entonces le tocó hablar a él. contó en pocas frases su vida. su éxito precoz con las mujeres. aun con las que eran mayores que él. ella no se dio por aludida, podría ser su madre pero eso, era perpendicular a la base. después, él contó su relación interminable con una chica que conoció en una noche de ácido, a la que le era sistemáticamente infiel. habló de la resignación de esta mujer, que se conformaba con lo poco que él le daba. sexo a la hora de la siesta y solo algunas veces. nada más. habló de su amor por la guitarra. al menos, quería a alguien. hasta ahí estaban las trazas de esa vida que no encontró demasiado atractivas, porque ella nunca intentaría ligarse a un tipo hablándole de otro con el que duerme. a ella, las pilas, le funcionaban un poco mejor. se dio cuenta que él no podía parar de escupir el piso mientras hablaba. eso fue definitivo. le dijo una mentira piadosa, apretó la gruesa de condones que transportaba en el bolsillo y se volvió en taxi a su casa. de no haber sido por las escupidas, hubieran amanecido juntos, pero él no se merecía ni una noche en su futón.
lunes, junio 20, 2005
domingo, junio 19, 2005
ellas solo quieren divertirse
domingo de invierno, a las cinco y media de la tarde. el camión esta cargado de cajones de verdura hasta el mismo cielo. todos marrones, húmedos y atados con pulpos elásticos de origen coreano. una especie de pirámide en honor al dios de la feria. esta frío pero, en el camión, hay ánimo de festejo. se termina una jornada de doce horas al aire libre, que empezó a eso de las cinco de la mañana. los hombres están con gorros de lana clavados hasta los párpados, camperas y bufandas. todos los puesteros trepados en la parte trasera del camión, con el lomo apoyado contra un costado de la pirámide. en el medio, dos niñitas. una de tres y otra de cuatro años. de rizos rubios. una tiene un saquito celeste y la otra, uno verde manzana. tienen las mejillas coloradas. disfrutan al máximo la expedición, rodeadas de veteranos curtidos por el trabajo y el esfuerzo diario. son como dos duendes de visita en aquella mole que cae, sin el freno de mano, por la calle tristan narvaja.
sábado, junio 18, 2005
elvis canta en el 329
es un vehículo amarillo. con los asientos perfumados, de color azul francia. recorre la ciudad desde los viñedos de melilla hasta las dunas de punta carretas. ahí siempre esta el pasaje moviendo el piecito, porque en ese servicio, siempre canta elvis. así de simple. algunas veces puede hacer una pausa, para descansar y dejar que otis redding lo sustituya por uno o dos temas. en el 329 van muchas mujeres y algunos jóvenes. todos parecen estar silenciosos y bañados por una fina capa de brillante almíbar. no existe guarda en el 329, solo el chofer eternamente enamorado. seguramente él, es quien lava el bus y lo perfuma con primor asiento por asiento. cuando uno se sube al 329 el tiempo atrasa levemente y para la lluvia. todos los corazones laten y sale un sol particular y diferente del que se siente en la calle. el 329 es suave hasta para frenar. deposita a cada mujer en su destino con la misma delicadeza de un carruaje que se inclina para que baje su señora.
viernes, junio 17, 2005
la lección
mi padre tuvo una extraña política de educación para sus vástagos. parte de su tiempo, lo dedicó a educarnos en actividades de trasgresión. un ejemplo fue el día que nos llevó al supermercado y nos enseñó a robar. todo fue muy simple, estábamos ahí, el saludo al detective del super y nos metimos en el fondo. después agarró un chocolate y se lo comió en nuestras narices. tomó un producto importado, una exquisitez y se la metió en la ropa. nos animó a comer de los chocolates y sonrió con carita cómplice. agarró una bolsita de sal, pagamos y salimos con el botín. en la calle sentimos un gran alivio, podríamos haber llenado dos piscinas olímpicas con la adrenalina que nos generó aquella situación. él estaba sonriente, tranquilo y como buen maestro satisfecho por lo bien que le había salido la lección. nunca me animé a preguntarle, en la vida adulta, en que se basaba su práctica educativa. sospecho que era algo simplemente intuitivo, experimental. lo único que puedo decirles es que, después de aquella tarde, nunca volví a robar.
