todo parece incomprensible a la hora de comer. sorben una sopa que me resulta impenetrable. entonces tomo té todo el tiempo ya que es algo que reconozco y me gusta. no puedo aspirar acompañarlo con unas galletas de la suerte, aun no se occidentalizó el oriente. los chinos resisten y sonríen cuando las cosas se ponen difíciles. cuanto más grande es el problema, más grande es su sonrisa. yo aspiro no generar problemas, apenas lograré pasar cuarenta y ocho horas para dar un vistazo a la ciudad y después decir que estuve en shangai. no alcanza el tiempo para sacar al menos una foto simbólica de esta gran ciudad. me conformo con una vista de la ciudad moderna, el paseo a un par de pagodas y una noche en un karaoke travestí, no mucho mas. vida de hotel. tengo un parque impresionante alrededor y si voy hacia el río me encuentro con otros dos parques espectaculares, el yuyuan y el jing’an. aprendí a tomar el metro, pero no me alejé demasiado por las dudas. esto es muy grande, demasiado para una provinciana que no habla cantonés. mi nariz se desplaza velozmente sobre los olores de la ciudad que, en su zona más sofisticada, tiene espacios verdes y flores por todos lados. no podré ir a un mercado de alimentos, no me da el tiempo para recorrer ese universo caótico de los pescados y las especies. tampoco podré aspirar a conocer los barrios bajos, no puedo hacerlo sin un anfitrión. al llegar me desencontré con mi amigo lucas. me da pena pero mi vuelo desde seúl se atrasó un poco. no pude dibujarle unos gatos blancos, para su hija menor, en la mano. al llegar, ya se había embarcado, tal vez a ámsterdam, tal vez a tel aviv. son difíciles las citas en aeropuertos, no te dejan socializar con esos cambios de vuelo y los atrasos. me hubiera gustado verlo, hace tantos años nos encontrábamos en el tramo de 18 de julio entre la plaza cagancha y ejido y caminábamos por la línea amarilla del medio de la avenida, a las dos de la mañana. éramos tan delirantes como ahora pero dormíamos mucho menos. el escribía unas crónicas surrealistas sobre un malhechor que protagonizaba las tapas de un vespertino de corte amarillista. el negro amaranto. la nuestra era una ciudad vacía. en nada se parecía a esta, que tiene chinos por todas partes. anoche descubrí un juego de boliche en el hotel. me vendé la uña rota y me tiré unas chuzas. no había bolos con agujeros chicos, para dedos de mujer, pero no me importó. la próxima vez traigo la mía.
sábado, abril 23, 2005
viernes, abril 22, 2005
una tarde chez rodríguez
estoy en el corazón del negocio de rodríguez. en el escenario principal de su vida, rodeada de torsos desnudos que no transpiran. son de un polímero o fibra de vidrio. en un estante están las cabezas de yeso de elvis y marilyn, esta última pintada con un llamativo rojo en los labios. en este rincón, de la zona de estero bellaco y ocho de octubre, todo es armónico y aterradoramente silencioso. mi anfitrión prometió traerme unas piernas y desapareció en las profundidades del taller. me distraigo viendo, en la galería de cabezas, el devenir de la moda a lo largo del tiempo. ese larguísimo estante es una especie de museo de cabezas de uso comercial. me resulta difícil elegir entre tantas opciones y partes intercambiables. nunca jugué a las muñecas. esto es nuevo para mi. me impresionan un poco las representaciones humanas a escala. no es el caso de rodríguez, que trata a sus muñecos como personas. es más, como personas con sentimientos, con intenciones, con un gran poder de seducción. selecciona un busto y lo manosea con orgullo, como si fuera la ubre de una de sus hijas dilectas. después sugiere una cara – tiene la boquita abierta – y la coloca con un erótico gesto dentro del agujero con clavo del torso seleccionado. se da vuelta, manotea otra parte y dice – esta colita le irá bien – mientras arma el nuevo ser. hay algo que evita que le tenga lástima a este hombre, el nunca está solo. además, tiene las mejores minas.
