aquellos días se preguntaba que lo había alejado de su temprana vocación para la comedia. había hecho un par de malas opciones, algún pequeño traspié como aquel que lo había sentado por ocho meses en el estudio de una sicóloga totalmente chalada que lo acosaba por teléfono para que le prestara los libros que estaba leyendo y se las ingeniaba para no cobrarle. aquella extraña mujer se inmiscuía en sus negocios y le pasaba dos por tres datos confidenciales de terceros desde un hall de distribución rodeado de tres o cuatro ambientes semidestruidos en los que el revoque caía en pedazos que eran alegremente recibidos por alfombras hechas de trozos de nylon transparente. una profesional que como personaje que no tendría cabida mas que en un flm de david lynch o en uno de tim burton. aparentemente era una eminencia pero no le quedaba muy claro en que rama. otro error involuntario había sido sentarse en aquel sillón de la bolsa de valores esperando el inicio de un seminario y terminar a los pocos minutos en una reunión de subsuelo entre funcionarios estatales y empresarios en la que se hablaba de contenedores, fraudes y scanners aduaneros. debía incluir en la lista el encuentro con aquel ser absolutamente imbécil y pagado de si mismo que se creía un autentico genio de la literatura. cuatro horas de su vida intentando perdonarse por haber propiciado aquel exótico encuentro que seguramente, no sería el último. no había podido sincerarse con el sujeto y decirle que no era el personaje que estaba buscando y nunca lo sería. había cometido toda clase de dislates solo por el gusto de contarlo después pero sentía que se pasaba de la raya. quizás la falta de nuevas aventuras, opciones, personajes, le hacían caer en este elenco deslucido y patético. esa tarde caminó por la calle ponce y se subió a un taxi conducido por un japonés de unos cincuenta años. seguramente – pensó – este es un ex ingeniero de la sony que fue sustituido por un robot.
jueves, marzo 22, 2007
miércoles, marzo 14, 2007
bailando con cascarudos
lo que parecía un bucólico retiro a los limites de la nación se ha convertido en una aventura, una suerte de thriller biológico. solo falta denzel washington. las vacaciones solitarias en un sitio amigable y calmado donde se prefiere la natilla famble a la teve cable se han convertido en una experiencia extraña, perturbadora y con toques de flower power. un inesperado campamento de woodstock integrado por cascarudos negros, de tamaño mas bien pequeño puebla amablemente mi habitación, los corredores, el estar y el baño, por supuesto. cada incursión a la ducha requiere de un pequeño esfuerzo para eludir el pudor porque a la hora de abrir el grifo habrá trece o catorce de mis cohabitantes dispuestos a resbalar en el agua tibia y jabonosa. tal vez un cascarudo incomprendido, un poeta oscuro, un seguidor de lautrémont o de jim morrison es el que flota en el water desde las primeras horas del día. tal vez, sea un aspirante a buzo que se entrena por su cuenta mientras su familia hippie opto hacer, seguramente para ahorrar, un campamento multitudinario en mi cuarto justo en carnaval cuando los precios de las cabañas suben impetuosamente. no hay un jefe, un responsable a la vista de estos desmanes. todos se ven iguales, espero que no se ofendan, no tengo ningún interés en discriminarlos. no le hacen asco al blanco: lavabo, bañera, water, bidet, toallero, piso en damero…seguramente estarán pensando aterrizar en mis sábanas ni bien apague la luz generando un particular diseño de piel de dálmata .
martes, febrero 27, 2007
cementerio de mascotas
las tías no tenían mucha vida social. estaban a una altura de la vida en la que se conformaban con una visita semanal al cementerio, a regar las plantitas en las tumbas de sus mascotas perla y susana , dos caniche escuálidas que habían usado rulos blancos iguales a los de sus amas. las tumbas de sus dos nenas estaban lejos del ingreso al parque, en una pradera baja y solitaria. los empleados nunca recibían propina para atender el predio de manera que tampoco se acercaban a el. cada sábado de tarde, a la hora de la siesta llegaban las tías en el austin negro con las sillas plegables y los enseres de jardinería. por un par de horas se instalaban junto a sus amadas perras. a veces usaban una regadera que cargaban en la canilla del sector de los álamos, algunas veces tiraban una bola de yuyos al basurero antes de irse, o un vasito de papel. los que se habían arrimado a la zona a husmear a las viejas las habían visto conversando a las risotadas en sus sendas sillas. después a la salida, resultaba desconcertante verlas pasar con los ojos rojos, como de llorar. cuando juana enfermó maría intento por todos los medios conseguir una excepción para sepultar a su hermana cerca de la tumba de las caniches pero no hubo caso. la borocracia no esta a la altura de las necesidades de los hombres y menos de dos mujeres viejas . tal vez por eso se entregaron juntas a los brazos de morfeo una tarde de sábado usando vaya una a saber que sustancia ilegal .
