por fin salió el sol. un buen motivo para entrar, como distraída a una peluquería en el medio del fango de la nueva peatonal en la calle sarandí. hay un empleado nuevo, un joven de aire resuelto con una camiseta negra ajustada. mientras me zambulle el pelo en el agua tibia me doy cuenta que es una especie de john malcovich pero joven y con pelo. está entusiasmado por mi presencia, creo que no entró nadie en toda la tarde y al fin encontró una víctima. me lava con tanto vigor que por momentos tengo la imagen que mi cerebelo volará encima del aparato de aire acondicionado. después cierro los ojos y me olvido de todo. ¿ te tiro mucho pregunta ? y yo, que quiero convertirme en una mártir pelada como santa juana de lima le digo que no, con mi mejor sonrisa. me da pena coartar ese ímpetu juvenil, al fin y al cabo, pelo más, pelo menos, no me afecta. malcovich arremete con el champú, el agua tibia en gigantescos chorros, me aprieta el pelo como si fuera un trapo de limpiar el piso de un convento. es asombrosamente efectivo a pesar de su aceleración y su aparente brutalidad. otra vez cierro los ojos y estoy en una caverna, con mi marido que no ha cazado ningún terodáctilo en dos semanas y se las agarra conmigo y me arrastra por la estancia solo para saber como sueno. cierro otra vez los ojos y sueño en una peluquería de muebles blancos y espejos grandes, tibia y acogedora donde un malcovich me lavará la cabeza.
martes, mayo 17, 2005
lunes, mayo 16, 2005
vuelo interno
será un vuelo corto, de unos cuarenta minutos. si volas un rato más te salis del mapa. asi es el país de pequeño. el avioncito también es pequeño. como buena paranoica estoy pensando que es un cessna, los que siempre se escrachan en los informativos de las siete. a veces contra un tejado, a veces contra un arbusto del kremlin. espero que este artefacto sea de otra marca. entendí que no habrá azafata ni tragos, ni caramelos siquiera. solamente unas quince personas rezando para no salir en las noticias. estoy con la mirada perdida en la pista y llega un patrullero. baja un policía con un tipo esposado. un preso. pienso en snipes en la película...no sé como se llamaba, bueno, era un avión con presos y él se escapa porque es lindo y negro y el protagonista. y es bueno y lo acusaron de un crimen que no cometió. bah, volviendo a este caso, el esposado es un tipo elegantón de unos cuarenta y cinco años. se trata amablemente con el policía, parece distendido y cordial. el policía es joven y parece excitado por su misión. también parece levemente tonto. lleva un bolsito azul, bien de policía. lo ayuda al preso a prender un cigarro. es toda una maniobra. los pasajeros que estamos esperando quedamos expectantes de ellos, pero disimulando un poco que no podemos dejar de mirarlos. al final, nos anuncian el embarque y nos subimos, con el reo, seremos solo seis pasajeros. a el lo suben después que nosotros. mientras se instala me acuerdo que tengo esposas de plástico, de las que usan a bordo. cierro los ojos y sueño con el preso. esta vestido de rallado, como corresponde y tiene gorrito. está atado con mis espositas descartables al asiento del avión y yo le estoy leyendo un cuento infantil, sentada en la falda con el uniforme de azafata de air france.
domingo, mayo 15, 2005
¿ interrumpo algo ?
manoteo la puerta de atrás del taxi que esta estacionado primero en la cola. en montevideo, una mampara de fibra separa el asiento del conductor del asiento para pasajeros. ¿ está libre ? creo que alguien me dice que si pero en la oscuridad no distingo si esta la bandera de libre encendida. desde los pantalones del conductor emerge una cabeza con rulos, es de la cuida coches que siempre anda borracha o de pasta por la calle. enseguida, va mi vida me dice mientras le cierra la bragueta al cliente. todo bien, respondo y me quedo cómodamente sentada y resguardada de la llovizna. el tipo me mira por el retrovisor espantado ante tanta sangre fría femenina junta. enciende el motor, su acompañante se baja con una botella en la mano y nos despide. después arrancamos rumbo a mi casa.
sábado, mayo 14, 2005
retrato
empujó la puerta de la galería con cierto recelo. era muy temprano, tal vez en una o dos horas la exposición se llenaría de gente. después de un recodo se encontró con su retrato. era demasiado grande, le dio vergüenza estar ahí, mirándose a si misma amplificada y con la piel de gallina. el estudio era amplio y la tarde demasiado fría. la cámara había registrado la piel erizada. la complicidad con el fotógrafo también había quedado estampada en el papel talbot. era claro que habían jugado, que habían probado todo el piso del estudio hasta lograr que aquella hermosa pelota roja de uso didáctico le quedara atrapada en el cuerpo de forma de elevarla. había una semi sonrisa en el rostro, un pequeño pliegue en el labio, que denunciaba la inminente carcajada. todos los pelos habían volado hacia un sitio perfecto y caían con gracia reafirmando el movimiento. sus pies, que nunca le parecían lo suficientemente chicos estaban dispuestos en dos exquisitas puntas desde donde brillaba levemente el esmalte de las uñas. sintió agradecimiento para quien había recuperado su mejor perfil. en ese instante escuchó la voz del fotógrafo, que se acercaba por el corredor principal con alguien más. se escabulló tras un biombo que estaban armando los mozos, con las copas de vino. de paso, se tomó un trago rápidamente. antes de irse, escucho el comentario de los hombres frente a su retrato ¿ te la cogiste ? – por supuesto.
viernes, mayo 13, 2005
celebración
viernes. después de tres días de exilio el técnico entregó el equipo. volvió la música por fin. pongo elvis, para festejar. afuera llueve a cántaros. ella juega en el piso al hockey con una de mis vitaminas. la roja.
jueves, mayo 12, 2005
gracias herbie
había estado achuchada toda la tarde. como cansada, triste, no muy bien. pero se acordó de una promesa que le había hecho a su amigo, así que a las diez de la noche se vistió y salió otra vez. apenas vio la sonrisa de danny al entrar se dio cuenta que esa noche valdría la pena pasarla lejos de casa. entonces se instaló cerca, para darle ánimo. empezaron a desfilar amigos, algunos más que otros y el ambiente empezó a tener un poco más de color. cuando pasaba la medianoche j mayúscula se hizo cargo de la consola y empezó a pinchar sus discos. el aire se puso primero espeso, después funckeado y por último extrañamente melódico. alguien rapeó desde el bode del área, en una jugada mágica e inesperada. el público se agitó y todos levantamos las manos apoyando el gesto de audacia del solista. hubo una misteriosa comunión entre la consola, el vinilo, el cantante y el gigantesco negro a cargo de animar la noche. pura improvisación y salto al vacío. como debe ser el rap. solo unos pocos en esa cofradía armada especialmente para gozar. me rodaron lágrimas, dos gigantescas lagrimotas por las mejillas. entonces sonó la versión remixada de rockit, un hit de herbie hancok y aquello empezó a temblar. en la barra dos amantes se comían a besos en el medio del estruendo. afuera estaba ale, en su rol de mozo, tomándose los restos de las copas abandonadas por los clientes que entraban a bailar.
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