había odiado la escuela desde el primer día hasta el último. nunca se había sentido cómoda dentro de aquella comunidad con maestras enormes e hipócritas que masticaban galletas marinas todo el tiempo. odiaba cada detalle de sus docentes, la risa, el perfume barato, la túnica con los bolsillos cargados de comida, las bocas pintadas de rojo, los zapatos desvencijados por el peso del cuerpo. estaba convencida que todo lo que se enseñaba allí era mentira. parte de una conspiración universal a favor de la ignorancia. también estaba segura que el sistema escolar, tras su discurso democrático, fomentaba las más grandes injusticias. como la que le había dado el papel de la bruja en la obra de blanca nieves en jardinera. había tantas niñas... ¿ porque ella tenía que actuar en ese asqueroso papel de envenenar a la buena de la historia, que además, era su mejor amiga ? también había sido injusto que la expulsaran del salón de música, el primer día de escuela en primer año, por un crimen que no cometió. tampoco en segundo y tercero las cosas habían mejorado. durante esos dos años se había visto obligada a compartir banco con un compañero que tenía un sempiterno moco verde pendiendo de la nariz. había aprovechado cada sarampión, varicela o rubeola para estar en su casa, feliz, lejos de aquel martirio. ya en cuarto año y viendo que las cosas no mejorarían se había asociado con los marginales de la escuela, que siempre los hay, solamente para desafiar al orden establecido. en aquel entonces compartía el elástico en los recreos con el niño más grande y peligroso de la escuela, el cua-cuá. una suerte de tarzán negro que se asomaba a los salones desde el marco de las ventanas más altas y saltaba al interior aullando su característico grito “ cua-cuá “. él se las ingeniaba para destrozar cualquier instante de disciplina, sólo con su grito. después ella siguió con su carrera de sparring en las peleas de su amiga la gorda, siempre acompañándola a la puerta del cine y cargando su cartera con los diccionarios, arma que utilizaba cuando había llegado el momento de humillar al contrincante. dedicarse a luchar con los varones no te ponía en lo más alto de la escala del ranking escolar. tampoco pasar los recreos parada, abajo de la palmera del patio chico, por no haber hecho los deberes, durante todo un año. a veces las contrariedades que vivimos en la niñez nos dan la oportunidad de templar el carácter y también algunas sorpresas. como la que recibió una semana antes de terminar las clases, el último año. le iban a hacer un homenaje, en el salón de actos, con sus compañeros y las maestras. desconcertada, tuvo que subir al estrado y recibir el regalo que le habían destinado entre discursos de las maestras y aplausos de los demás niños. durante tres años había ganado el concurso de dibujo escolar y gracias a eso se habían pintado los salones de la vieja escuela. debió imaginarlo, las maestras no la apreciaban por sus dotes artísticas, todo fue por el vil dinero.
lunes, febrero 21, 2005
domingo, febrero 20, 2005
para cuando me muera
acostada en aquella camita, a oscuras, percibía la sombra de cientos de peluches, ositos, muñequitos a cuerda. nunca había tenido un dormitorio así. de niña, su cuarto estaba decorado por la copia de un sobrio dibujo de rembrandt . sus juguetes estaban guardados en el arcón de la cocina. en el correr del tiempo el arcón había sido sistemáticamente profanado por una prima irritante y un poco más chica que se llevaba siempre algún juguete en un gesto abusivo e impune al día de hoy. esa niña era considerada una desgraciada en el seno de la familia. había llegado a caminar en cuatro patas por la orilla del mar durante varias cuadras siguiendo a su padre para que este le regalara el perro que le había prometido hacía tres años. un sádico el tipo. el detalle era que la prima desquiciada ya tenía doce años, la apariencia de quince y rellenaba un bikini. pero más allá de la prima, nuestra heroína nunca había sido muy adepta a los muñecos, su universo lúdico se centraba en los negocios, sobre en una empresa de pompas fúnebres cuyos servicios serían capaces de palidecer a los de los propios abbate. si bien nunca la habían dejado ir a un velorio, ella tenía una larga carrera de duelos vistos en el cine y era capaz de crear rituales especiales inéditos ya que a sus funerales asistían solo las hormigas. y como ellas hablan en otro idioma nosotros no sabemos muy bien que dicen. había determinado que el patio trasero, donde el padre había plantado un jazmín del país, una glicina y unos penachos de lavanda, era el lugar perfecto para el camposanto. algunas tardes, después de dar un servicio, se quedaba pensando, a la sombra, en otros posibles duelos que vendrían. la muerte de su gato, la posible muerte de su abuela, de sus padres, de su hermana. entonces se adelantaba y lloraba sola por algunos minutos, preparándose para esas despedidas inevitables, donde siempre había alguna lágrima dedicada a su propia desaparición física. había visto que los entierros de las celebridades incluían el traslado del féretro en cureña y así se veía, con seis percherones blancos tirando de este carro, hecho para trasladar cañones en tiempos de guerra, ahora cargando sus restos. en la misma posición que estaba ahora, intentando dormir en un espacio reducido, rodeada por la mirada admirativa de cientos de peluches desconocidos.