jueves, abril 21, 2005
sobre gustos
estoy perdida y todo el mundo me sonríe. me gustaría encontrarle una explicación a este complicado estado. me pregunto si se habrá adelantado la danza hormonal y eso es lo que me tiene fuera de cualquier lugar. voy, vengo, saludo, llamo y suplico. la gente me abre la puerta , me facilita cosas, me dicen cosas inteligentes ¿ habré emigrado sin darme cuenta ? salgo a la calle y un tipo con un bastón me dice un piropo impresionante, le doy un beso y sigo. me gustan mucho las sillas de ruedas, los bastones canadienses, las prótesis, los lisiados, los ciegos, los parapléjicos, bueno los enfermos en general, la fiebre, etc. no es un gusto muy típico, es decir, pero reconozco que me excitan mucho esas cosas. no sé de donde viene pero a esta altura no le busco explicación a lo que me hace bien. en fin, peor seria que me gustaran los embalsamados. hace poco me incendié el cerebro en un viaje con un tipo que vive en barcelona y quedó en una silla de ruedas luego de un accidente. una personaje digno de almodóvar, de unos 26 años mas o menos, tipo gordito verdoso medio nerd con zapatos de charol, mantita y lentes gruesos. un tipo protestón y divertido, con un sentido del humor singular. después de la cena estábamos reunidos en un bar, tomando una copa y me dejé hacer un masaje por un abogado veterano que estaba desesperado por agarrarme a cualquier costo. cuando me aburrí de sus insinuaciones me fui a la habitación del nerd y lo sorprendí un poco.
miércoles, abril 20, 2005
el último piropeador
lunes de noche en la ciudad. un viejo se arrastra por la calle buenos aires, a la altura del teatro solís. está borracho y vestido como un jovencito, con zapatillas modernas, una camisa floja y un jean blanco. viene manoteando la pared para no caer definitivamente arrodillado sobre las baldosas de granito. camino detrás y estudio toda la escena. está destruído, pienso que terminará en el suelo, pero de todos modos lo paso y camino un tramo delante de él cuando empiezo a sentir su voz lasciva, llena de intención, suave y después potente : fierro ...fierrazo !!!!
martes, abril 19, 2005
malas nuevas
no puedo evitarlo, me siento en el café y le digo que sé que es un pésimo amante. no tengo rodeos porque soy partidaria de ir de frente con la verdad y que esa será la manera menos dolorosa. no quiero mentirle y estirar la situación, no dejaré que me toque ni un pelo. no puedo darle esperanzas de que mejore, sus antecedentes lo condenan. esta es una ciudad muy pequeña y la información corre presta. creo que le destrocé el ego en menos de seis segundos pero ya se repondrá. quizás tenga un problema de aprendizaje, una suerte de dislexia sexual pero ya esta grandecito para andar así por la vida pensando que es un macho irresistible cuando las minas solo lo recuerdan por su inhabilidad en la cama. a nadie le gusta que le jadeen como un ovejero alemán cansado, sin parar, desde el momento que se quita la ropa hasta cuando finge el primer orgasmo. no querido, no es sexy. no es lindo que te ahoguen la oreja con baba. no querido, no es sexy. pocas chicas querrán que acabes gritando goooooooooooooooool y después saltes en la cama haciendo los gestos de tu goleador favorito. no querido, no es sexy. pero lo peor es el discurso final cuando pedis para dormir abrazados, pensando que te diferencias de todos los que se dan media vuelta y se duermen pacíficamente. ninguna mujer, que tenga una sombra de autoestima, querrá tenderse desnuda para que la uses como un peluche y menos cuando corren el riesgo que sonámbulo, en el medio de la noche, se te ocurra orinarles encima. no querido, no es sexy.
lunes, abril 18, 2005
un día después
salgo, como una larva de mi cama. absolutamente agotada y con los ojos como salchichones en un guisado. apenas puedo moverme porque la cabeza parece querer romperse en mil pedazos, así que voy despacio tratando de evitar cualquier espejo. la fiesta estuvo muy bien, quizás demasiadas personas, demasiadas bebidas, demasiado ruido y tantas cosas más en exceso. la gente hablaba en distintas lenguas y parecíamos todos salidos de alguna parte y dispuestos a cruzarnos en diferentes sentidos, con los demás. al menos había un poco de luz para reconocer las tribus y poder dejar el vaso en un sitio seguro. estuve circulando como un trompo toda la noche, entre conocidos y desconocidos que ya no lo eran tanto. la tribu de brasileños era bastante especial, altos, algunos con peinados punk y uno con un tapado de astracán sintético y la cabeza rapada que resultó un encanto. su delineado de ojos superaba al mío en varios cuerpos. no me atreví a preguntarle si era permanente, es decir tatuado, porque en realidad poco me importa. el anfitrión me presentó a un chico con nombre raro, de apariencia indígena. me dijo que tiene un museo de piedras de uso de los indios, en su casa. me imaginé a un padre loco e infantil, contaminando con su hobbie a los hijos, intentando vivir en una carpa de cueros de vaca y ramas y arrastrándolos a todo tipo de aventura amerindia. como aquel que bautizó a sus niños batman y robin.
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