en la mesa somos unos cuantos. en un extremo se habla del tango de villa urquiza, el ocho básico y de la revolución del 87 cuando el tango argentino llegó a broadway y se convirtió en una industria para bailadores, zapateros, dueños de piringundines, vendedores de medias de red y chambergos. todos los detalles sobre la sin rumbo, milonga guía y patrona del tango argentino moderno. todos los detalles sobre la marshall, milonga gay que también brilla en la noche porteña. en otra punta se habla seguramente de armas cortas, de pianos de madera noble o de algún asunto por el estilo. el grupo se distingue por la gigantesca barba del alemán que desde la cabecera cuenta alguna cosa divertida a un grupo de damas que lo miran con aire de espanto y satisfacción. también están los dueños de un bar de puertas cerradas al que no se puede llevar a ningún amigo policía o miembro de una recaudadora de impuestos. un tugurio nuevo en la ciudad donde se fuma y se consume a gusto sin tener que ir a la terraza o esconderse de los demás. un sitio que hubiera visitado y considerado indispensable en mi adolescencia al que hoy, no iría ni loca. a mi lado, con la mirada de un carnero degollado, el chef. supervisa cada subida de tenedor de mi boca y se asegura que trague por completo su obra maestra. unos centímetros mas abajo, los gritos desconsolados de mi hígado que trata por todos los medios que el veneno no lo alcance. son litros de crema doble mezclada con champiñones que bajan alegres por mis tripas, incendiando todo ese camino que aboné durante meses de verduras frescas, hortalizas apenas remojadas y carnes magrísimas. toda una estrategia de vida y salud absolutamente tirada por la borda, solamente por tenerle piedad a ese hombre que no sabe cocinar sano.
sábado, junio 02, 2007
martes, mayo 29, 2007
la patada en el espejo
la pullman esta a punto de explotar. la platea y la tertulia alta, también. en escena raphael frasea “pasé de la niñez a los asuntos…”, “pasé de la niñez a mi garganta “, letra del genial manuel alejandro. todos contenemos la respiración, parados, amontonados como abrigos en ropería de baile. llega “que viva la novia “y el cantante confiesa que “la mujer que yo quiero se casa con otro “- que estúpida – interrumpe una fan enardecida de la platea. todos explotamos de risa. el divo también. pide un aplauso para la autora del chiste. todos pendiendo del escenario y su mago mayor. a solo unos metros distingo la cofia de la hermana superiora del convento de minas y guayabo. en el medio de todo parece levitar, muerta de amor. canta “que sabe nadie “y todos aplaudimos a rabiar su propia furia. ahora el niño dice “y estoy aquí para decirte….amooooor…amooooooooor “y nos volvemos locos de golpe. en el piso del escenario quedan los restos del espejo que el divino destruyó a patadas en el final de una canción. se hace un segundo de mágico silencio que alguien corta con un grito destemplado: rompió el molde , creo que la septuagenaria no se equivoca. estamos en un concierto de rock and roll a veces a capella, a veces con piano, a veces con gestos y luz. sobre las tablas el más punk, el sobreviviente más salado en la escala de richter. en las butacas, las almas cansadas de cientos de ancianas de peinado de peluquería y tapadito de piel,intentando, como yo, volver a respirar.
miércoles, mayo 23, 2007
un hombre de java
a efectos de un mejor estudio, lo observo tumbado. de cúbito ventral se ve como una mancha oscura, como una sombra dibujada por un grabador obsesivo del siglo doce. miles de rayas finas que se mezclan en diferentes direcciones de un lado al otro y delinean las piernas, los muslos y los glúteos. al tacto, es suave y cálido. solo la espalda carece de pelo o plumas en este mamífero perfecto que se extiende por un metro y ochenta centímetros, domina la pelota con la pierna derecha y escribe con la mano izquierda. cada pliegue tiene una intención angular, una punta filosa cubierta de hueso y piel. respira con suavidad y duerme en silencio, profundamente. este pitecántropo erecto de ojos oscuros y ángulos pronunciados circula sostenido por dos piernas, consume vegetales y absorbe cerveza negra. contiene algunas emociones, las guarda, las protege bajo la piel seguramente para preservarlas del frío del invierno. acostumbrado a las cavernas, guardó un par de aletas de sus épocas de anfibio plegadas y disimuladas en la parte superior de la espalda. también ocultó los rastros de su cola en una pequeña protuberancia por la zona del cóccix apenas perceptible al tacto. estoy ante la versión humana de una navaja suiza, con múltiples recursos plegados al cuerpo principal, de efecto y utilidad insospechada.
