miércoles, julio 06, 2005

gracias por venir

quedamos embutidos en la nave central de la capilla. quietos y apretados. unos encima de los otros. casi sin respirar. son las tres y media de la tarde de un sábado helado. no cabe un alfiler pero siguen llegando oyentes. en el altar, el coro de niños y jóvenes de san ignacio de moxos despliega su maravilla barroca. no vuela una mosca hasta el instante de la ovación. el publico, está suspendido en una alfombra voladora que tejen esas voces, esos solos femeninos, esos vaivenes increíbles que mixturan los coristas. el final es apoteótico. las vestimentas tradicionales del lugar, los instrumentos indígenas, el aire barroco en la composición, el movimiento y los bailes, la gracia del conjunto, el exotismo de las plumas en penachos y los colores vibrantes de la selva. todo suma y se agradece. la experiencia es arrolladora. es como si estuviéramos ahí, en el medio del pequeño poblado, con el calor y las alimañas de la misma selva mirándonos con desconfianza desde la maleza. como si alguien se acercara, en ese paraíso desconocido, a darnos un abrazo y un largo beso en la boca.

martes, julio 05, 2005

te lo recomiendo

me llevó al cuarto y cerró la puerta. el ambiente era cálido. después hizo click y apareció rufus wainwright en la pantalla, cantando algo genial, vestido como para una fiesta de día de brujas. el tipo tiene una voz que sale gigante, como de un caño bañado en platino. juguetea con el público y dice i’m a good dancer y la gente se ríe y no le importa que bailes rufus, ya basta con lo que cantás. escucho otro tema y otro y otro. es imposible no amarlo. el tipo canta con toda una orquesta y se los lleva puestos con una gracia infinita. es un pianoman, un crooner, un showman perfecto. sus coros son impecables, su banda perfecta, todo un marco que él aprovecha para brillar como una gran estrella. cuando uno descubre un nuevo cantante no se olvida de quien nos introdujo, quien nos presentó. nos acordaremos siempre de un cuarto cálido y oscuro y de un click que iluminó la pantalla.

lunes, julio 04, 2005

detras del vidrio

domingo soleado. visito un museo. pierdo del tiempo con premeditación y alevosía. veo padres con sus niños deambulando entre las obras de arte. niños pálidos, que no están jugando al baby fútbol a esta hora, ni circulando en una cancha de hockey sobre césped. niños de pelo corto, algunos con ojeras, niños de vernisagge. no corren por el museo , no gritan ni saltan. miran los cuadros, charlan con sus adultos. a veces tocan, con la punta de los dedos, una escultura. en el jardín, a través del vidrio veo otro grupo. el grupo de los que no escuchan a vivaldi. están trepados en un árbol, a diferentes alturas, tienen las mejillas rojas y no se ven los padres en la vuelta. chillan, compiten, saltan y se entreveran ajenos al vidrio, al arte, a la puerta del museo. de pronto se acerca, galgueando, una abuela. recoge a algunos y se aleja despacio, con sus huestes, hacia el horizonte.

domingo, julio 03, 2005

memoria de adriana

se sentó en la camilla y escuchó el diagnóstico. mientras el médico describía los pasos de su ocaso sexual su cabeza recorría otro tipo de paisajes. baños de noctilucas a la luz de la luna, la primera vez que vio anémonas de cerca, el gusto de aquella cucharada de ambrosía . el cuadro deprimente que pintaba el doctor con detalle y placer, con una especie de puntillismo cargado de fatalismo masculino, no era un brueghel, tal vez a ella le sonaba más bien como un picasso. mientras ella volaba en la cabina de una maseratti azul metalizada en una autopista que no tenía tréboles sino rosas maduras, cargadas de pétalos perfumados. el galeno entonces mencionaba con letanía un periodo de gracia, una suerte de etapa de despedida en la que la mujer se despide de su vida sexual más intensa con bombos y platillos. un aumento del deseo sexual y del placer que anteceden la menopausia. una superproducción de hormonas que genera el mismo interés sexual de un macho a los dieciséis años. ese era el cuadro final, una especie de caravaggio. antes de cerrar la puerta del consultorio oyó el consejo de médico : disfrutá. tenia que devolver el libro de gombrich en la biblioteca pero tomó otra ruta. pasó por un mayorista de condones y hizo un acopio de medidas comerciales. tomó el teléfono y adelantó la cita con la depiladora . no se dio un tiempo para pensar, ni siquiera se detuvo un instante para entender lo que había escuchado. no sabía si sentirse abrumada o aliviada por la noticia.

viernes, julio 01, 2005

visita inoportuna

intento mantener una sonrisa plácida. disimulo mi ansiedad galopante. tengo un maldito fantasma en mi casa. hace tres días. cada vez que salgo, dejo la radio sintonizada en una estación. cuando regreso, esta sistemáticamente, movida del dial. ustedes dirán, entonces porque no apagas la radio. si, ya probé. apago la radio y cuando regreso, no hay ningún sonido. pero si la dejo encendida en una estación, a mi regreso, la música estridente me sorprenderá. tal vez el problema no sea el fantasma, sino el mal gusto del fantasma. la posibilidad de convivir aunque más no sea virtualmente, con alguien tan poco interesante. un fantasma que gusta de la música de supermercado. un fantasma que ama a philip glass y todas las versiones orquestales apócrifas y edulcoradas de la mejor música de todos los tiempos. un adorador de los peores engendros musicales de ayer, hoy y siempre. el asesino de los covers. un devorador de música. una suerte de hannibal lecter de los estilos. no es el primer fantasma que tengo en mi casa. hace diez años, hubo otro. pero no puedo compararlo. aquel era un verdadero dandy, que movía la cortina del baño y hacía temblar un almohadón del sofá. alguien con encanto, no este terraja sin redención.

jueves, junio 30, 2005

salto a la fama

la noticia apenas me llama la atención. antes de pasar la página , me detengo un instante y miro otra vez la foto de uno de “ los más  buscados “ por interpol. ahí esta el hombre aceituna. aquel que vio doscientas veces la película de rambo y salió a actuar el papel. logró hacerse marine, al menos es lo que dice el diario. parece que se escapó de la prisión. dicen que, limpiando un arma, limpió a un compañero en afganistán. qué  honor, conocí a uno de “ los más  buscados “. era un buen bailarín, tenía bastante estilo a pesar del tamaño y los músculos trabados. la última vez que lo vi fue aquella noche que lo dejé solo en el medio de la pista y me fui con otro. daba trabajo el hombre aceituna, era un poco paranoico. me divertía que usara chapitas colgadas de una cadena, grabadas con su nombre y otros datos, por si un francotirador lo bajaba como a un pato, en ocho de octubre y propios, una mañana cualquiera. así su madre podría recibir el cadáver de su héroe. de lo contrario, nadie lo sabría.