la primera vez que ví, ella estaba en una película desnuda. superaba los setenta años y estaba arrugada como una pasita de uva. adoré a aquella vieja capaz de semejante audacia. la escena era totalmente desconcertante para el espectador y también, inolvidable. después supe que era cantante de tangos, no actriz. al año siguiente la vi entrar en un bar de buenos aires y la reconocí enseguida. estaba tomando un té helado en el tortoni cuando ella pasó, conversando con otra vieja. se veía estupenda con su pelo blanco y lacio, peinado con un pequeño y glamouroso rulito abajo y una flor colorada en el costado. tenía un estilo de los años cuarenta absolutamente perfecto, incontaminado. llevaba un vestido corto, turquesa con flores y un lazo ancho en rojo. estaba subida en tacos altos rojos con pulsera y cada ojo cargaba con las reservas de rimmel de occidente. en las mejillas, se esparcía el colorete con cierto capricho. la boca, esa promesa casi centenaria, era de un colorado rabioso. ella era como una embajadora estelar en un camposanto. todos los viejos del bar, los mozos y las medialunas de manteca parecían momificarse ante su presencia. llevaba todo el sol puesto, como un par de medias una tarde fresca.
domingo, junio 05, 2005
sábado, junio 04, 2005
sala de embarque
las paredes son curvas y estan forradas de venecitas azules, como las del aeropuerto de los angeles en las llegadas domésticas. ahi, donde tarantino filmó a pam gier en jackie brown. en este lugar, las venecitas no son una simple compilación de brillo cerámico. aquí sirven como material para retratar escenas de lo más profundo de la tradición del sur. gauchos de poncho, gauchos cabalgando hacia el amanecer, caras de gauchos bravíos y exóticos avestruces. la silueta de una ruina del tiempo de las misiones jesuíticas y una versión-venecita de una tapera. en el monitor están bob esponja y su inseparable amigo patricio en xuxa tv. hasta dos monjes de hábito negro sonrien. seguimos esperando y esperando. ahora los monjes con sus anticuados trajes hablan con un cura. el único sacerdote que se desplaza por la terminal. parece un modelo de dolce y gabbana, un aire perverso en un cuerpo alargado y fragil. el 1602 sigue retrasado pero yo tengo todo el tiempo del mundo.
viernes, junio 03, 2005
una del paraíso
sobrevolamos la playa. veintisiete grados, dice el comandante. el océano se ve mágico desde aqui, los morros oscuros y las franjas de arena limpias y brillantes. a medida que perdemos altitud se ven las olas marcadas como un tatuaje en la epidermis del mar. las alas se mueven con cierta vacilación y quedamos rodeados de agua y cercados por un morro. en cinco minutos la tierra a nuestros pies. estamos dormidos o despiertos soñando. el silencio es absoluto. nos callamos ante la hermosura del paisaje. hasta las azafatas dejan de hablar en este instante. el avión cae y sigue cayendo en ese pedazo del edén y los pocos habitantes del vuelo lo seguimos con los ojos suspendidos y cubiertos por los rayos del sol. es casi imposible soportar tanta belleza. veo la sombra, nuestra sombra de avioncito sobre el agua. veo una isla de piedras coloradas. veo mis pies descalzos metiéndose en el mar y mientras veo todo eso, pienso : gracias.