domingo, junio 12, 2005
a ellos también les toca
en este lunes de lluvia no hay como mirar vidrieras y hacer descubrimientos asombrosos. por ejemplo un aparato para eliminar pelos indeseables en el rostro de un hombre. una suerte de mini taladro con percutor que una puede introducir impunemente en el orificio derecho de la nariz de su amado y así convertirlo, en un periquete, en un hombre elegante y deseable. también se le pueden arrancar los pelos de las orejas, dejándoles un aire absolutamente juvenil y descontraído. en el manual de instrucciones, que también está en la vidriera, se ve a una señora que está manipulando el aparato y convirtiendo a su hombre en un auténtico matador. ella es, sin dudas, una mujer realizada. el hombre elegante, de pelo cano y mirada seductora que la acompaña, promete más que el mismísimo príncipe azul. como una pareja de monos, que pasa la tarde en la selva, en lo alto de un mango, arrancándose los piojos, ellos retratan las maravillas de la vida en pareja. porque un hombre de éxito tiene un taladro para sacarse los pelos que le caen desde el interior de las narinas y también tiene una mujer curvilínea que lo acompaña en sus aventuras depilatorias. porque aquello que el hombre, como el oso, cuanto mas feo más hermoso es una simple y cruel mentira. nadie que viva en el mundo de hoy puede afirmar tal estupidez.
sábado, junio 11, 2005
alicia en el pais de los hombres-gnomo
experimento un nuevo circuito en la ciudad. una serie de calles por las que deambulo algunas noches en el mes. veo una película, como una papa con pimienta mirando al fuego y después tomo un taxi a mi casa. es un paseo simple, generalmente lo hago los miércoles. no conozco a nadie por ahí, así que me siento colonizando una tierra nueva y bastante amigable. hace unos días descubrí que por ahí también se desplazan los hombres-gnomo. estos seres conducen autos grandes de marcas europeas y siempre llevan a una bella al costado. usan colores imposibles en la ropa, bucitos celestes de marca lacoste o camisitas amarillo patito. miden, a lo máximo, un metro setenta, tienen entre treinta y cinco y cuarenta y cinco años y son menudos y de nariz fina. está claro que la bella se siente protegida por el hombre-gnomo. él, es una especie de señal de éxito en su vida, un certificado que autentifica su belleza y sofisticación, expedido ante alguien que no tiene el don de ver con los simples ojos. he detectado que el hombre-gnomo, contrariamente a lo que piensa la bella, es un ser díscolo. infiel, atento, bueno sólo en apariencia. no mira a otras mujeres descaradamente pero sabe que, con su auto, puede levantar lo que necesite cuando lo necesite. el hombre-gnomo botará a la bella cuando se aburra, algo bastante previsible y la cambiará por un modelo nuevo, cuando quiera. aunque se lo vea entretenido con la bella, me da la sensación que le importa bastante poco lo que ella sienta. al hombre hombre-gnomo no se lo puede confundir con el hombre-llavero que es un chofer frustrado, un amante del volante ante todo. la bella, en general, no es una chica con dinero o profesión. es, a lo máximo, una empleada de zara con aires de princesa que se pone encima todo el sueldo y cree que hizo un gran negocio cuando dejó la secundaria con la esperanza de cazar a un gil que la mantuviera. la bella desprecia un poco al hombre-gnomo y viceversa y en eso va lo atractivo de la relación. quien humilla solapadamente a quien. ahora que la bella subió al tocador, un hombre-gnomo me mira con insistencia desde su mesita. como que supiera que estoy describiendo su miserable vida.
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