después de un tiempo de riguroso estudio había empezado a entender cual podría ser un buen amante y cual no, tan sólo con mirarlos un ratito. en los últimos tiempos, se había dado cuenta que existían casos irrecuperables, aun siendo muy jóvenes. existen hombres incapaces de aprender nada en el terreno de la motricidad fina y eso, es una de las claves para la técnica y la inspiración amatoria. existe un porcentaje muy elevado de hombres incapaces de aprender nada con una mujer a la que quieren seducir y en lo posible, abandonar en un plazo corto. existe un elevado número de hombres incapaces orgánicos. hay un elevadísimo número de hombres que no podrían ni siquiera reflexionar un minuto sobre toda esta cuestión. porque en el fondo, prefieren vivir con el fantasma de que son malos en la cama y no pasar nunca por al terreno de la comprobación. mentime que me gusta. así funcionan las cosas en el libre mercado del amor. ese nicho lo atienden las profesionales que, para eso están. para fingir orgasmos y reunir billetes. todo sea por conservar la autoestima de nuestros machos intacta. también hay más de una desesperada capaz de quedarse con el clavo con tal que las amigas no digan que "está sola". otras mujeres, nos ganamos el título de frígidas simplemente porque no nos gustan los ineptos. la buena fama de los fontaneros no es en vano. y eso que su trabajo no se caracteriza por estar rodeado de buenos aromas. existen casos extraños pero en el fondo abundantes. un hombre que es un excelente seductor y un besador calificado. pero es incapaz de mover un pie en una pista de baile y pelando una papa podría llegar a hacerse un corte del tamaño de la falla de san andrés. bueno, con esa manualidad limitada no podrá nunca destaparse como un buen acariciador, esta totalmente descartado de la lista de los diez mejores. a veces es triste pensar como dejamos a un novio sin darle una explicación muy concreta solo para no destrozarle el corazón. si nos ven en brazos del fontanero, tal vez esto despierte sospechas pero igual seguirán pensando : siempre fue una perra.
jueves, agosto 20, 2009
martes, julio 28, 2009
soy un baby boomer
soy un baby boomer. ¿ sabés lo que es ? claro, sos la consecuencia de un fenómeno demográfico. no sé porqué, pero te amo. creo que es un mérito un poco pequeño.¿ vos sabés quién soy yo ? no. me llamo julio. pero mi madre insiste en decirme julio césar. bueno, es un nombre con un pasado más o menos histórico. si, claro. soy pintor. ¿en serio no me conocés ? no, lo lamento. para mi solo sos el baby boomer. yo imparto masters...¿entendés ?
puedo enseñar a pintar un cuadro en cinco horas y la persona se va con el cuadro para su casa. no cobro poco, doscientos dólares. es una noche serena. junto al fuego conversan un grupo de amigos. nos sirven un platillo con carne y papas, excelente. es un buen momento para dejar de tomar vino. veo que los pies empiezan a arrastrarse hacia la alfombra del living, alguien intenta dominar un ipod, el baile está por comenzar. el baby boomer se siente tentado. ¿fumas? no. se va sólo a fumar con un alguien más. es el momento perfecto para escurrirme. me encuentro con estrella, nos sacamos las botas. ella llama al novio, que ya está durmiendo. conversamos un poco más. aparece un viejo conocido y nos mostramos los pies. en la pista de baile se sacuden una decena de cuarentones en pantuflas. un gordito pelado bailotea con gracia mientras sonríe con el máximo de sus dientes. my sharona, fever night y alguna de michael, por supuesto. es el mejor sitio para estar. después me entero que se trata de un sicólogo. en la pista, no parecemos nada más que gente con ganas de despeinarse. misteriosamente hay un número apreciable de hombres danzantes. menos el baby boomer que volvió a su asiento y me mira de reojo. espera con un novedoso aire de impaciencia. no lo miro. ni lo registro, el sonido va mejorando, ahora es una pista de 1979. nos sacudimos mucho más. gracias quincy jones por todos los favores recibidos. nos damos un paseo por la mesa de los postres. al entrar en el comedor escucho una orden: quedate acá conmigo . alguien, que piensa que soy su perro, no puede entender que ha sido borrado. me ataca una sordera parcial localizada. me voy a visitar la torta de chocolate.
