiento así, encabezado por músicos o por pintores o por artistas de cualquier disciplina, tomando un espacio público y bancándose cuatro meses adentro. recomiendo fervientemente que visiten esta muestra que estará hasta el mes de abril porque es una manera de recuperar datos de nuestra historia reciente seguramente desconocida y acercarse al pensamiento de sus protagonistas. controversial como pocos, espínola se hizo cargo de la renovación de algunos salones del palacio estévez o casa presidencial. adelantado al postmodernismo pintó paredes de colorado violento o esmeralda brillante, dejando frisos dorados o módulos de madera tallados que le dan al edificio un aspecto que deslumbra y sorprende al visitante y que tiene por epílogo a un popular ex payaso de tv, el enano fermín, ahora en su carácter de portero. manuel espínola gómez, hijo de un modesto albañil de solís de mataojo, se retiró de la pintura a principios de los noventa para dedicarse en exclusivo a jugar al billar fantasía en el club del entrepiso del palacio salvo, donde no se admiten mujeres. como haría cualquier buen ateniense.
* por si no les queda claro, si quieren usar esta frase deberán citarme

domingo, febrero 27, 2005

certeza en el oasis

mientras te enjabonaba la espalda, me di cuenta que no te amaba. ya no tenia ganas de refregar mi pecho a tus omóplatos, como en otros tiempos y bajar y subir contra la línea de tu columna resbalosa. tampoco me daban ganas de abrazarte, como antes y cruzar mis piernas alrededor de tu tórax peludo y negro. entonces, repetí el ritual de la misma forma que siempre, para que no sospecharas nada. pero se me hizo largo y nada placentero. desee que entrara alguno de nuestros sirvientes con el teléfono y una llamada para ti, servida en bandeja o que alguno de tus hijos se asomara para darte un beso. pero nada nos interrumpió esa tarde. cuando el baño terminó y me calcé las sandalias, sentí una voz que gritaba “ corre “ pero me quedé quieta, en el almohadón de siempre, entre tus otras esposas, como si nada hubiera pasado.