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lunes, mayo 14, 2007
cincuenta metros perfectos
la esquina de conde frente a la catedral tiene un negocio que se llama café conde. vendría a ser el equivalente a la biela en buenos aires pero con mesas de plástico en la terraza exterior. un sitio de culto en el que se reúnen todos los modelos humanos posibles del casco urbano. adentro, junto a la barra se amontona la gente que quiere comer un sándwich y hacer del desayuno del domingo una tertulia lenta y encantadora. yo vengo por el café de siempre, el santo domingo ningún otro me puede proveer tanta felicidad. huele fuerte como una patada inesperada en el medio de la canilla. se puede tomar a sorbos breves y dejar reposar ese final amargo y tostado en el fondo de la lengua. en la vereda pasa un mulato que vende un aro para hacer pompas de jabón. si no fuera por las restricciones aéreas me llevaba un montón para regalar a mis amigos. falta una hora para el mediodía pero las campanadas de la catedral entrenan de todos modos a un grupo de palomas grises de plaza, clásicas pero mas pequeñas que las del sur, en esa vuelta tradicional alrededor del espacio antes de desaparecer en el patio de la iglesia. un truco para arrastrar a los fieles a la misa que seguramente dios recompensa con una porción extra de migas de pan dadas por un batallón de ancianas caritativas en un sitio que no queda a la vista del publico. se hizo tarde y no podré visitar el negocio de las japonesas que hacen las uñas, una pena porque mis pies merecían un esmalte mas claro, tal vez un fucsia pero no importa, usare botas. anoto en mi mente posibles actividades para la próxima vez, seguramente repetiré mis incursiones a la peluquería del numero 156, el salón jeannite con sus peluqueros jovencísimos que bailotean hits de marley entre miles de apliques de pelo sintético y lacio. en un sitio como este es difícil que alguien necesite mucho más para ser feliz.
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sábado, mayo 12, 2007
san antonio
a las seis de la tarde lo vi subir la esclarea. soy un mentiroso, yo miento, había dicho un par de días atrás. esa declaración, tan clásica y al mismo tiempo infrecuente en la boca de un hombre me causaba un gran alivio. no tenia intención de impresionar y no quería ocultar los hilos de su seducción. por el camino había levantado a una chica que hacia auto-stop. como siempre, se manejaba como un tipo que nunca pierde la oportunidad para llevarse algo puesto. por una razón inexplicable, la bajó en el medio del camino. quizás este cuento era una forma galante de decirme que me había venido a ver, por segunda vez en menos de cuarenta y ocho horas y que había dejado un par de opciones de carne fácil en el camino. a pesar de sus conversaciones simples y explicitas en muchos casos, usaba formas poéticas de decirme algunas cosas. a mi también me costaba acercarme, invitarlo, introducirlo en algún aspecto de mi vida. algunas veces nos dábamos grandes libertades cuando estábamos juntos, pero previamente, había como una especie de danza del imposible que debíamos bailar de a uno, con obstáculos colocados sabiamente, de manera que se pagaran posibles culpas por el simple hecho de vernos. a pesar del paso del tiempo seguía existiendo un hilo fino, transparente, invisible y tenso entre los dos. se trataba de una atadura rara y magistral que no habíamos hecho a propósito hacia algún tiempo. él se iba poniendo viejo y encantador, con esa timidez gigante y al mismo tiempo desafiante para mí. ya no era un reto como antes, una jugada al 24 con los ojos vendados y la fila enorme de fichas encima del paño. tenerlo enfrente no me hacia temblar las rodillas ni sonrojar. nuestra relación estaba empezando a ser como ese sol de las seis y media de la tarde de otoño, un poco inclinado, un poco decadente, un poco tenue pero maravilloso.
miércoles, abril 25, 2007
deja el tabú, el huevo es salud
aunque no lo crean estoy usando la cafetera del cuarto del hotel. yo, la que no hace café nunca en su vida (siempre hay alguien dispuesto a servírmelo) estoy filtrando café de tarde, de noche, a cualquier hora. consumo una especialidad local, pero con un toque arábigo que me tiene totalmente loca. el olor del café en esta parte de la tierra es capaz de cambiarle el humor a cualquiera, aun cuando el taxista se pierda en menos de dos cuadras y se ponga a conversar con un colega por celular y su taxi avance diez kilómetros por la ciudad para estacionarse en una trancadera, tal como le dicen aquí a los embotellamientos del transito. el domingo me fui caminando sola hasta la parte vieja de la ciudad y me quede sentada en la parte trasera de una iglesia donde estaban cantando un coro y un pastor a toda maquina. con mi botellita de agua me instale bajo la sombra de un árbol añejo y disfrute del repertorio completo de la misa que tenia aires de rock progresivo de principios de los setentas. las canciones parecían no terminar nunca, a veces decaían pero el coro mantenía una retórica especial con el pastor hasta hacerlas arrancar otra vez. solo el podía darle el fin con un contundente: amen! el pastor era el rey del swing, no le vi la cara pero me lo imagine, con un traje brilloso balanceándose frente al coro de ángeles. el calor aun no arreciaba bajo el árbol de doscientos años, a unos pasos de la avenida george washington y si bien me anunciaron al aire pegajoso no me resulto tan incomodo. me fui después de escuchar el hit “el pecado “y un tema cantado con aires sexy “el es mi redentor “. guau, cuanta sensualidad en esa iglesia. creo que es parte de lo que hay en todos lados. aquí los piropos abundan, no me cruzo con ningún tipo que se quede callado. pero lo hacen por lo bajo, con suavidad y estilo. las viejas sacan paraguas negros para protegerse del sol y disfruto del reencuentro con este viejo y nuevo amor .
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