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rebecca milans
domingo, mayo 31, 2009
totalmente salvaje
al fin y al cabo, tenía claro que era un vándalo. a veces no parecía, pero no había que engañarse. podrían pasar los años, las circunstancias podrían cambiar e incluso el pelo podría llenársele de canas. ni el tiempo, ni el espacio, ni olvidarlo, ni recordarlo iban a cambiar su esencia. su discurso sonaba encantador y era muy pocas veces cruel, como pasa casi siempre con los hombres tiernos. si hacía daño era sin intención. tenía todas sus energías destructoras puestas muy lejos de su cuerpo. más allá de los extraños encuentros que manteníamos en los restos de aquella ciudad incendiada por la desidia. la violencia quedaba muy lejos de su discurso, sus anécdotas y sus razonamientos creativos. a veces resultaba sorprendentemente civilizado. pero al distraerse, daba algunas pistas de su verdadera personalidad. era un poco retraído, mínimamente tímido y con una predisposición a seducir a pesar de la resistencia de la otra parte. una se imaginaba que era un hermano menor en una familia de gente más bien líder, dominantes entre los que él había encontrado su espacio moviéndose en el territorio de la dulzura y la suavidad. en el fondo, era peor que todos esos cabecillas juntos y acumulaba más energía que cualquiera de los que circulaban por la vida con las mejillas y los ojos inyectados en sangre cerrando las puertas a golpes y amenazando a los demás con suculentos ataques de ira. era una sombra aquel jueves de mayo, en una esquina un poco oscura. era una silueta recortada que pude reconocer al instante. quizás estaba un poco más gordo, con la cara un poco más de adulto, con ropajes más gruesos por el frio de mayo. no pude distinguir el gesto del rostro pero me alcanzó ver muy poco para imaginar el resto. era un demonio recién salido de la jaula, sediento de sangre, enredado entre la multitud. abandonado en el medio de la maraña se distendía tras la batalla perdida en la tribuna y en la cancha.
martes, abril 28, 2009
romance y cacahuates
tenía los movimientos de un ratón, lo detectó apenas estuvieron en la mesa y se sentaron uno frente al otro. en el centro, había un pote de maníes pelados y él no pudo resistirlos. subió sus dos manitas delanteras al pecho y comenzó a engullir. “estoy muerto de hambre”, argumentó con las mejillas algo rojas de pudor. ella vio como se le fruncía la naricita y le dio un poco de ternura. era tan blanco que se asemejaba a un hámster, como los que había tenido de niña en una jaula, dale que dale todo el día girando en una ruedita de alambre grueso pintado de rojo. ella miró en la carta una tabla de quesos y la sugirió como una picada, antes del plato principal. apenas llegó, él tuvo otro pequeño ataque de ansiedad roedora. entonces ella se sonrió con todos sus dientes espectaculares, para distender un poco. el hombre-ratón apenas pudo registrarla con sus ojos redonditos y rojizos y siguió llenándose la panza. la panera se vaciaba al instante y no había mozo capaz de correr y mantenerla llena. si bien se veía flaco, tenía una incipiente panza que se iba agrandando a medida que pasaba el tiempo. estaba recién divorciado, quizás extrañaba una madriguera tibia con docenas de bichitos con su misma trompa. toda una comunidad de mineritos había quedado sin progenitor. ella trato de ponerse, por un segundo en su lugar. esto de las citas a ciegas no era para él. ella pensó que en caso que la noche se fuera poniendo íntima sus medias correrían el riesgo de ser mordisqueadas y picadas en pequeños trocitos. sus planes eróticos trataban de adaptarse a la extraña situación, mientras su cita no paraba de comer. la última vez que lo miró de reojo, para que no se sintiera incómodo, estaba limpiando los huesos del asado con los dientes delanteros. trató de imaginarse la casa de soltero de un hombre-ratón pero él, como si pudiera leer sus pensamientos, la paró en seco: “estoy en lo de mamá”. con esa frase todo se rompió, como un espejo que te deja con siete años de desgracia.
