martes, septiembre 27, 2005

reglamento de la abuela contra asquerosos

1. nunca vayas a la cama con un tipo que se toca delante de tí. si bien esa, es una señal inequívoca de que quiere tirarse un polvo a tus expensas, que al menos pague el peaje de la buena educación. 2. nunca vayas a la cama con un tipo que te invita a comer a su casa y te hace un chiste a propósito que te quedes a dormir, en cuarto separados, en su "cueva". puede haber muchos desesperados en el mundo, pero uno patético es el premio que nunca deberías lucir en tu cinturón. 3. nunca vayas a la cama con un tipo que, a poco de conocerte, te manda un chiste grosero por mail. cierra los ojos y lo verás, esa misma noche, en calzoncillos y escarpines, haciendo honor de su singular talento para el horror.

lunes, septiembre 26, 2005

paso a las nueve

se recostó en el diván con las mejillas rojas de absenta. sin cerrar los ojos, presenció una escena bizarra de sexo entre hermanos. los pekineses de porcelana de esmalte naturalista, que estaban en la bandeja de plata empezaron a darse besos negros y a probar todo tipo de posiciones eróticas, como si se vieran obligados esa misma tarde a rescribir, todo el kama sutra. arrobada en aquella extraña temperatura, esperó la llegada del anfitrión. el piso diecisiete estaba alfombrado en clave persa, en tonos de rojo y azul. las cortinas, grandes y ampulosas, tenían rayas en tonos de dorado. lo que significa, según algún manual errático, la casa de un hombre soltero. la columna patinada en faux marble que se ocultaba en un rincón, denunciaba el fracaso, no asumido, del decorador. todos los cuadros mostraban algún par de tetas. a veces incluían alguna cara, una mirada calentorra, un rostro sediento de deseo que interpelaba al espectador. otras veces eran troncos que solo mostraban lo esencial : un par de tetas. ella estaba ahí, cómoda en el diván, incómoda con la decoración de la casa de un hombre con dinero evidentemente desesperado por regresar al seno materno. estaba claro que se trataba de un tipo insoportable ¿ quien querría vivir entre ese mar de perros de porcelana china ? en aquella circunstancia, ella no tenía nada que perder. apenas seguiría la conversación hasta ver si concretar o no, un negocio. encogió levemente los pies dentro de las botas de aspecto punk y después estiró cada dedo hasta rozar el borde del cuero. ahí mismo se durmió.

martes, septiembre 20, 2005

paraíso de azulejos

recorro la ciudad durante el día y tomo agua en exceso, por una extraña dieta que indica que la hidratación extraordinaria me hará, seguramente, inmortal. siempre quise ser inmortal. así que mis botellitas de agua son un clásico durante el trabajo, el ocio y el aburrimiento. también se han convertido los baños en salas indispensables para mi confort. soy de esas a las que no le viene bien cualquier cosa. nada de mojar los pastos, el recodo del árbol o la parte baja del murito. a mi me gustan los baños con azulejos, aparatos colocados en espacios más o menos amplios, estilo años cuarenta. la última época de brillo de esta urbe. en especial elijo aquellos que tienen un selecto público y son verdaderas joyas abandonadas, como el del piso uno y medio de la municipalidad. un salón enorme con espejos esplendidos, máquina para jabón, agua abundante, gabinetes limpios todo el tiempo y teléfono público. podría definir a la ciudad por sus baños. ahí entra también el toilette del lobby de un hotel cinco estrellas frente a la plaza independencia en el que podes llegar a darte prácticamente un baño con total confort ( también tiene teléfonos públicos discretamente colocados como si tenés que pelearte con tu novio ) si fuera necesario. si bien he probado el servicio de la suprema corte de justicia y es interesante no lo recomiendo en damas que vengan de tacos altos o no estén entrenadas para subir tres tramos de escalera. tampoco los baños de la terminal portuaria son buenos, huelen a un detergente sospechoso. en el aeropuerto, los baños buenos son los que están más ocultos y no son muy pacíficos. los del principal banco de la ciudad son bellos pero tienen algo de truculento gracias a sus mármoles. los del círculo militar están bien, así como los del hipódromo pero no es muy céntrica su ubicación. hace unos días la municipalidad estaba cerrada a las seis de la tarde. eso me causó una gran decepción. corría hacia una reunión en un bar, sitio en el que no suelo visitar el servicio y me quedaban solo dos cuadras. entonces improvisé y me metí en el club español. empujé las pesadas y lustrosas puertas de esta magna institución donde seis viejos debatían temas del tiempo de franco en sendos sillones de cuero negro con tachas de bronce y cabeceras altas. pasé por la puerta de la biblioteca que estaba, como siempre, vacía. en el corredor un gallego anciano revisaba sin lentes, un diario de su tierra, seguramente no muy actualizado. frente al bar descubrí, tras los vitrales amarillentos en rombos, la puerta al gabinete higiénico. mayólicas. si señores, los españoles mean entre mayólicas. con lo caras que son. sitio pretencioso y al mismo tiempo confortable. un segundo hogar donde una se lava las manos, se desprende de la grasa de la calle y hasta le da el ánimo para peinarse un poco. un sitio para incluir en la guía de baños de la ciudad.