jueves, junio 02, 2005
en el país de los ronaldos
aquí estoy, instalada en mi pequeño paraíso. el aeropuerto de porto alegre, único sitio del mundo donde puedo esperar una conexión sin sufrir. aquí nadie me obliga a alcoholizarme mientras quedo encerrada entre paredes de compensado color naranja, como en sao paulo.en poa me tomo un rico cafezinho da manha con aroma fuerte y gusto suave. pago mas de un dólar por un yogur, con pedazos de frutilla, que viene en un frasquito mínimo y que sabe exquisito. es el único aeropuerto con cine que conozco en américa. habrá tres funciones esta tarde y la cafetería del cine tiene un ambiente de madera y bronce absolutamente cómodo y cálido. yo no tengo una espera tan larga, tan solo un rato y me iré de aquí. mientras tanto, compraré chocolate para la familia, estudiaré vitaminas en la farmacia y tangas en el negocio de lengerie. hay un negocio de zapatos muy sofisticado pero sospecho que es de un argentino. no tengo billete. en esta era del boleto electrónico soy hhlz3, ese es mi derecho a volar. ya me acostumbré a llegar a cualquier parte solo con un número y confiar en que alguien me subirá al avión correspondiente. ya saben, no me gustan los aviones, pero en este día soleado y cálido mi humor está en alza. hoy puedo volar, transbordar y hacer chistes a la tripulación. tengo una paciencia infinita, producto de sentirme libre de compromisos al menos, por un tiempo. estudio a una fashion victim local que se mueve sin gracia sobre un par de zapatos absurdos. como una muñeca mal habida. no le da el cerebro para resolver a que piso subir, se le gastó la última neurona cuando combinó en rosa el saquito, el bolso y los zapatos. mientras tanto, pasa una matrona de carácter, una de esas a las que no se les escapa nada y anula la puesta en escena en rosa de la pobrecita. dejo de mirarla, ni siquiera me divierte su patetismo. tengo de vecinos a un grupo de rockeros que desayunan y conversan entre sus respectivas matas de pelo largo, con lentes cuadraditos de marco negro. usan camisetas de segunda mano, de esas que compras en california por dos dólares y se ven espléndidas. pasa una mujer atada a su cartera louis vuitton, le incomoda al andar, pero ella insiste. también atraviesa el lobby uno que parece escindido de café tacuba. todo es como un inmenso flash back. y yo feliz, adormecida en mi silloncito, bajo el efecto de la leche tibia de mi segundo cortado de la mañana. los brasileños de hoy me hacen pensar en los normandos del siglo x. viven su propia modernidad. con la misma originalidad de los chinos o los hindúes, como solo pueden hacerlo los grandes.
miércoles, junio 01, 2005
neurótica yo ?
estoy en pleno cortejo. voy y vengo y no dejo definir al contendiente. lo atrapo, lo suelto. hago como que lo olvidé. lo hago morir de celos. me río con otros. el espera paciente, arrinconado y con ganas de golpearme con una botella en la cabeza. es barman. es lindo. es como un gatito, para mi, que le gustan los gatitos. pone cara de malo. me gusta mas. hasta el pelo, que no es muy moderno que diríamos, me gusta. ese formato de hombre me cae bien. el empezó primero y me sorprendió. el juego ya está por cumplir dos meses. cuanto tiempo resistiré antes de romperle la boca. no sé, tengo mucha paciencia cuando me interesa la presa. pero este gatito se va a hartar. pienso todo el tiempo como dar la voltereta en el aire y hacer un acercamiento mágico. que el piense que fue él. como hacerlo, si seré yo. mmmm....soy capaz de tensar el hilo hasta lo insoportable. puedo tensar el hilo un año entero. pero después, quien me quita la fiereza del encuentro. todo el bar esta pendiente. todos, los de la cocina también, los mozos, el encargado. todos esperan el momento de la definición. el aire se pone tibio cuando estamos los dos ahí, en ese juego extraño. él va y viene, me mira fijo. yo me concentro en el plato o en la copa o en decir que no me sirvan pan. entonces me desfila esas piernitas. y yo lo miro un poco más. hasta los chorizos de la parrilla esperan el gol. pero no sucede. me gusta cuando pone cara de malo.
lunes, mayo 30, 2005
los artistas son tipos crueles
salieron totalmente borrachos. caminaban lento en la noche, rumbo a la calle colonia. habían comido hasta reventar. casi no quedaban existencias en las alacenas de la sibarita. adelante, iba el escultor, seguido del pintor y el artista incomprendido. dos maestros y un discípulo. el frío había barrido la noche, a excepción de una esquina donde dos viejos dialogaban. el escultor manoteo un gigantesco papel de un basurero y los envolvió como para regalo. el artista incomprendido los miró con aire de pena. el pintor le festejó la broma. siguieron caminando y el escultor, estaba envalentonado, quería seguir jugando. se retrasó un poco y los otros siguieron el camino. entonces tomó una gran bolsa de basura y se la reventó en la cabeza al artista incomprendido.
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