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rebecca milans
miércoles, abril 15, 2009
la santísima trinidad
estoy revisando, revisando casi todo. abriendo los cajones de la mente, los cajones de madera, los de metal, los del cuerpo, los de la memoria. para hacerlo, dejo que el tiempo se me vaya quedando vacío y simplemente espero frente a una taza de café. una de esas negrísimas que tomo en el pequeño paraíso de manteles rojos en el que aterrizo cada día. en ese edén donde siempre hay algún maravilloso tocando, cantando o hasta actuando en un show con una peluca que todos le podemos perdonar. en el jazz todos son hermosos, no solamente norah jones o miles davis. todos son hermosos, aun cuando envejecen y se niegan o se resisten al deterioro de los humanos. así son los inmortales. cuando quieres estar cerca de ellos, no hay más que disponer el cuerpo y dejar que te ataquen con su arte. si el jazz los hace los inmortales, el blues los hace divinos. estábamos desayunando con mi padre el domingo y me confesó que, a sus ochenta y dos años, logra escribir acompañado por la escucha obsesiva de b.b.king. no me extraña, le dije. b.b king es lo más parecido que he visto a dios. lo vi dos veces sin que esa sensación hermosa disminuyera ni un momento. estoy absolutamente segura que él es dios, stevie ray vaughan su hijo dilecto y si es necesaria una santísima trinidad, entonces ahí estará albert king, porque no. ¿podría tener algo mejor estar vivo para enterarse de todo esto? no lo creo. hay algo infinito, interminable en el placer que te brindan los inmortales y los divinos, algo que no se borra como se borran los besos sobre la piel cuando hay otra piel. algo que no se escapa como el cuerpo de aquel que dejamos escapar. algo que no se altera, no se envejece ni se envilece ni se degrada como el palpitar inocente de una nueva conquista. es algo que siempre esta tibio, luminoso y dispuesto. como esa sonrisa, un tanto socarrona, que nos acompañara algún día a todos los devotos a la tumba.
miércoles, abril 08, 2009
la cofradía del espanto
es un inesperado emporio de la belleza urbana. podríamos considerarlo como la capital de la hermosura perdida, la gracia olvidada y la lozanía extraviada por el tiempo y los sufrimientos de la vida. un espacio que, a todas luces se ve esperpéntico. tiene un techo atestado de piolas de las que penden muñecos de pasta que representan brujas montadas en escobas y en el centro del salón hay un árbol de navidad de plástico, dorado pretensioso y horripilante. el personal está compuesto por una serie de funcionarias barrigonas en chancletas y una dueña que intenta parecerse a brigitte nielsen pero con unas medidas bien desfavorables. ella transporta toda su abundante carne comprimida en un enterito de color blanco y tiene el pelo decolorado y pinchudo. la única bella de todo el lugar está oculta bajo una melena pajiza consagrada al arte del secador de pelo. me hace acordar al personaje de piel de asno. está oculta de la envidia del resto del personal y especialmente de la colección de adefesios que componen la clientela del salón. están la falsa rubia de la remerita corta, la panza flácida a la vista y unos tacos vertiginosos, la fea a la que se le ve la faja y la flaca de rostro triste que viene a teñirse las canas como si esto mejorara un poco su desolada estampa. no es un negocio de precios bajos, tampoco un centro famoso por hacer milagros diurnos con las clientas, está bien ubicado y tiene clientela si bien toda su estampa se contradice con su objetivo: salón de belleza. me pregunto, en el medio del desorden reinante, quien habrá sido el siniestro decorador que instaló espejos de tamaño natural en forma de triángulos que se alzan como filosas espadas en el medio del lugar y quien fue capaz de colocar un pedestal patinado en blanco y dorado que tiene al loro encima, felizmente enjaulado.
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