sábado, septiembre 17, 2005

peinando a barbie

tengo una paciencia infinita. trato que no la noten para que no se abusen de mi nobleza, que en realidad es pura debilidad. en esta época, no es cool ser paciente. ni educada, ni culta. son tiempos en los que las marcas pueden todo y las personas, apenas se asoman para dominarlas. espero en la línea de producción de la peluquería. en el turno anterior, una rubia de pelo larguísimo. la peinan y la maquillan porque es la barbie que atiende en la casa de barbie, dos pisos más abajo. escucho a la peluquera que la atiende con cierta emoción, como si estuviera entrevistando a la mismísima barbie, para vanity fair. el peinado demora horas porque hay muchos metros para estirar. pienso que habrá en el hipotálamo de esta chica que habita una casita rosa de cartón en la planta baja del centro comercial. una casita hecha con poca gracia pero pintura rosa en abundancia, una casita hecha para vender la ilusión rosa, la feminidad, lo delicado. pienso en todo el tiempo que pierden estas niñas que habitan el mundo barbie en convertirse en unas auténticas y escuálidas mujeres con el cerebro dañado por el rosa. está comprobado que es un color maléfico que vibra solo para el vacío, que no brinda más que confort rosa, pensamiento rosa, ilusión rosa y estupidez rosa. pero bueno, lo dice la hija de una mujer que odia el rosa desde su más tierna infancia y lo considera antipedagógico. no puedo ser perfecta.

miércoles, septiembre 14, 2005

ojo con la mancha

tenia una vocación marcada hacia la mácula. para él, mancharse era un atributo de su agenda al que rendía honor días laborables y feriados, fechas patrias y fechas intrascendentes. desde que había tenido el gusto de respirar se manchaba constantemente. todas sus fotos familiares incluían un espacio en el que se podía detectar el paso de vino derramado sobre su camisa blanca, un poco de salsa bechamel encaramada sobre el ojal, una mancha de coca cola bajo la barbilla. cuando no lo lograba con su propio vestuario se las ingeniaba para manchar a otros. a veces los demás un poco sorprendidos, no lo tomaban muy bien. pero el contaba con una lista interminable de recursos para hacer de su cualidad, una virtud entretenida. además de advertirlo a los recién llegados cada vez que se acercaba el momento de departir un almuerzo, estaba acostumbrado a sacarlo como tema de conversación en estrenos y vernisagges cuando le pasaba la copa a una linda rubia de manera de romper el hielo. si bien desconfiaba del poder de su defecto a la hora de seducir, durante las soleadas tardes de enero especulaba con encontrar algún día a su opuesto complementario perfecto. una mujer que fuera capaz de borrar una a una cada mancha de su vida.

lunes, septiembre 12, 2005

zanahorias y tocadiscos

la mañana del domingo esta fresca y los feriantes aprontan sus mercaderías para pasar varias horas ahí, agazapados, esperando a los clientes. atravieso la calle atestada de camioncitos viejos, carros de mano y bultos envueltos en nylon con mi pollera larga de seda y el maquillaje de los ojos algo corrido. soy solo la sombra del espíritu de la fiesta. lo que queda cuando se apaga la orquesta. el recorte de una página brillante que flota en el viento. me siento liviana y rara mezclada con ese catálogo de objetos y gente. como una lechuga flotando en un plato de sopa. diferente y al mismo tiempo del mismo palo. el sol me rebota en la espalda mientras bajo por la zona de los repuestos de bicicletas, pisando leve, como una princesa en una alfombra del palacio. veo el humo de las primeras tortas fritas y escucho un fragmento de una canción de creedence sonando desde un equipo destartalado. paso por la zona de las pantallas, donde esta antonio con sus pergaminos torneados y el buen mozo que vende diseños raros con colores pastel. siento el tintineo de mis caravanas largas mezcladas con el pelo, como si fuera una lámpara con caireles durante un tornado. me acuerdo de judy garland en las primeras escenas del mago de oz. me dan ganas de canturrear algo. no será un fragmento de la traviata, tal vez una canción de nino bravo.