sábado, febrero 19, 2005
garganta profunda
la ultima vez que vi a linda lovelace ella entraba en el bungalow de un anciano enfundada en un traje de enfermera con minifalda. a esa altura ya se había convertido en un símbolo de la fellatio profesional en el mundo. el nombre de su película insignia tenía, además de las connotaciones explícitas del sexo oral, las de la política, la corrupción y los medios masivos. todo por una buena mamada. al pueblo llegó con diez años de atraso, más o menos. la censura y el aislamiento propio del interior del país presentaban como estrenos escandalosos materiales que en el resto del mundo formaban parte del museo del cine. y no siempre por su calidad. lo mismo pasó con el último tango en parís, solo que esta tenía un buen actor y un poco más de argumento. de todos modos, mis amigas y yo nos sentíamos listas para ver, con la mayoría de edad, nuestra primer película porno. saludamos al gerente, el mismo que nos había vendido el pop cuando éramos niñitas y veníamos a ver las películas de disney, también le cabeceamos a la boletera, al acomodador y nos metimos en la sala, seguras de estar suscribiendo un especie de tratado de liberación de la mujer, una consigna contra la censura o vaya a saber que cosa. ver garganta profunda en aquellos tiempos y circunstancias era más que nada, una obligación para las mentes abiertas que consumíamos los mitos sin cuestionarlos demasiado. la copia estaba bastante maltratada, quizás la habían estrenado el año anterior en la capital y ya formaba parte de esas tiras de celuloide que superaron la barrera de las trescientas pasadas. de todos modos la fotografía era luminosa, lo raro fue saber que el mismo que se hizo cargo de las luces fue el doctor que co protagonizaba e intentaba curar el mal de la estrella. la película tenía una narración trepidante y la banda sonora, combinada con la actuación naive de linda daban un resultado absolutamente descacharrante que generó en mí no solo risas sino risotadas fuertes que no pude contener. a los quince minutos fuimos expulsadas de la sala por hacer ruidos molestos. nunca más entré a ese cine, ahora es el gimnasio de un colegio de monjas y también fue iglesia pentecostal. el gerente se jubiló hace años, a veces se cruza con mi padre en la feria y le pregunta por mi.
viernes, febrero 18, 2005
una de lavanderas
hizo una pausa mientras lavaban la ropa en el arroyo jabonería y ahí mismo lo parió. era un machito. le anudaron el ombligo luego de separarle el cordón con el cuchillo para cortar el jabón . ahí quedó envuelto en sábanas limpitas, mientras ellas regresaban a la tarea. entonces cayó la tarde y empezó berrear para que le dieran la teta.
miércoles, febrero 16, 2005
todo todo mal
había empezado el verano y como hacen las chicas de balneario todos los años, había dejado con mi novio de invierno. tal vez por eso me animé a ir hasta la casita en el medio bosque a escuchar un ensayo de la banda. puedo decir que sonaban fuerte y apestosamente mal pero les pedí que tocaran todo el repertorio. no se parecían en nada a hendrix que era uno de mis referentes favoritos. pude darme una idea de cuales serian las canciones salvables y cuales eran realmente inaguantables para el posible público. así que hice una lista de ocho temas y les sugerí que dejaran los otros veinte para el segundo disco. habia llegado ahí precedida por la fama que me había dado la organización de las más exitosas fiestas estudiantiles del año anterior y a pesar de no ir al mismo liceo, mi nombe había corrido como una garantía de calidad y eficiencia. cuando me iba en la bicicleta le confirmé al líder de la banda que si, que podría ser su manager. el se sonrió como si estuviera hablando con un profesional y no con una chica de dieciséis que intentaba aparentar los dieciocho. algunas canciones me avergonzaban más que otras, pero intenté, después de un mes metida en los ensayos, que mejoraran al punto de poder ser interpretadas sin que toda la platea se escapara. entonces salió un toque en un cine a treinta kilómetros de alli . había unas doscientas personas y fuimos en el micro de línea. en ese momento yo ignoraba que el estilo de mi banda, la que yo representaba con tanto orgullo, era absolutamente punk. todo todo mal, todo todo mal era uno de los estribillos mas pegadizos de aquel grupo heterogéneo hasta a la hora de vestirse. a mi me gustaba el batero, mucho. creo que tenia catorce pero yo sabía que no debería confundir negocios con placer y menos mezclarme con el escalón más bajo de la escala de una banda de rock. el trabajo era arduo y se notaban las mejoras así que viajamos a la capital a grabar un demo. el estudio era de esos alfombrados, tenia un piano blanco de cola, totalmente pretencioso y un morenito en las teclas con anteojos y pelos largos que cantaba “ imagine “, tratando de impresionarnos. el que grababa se llamaba blanquito si mi memoria no falla. hicimos dos canciones y volvimos al pueblo con el tesoro. yo planeaba una reunión con el dueño de una super productora argentina, un mito del negocio que había cargado parlantes para recitales de pescado rabioso y ahora representaba todo lo mas de lo mas en el negocio rockero. tenia claro que el país le quedaba chico al talento de mi banda. entonces al líder se le ocurrió tocar el timbre de mi casa e instalarse en el living de mis padres para encararme directamente con fines amatorios. acompañado del batero, claro, porque en el mundo del rock todo se hace dentro del grupo. rechazarlo frontalmente, con el tipo que me gustaba adelante, fue la situación mas incomoda de mi vida. la mas patética. la más loca si la veo el día de hoy. ahí se truncó, prematuramente, mi carrera de manager de rock.
martes, febrero 15, 2005
contra la iniciativa privada
todos los domingos un africano acosa mi fax con el antiguo “cuento del tío “, la herencia que va a cobrar y todo eso. así como hace un tiempo estaban los mails para ganarse un millón de dólares en holanda, ahora el estafador africano esta practicando con el fax. ¿ quien financia a los estafadores cuentapropistas ? este domingo, decidí resistir. me senté junto al teléfono a esperarlo. estuve toda la mañana agazapada hasta que sonó el esperado ring. antes que saliera la señal automática del fax levanté el tubo y pregunté - ¿ quién habla , quién esta ahi ? - después de una pausa escuché su voz gutural - fox, fox.... - a lo que pude reaccionar - no fax, no me gastes más el cartucho del fax ¿ oíste mogambo ? no quiero mas tus fax , no fax no fax no fax !!!! - y le corté.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)