jueves, febrero 22, 2007
la maquina del tiempo
el ómnibus de los domingos está lleno de ancianos. mujeres con moños y bastones de madera rústica que van al hospital a visitar a otros mas jóvenes o tal vez mas viejos pero enfermos. también viajan algunos viejos que regresan de almorzar con sus hijos y suben algunos turistas ancianos que circulan por el centro. cada parada suben más ancianos y en las veredas quedan transitando los mismos ancianos cuando eran jóvenes. por cada anciano de pelo blanco y ojos azules, pasa un tipo alto y rubio usando un jogging. por aquella achacosa señora con la fente poblada de manchas, pasa una airosa muchacha de pantalones rosados. en el interior del vehículo solo viajan las respiraciones cansinas, los bostezos, los chirridos de las dentaduras postizas. tal vez alguna mano arrugada encontrando el frío caño del asiento como único soporte y salvación ante una frenada brusca. en el interior de la mole de chapa y motor crugiente viajan los recuerdos de muchos otros domingos, la llamada que no recibió en una semana, las gotas inolvidables sobre la chapa aquella tarde de lluvia, el sabor de un dátil recien salido de la caja, un guiño cómplice a un niño que se hace la rabona, el alivio al sacarse los zapatos de paquetear, los acordes de una milonga sonando desde adentro del placard de roble. fuera del bus, están los restos de la semana hechos añicos, el tiempo implacable que no dio el suficiente descanso, la paciencia que se acaba a la hora de esperar en la fábrica de pastas, el precio del uniforme de los niños ahora que empiezan las clases, el nombre de aquella mujer que pudo ser la novia pero nunca se dio, las cuotas del auto que no terminan este mes. porque existe una doble dimensión de los domingos que clona a las personas y las transporta a diferentes etapas de sus vidas. algo que no sucede otro día de la semana. algo que es solo conscuencia de las exentricidades del señor domingo .
martes, enero 16, 2007
ultra
ronronea en las calles. otra vez. se abren las puertas y su chapa despareja pintada de blanco brilla con un indiscutible orgullo. otra vez en la ruta. ahí esta el ultra, el prototipo de auto deportivo made in uruguay que desde su origen luce la banderita nacional en un costado pintada como en el cuaderno de un escolar de tercer grado con la misma belleza e impunidad. la maravilla blanca con detalles en celeste cielo volvió a tronar por calles y avenidas de la patria. el dueño, creador, factotum de semejante ironía con ruedas lo deja cerca de la vereda en la esquina de dieciocho de julio y paraguay. nadie puede evitar esa visión mágica. un ultra chato, ultra liviano, ultra rápido bólido que desde su corazón artesanal desafía al viento y las leyes de la física, además de las de la estética, el diseño, la lógica y la decencia. no todos pueden hacer en su garaje, en entretenidas jornadas de fin de semana una joyita del automovilismo y encima lograr que ruede, consuma combustible y transporte inclusive a la vecina que esta buena. mientras apuro un trago de café trato de imaginarme a ese diseñador, a ese ingeniero de las pistas, a ese porsche vernáculo calzado en un mono de carreras, con un casco en una mano y un volante retráctil en la otra, con la cara tostada por los atardeceres en la costa amalfitana o tal vez la rambla de piriapolis. ese ídolo ignoto que no aparece en las revistas ilustradas al que deberíamos al menos otorgar una reverencia .
martes, enero 02, 2007
venus en la ruta
los dos están separados por unos pocos metros. ambos son los típicos negocios oportunistas instalados a la vera del camino. si bien uno tiene letreros que anuncian remate y ofertas, el otro se mantiene sin ningún tipo de señal alfabética. los dos despliegan el mismo producto estrella, mezclado de objetos menores, repetido hasta el cansancio sobre el pasto desprolijo: venus de milo. tal vez sean de cemento pero reciben una mano de pintura a veces blanca (sugiriendo mármol o yeso) a veces rosa. las venus no está todas erectas, algunas desafían la vertical y se balancean en el espacio sugiriendo racimos de jóvenes una noche en un parque de diversiones. adelantada de la era del topless, la venus de cemento muestra sus atributos y baja la mirada en un cierto rasgo de pudor, mientras espera la llegada de un nuevo dueño que, por lascivia o por amor al arte antiguo, se la lleve tan orondo a su jardín de balneario.
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