¿ me gustaba o me hacía acordar a alguna tía vieja ? podría ser un poco de ambas cosas. era un tipo muy simpático, de esos que una conoce en un bar y enseguida se siente cómoda. no me acuerdo muy bien en que bar lo conocí. me acuerdo que había visto a sus abuelos mucho antes de cruzarme con él. eran unos viejos muy elegantes que andaban vestidos de color verano, no en los colores que ahora se identifican con el verano, el maíz, el crema, el blanco. ellos tenían ropajes en esa gama entonada del rosa y el habano que se usaba en el caribe en los años cuarenta. quizás había un auto negro e imponente que ella, a pesar de sus años, manejaba con prestancia. eran una asociación poderosa y distinguida, al menos en mi recuerdo. el nieto era uno de esos hombres del tipo que nos hace sentir relajadas, al punto de olvidarnos de cosas importantes como su simple condición y mandato para llevarnos a la cama cuanto antes mejor. bueno, esas eran las reglas. jugaba a osito de peluche. sonreía, traía un trago, hacía un chiste, se subía los lentes con cara de inocente y a una se le iba esa aprensión que hace mantener una barrera en alto. a todas las mujeres les caía igual de inofensivo y simpático. era alguien popular de esos a quienes todas besan cuando llega a un lugar. pero también era un zorro, que planeaba llevarse todas esas pollitas, al gallinero. yo vivía en un barrio con putas, las más feas y decadentes de la ciudad. de esas que dan miedo hasta a los clientes jubilados que se les arriman. un sitio cuyo principal glamour es la ausencia absoluta del mismo. no estaba acostumbrada a visitar hombres en sitios refinados como aquel rascacielos al que me arrastró una noche de invierno helado. todo se veía impresionante, empezando por la calefacción, las tablas del piso anchísimas, las ventanas fantásticas, el ascensor con perillas de bronce y por último la botella de napoleón vsop que destapó para que recuperáramos la temperatura. por un rato leímos unos comics de manara tirados en el piso. había también revistas europeas, de esas que no se conseguían en ningún lado y algunos números de interview de la primera época como el número del 74 que tenía a bo dereck en la tapa . era un preámbulo absurdo para lo inevitable. seguí visitando las bondades del brandy y me saqué la ropa. si había alguna música más allá de mis risas, no me acuerdo. mi anfitrión empezó a luchar trabajosamente para sacarse las botas. al minuto mi cabeza cayó sobre un almohadón gigantesco y me dormí. por el rabillo del ojo lo vi traer un edredón de plumas gigantesco y taparme. yo sé que tu sabes que yo sé. los dos fingimos un poco, él ser un auténtico caballero y yo, dormirme con tan pocas copas.
martes, marzo 01, 2005
lunes, febrero 28, 2005
restos en la nueva atenas
el uruguayo es un ateniense, sin terminar *. si existe algo que nos da un carnet de identificación como sociedad, es la innumerable lista de obra públicas, religiosas y privadas que han quedado por muchos años sin terminar. de la era del hormigón tenemos un puente trunco sobre el arroyo garzón que une o separa maldonado de rocha, a unos kilómetros de josé ignacio. un sitio paradisíaco donde los fotógrafos de gente llevan a las modelos a retorcerse entre los pajonales en temporada estival y donde los automovilistas cruzamos en una simpática balsa. está el gigantesco masacote del palacio de justicia en pleno centro, el sodre, el palacio municipal que se usa hace casi cincuenta años pero nunca fue revestido como en el proyecto original, en cambio, recibió un mural al estilo george de la jungla. son tantos e interesantes, que daría para editar la guía “ montevideo interrupta “ con un mapa de recorrido y la historia de cada uno. es tan rica nuestra cultura de los restos, que deberíamos desarrollar una gastronomía al tono para darle más fuerza a esta manifestación cultural. algunos son magnánimos, otros patéticos y otros surrealistas de la primera hora. es el caso de las entradas para un subterráneo que nunca se construyó. dicen que la obra se vió truncada por motivos políticos, pero el efecto propagandístico fue tan potente que tenemos, en una ciudad sin trenes subterráneos, una pizzería el subte, un casa de arreglo de zapatos el subte y un centro municipal de exposiciones el subte. esta tarde visité otro edificio de montevideo cuya obra tuvo interminables interrupciones : el cabildo. ahí se celebra una exposición de manuel espínola gomez, un pintor excepcional que se murió hace dos años. la muestra rescata la obra gráfica propagandística de manolo entre la que se incluye el diseño original de logotipos como el del frente amplio, entre otros. particular interés tuvo para mi el material de los años sesenta. fotos del " carnaval pop “ del 67 y los recortes de prensa de una histórica ocupación realizada por artistas plásticos en la sala de exposiciones del subte, que duró cuatro meses, fue desalojada por la policía. este hecho intentaba alertar, en forma desesperda, sobre la necesidad de darle un espacio de dignidad al arte. imaginen hoy en día un movimiento así, encabezado por músicos o por pintores o por artistas de cualquier disciplina, tomando un espacio público y bancándose cuatro meses adentro. recomiendo fervientemente que visiten esta muestra que estará hasta el mes de abril porque es una manera de recuperar datos de nuestra historia reciente seguramente desconocida y acercarse al pensamiento de sus protagonistas. controversial como pocos, espínola se hizo cargo de la renovación de algunos salones del palacio estévez o casa presidencial. adelantado al postmodernismo pintó paredes de colorado violento o esmeralda brillante, dejando frisos dorados o módulos de madera tallados que le dan al edificio un aspecto que deslumbra y sorprende al visitante y que tiene por epílogo a un popular ex payaso de tv, el enano fermín, ahora en su carácter de portero. manuel espínola gómez, hijo de un modesto albañil de solís de mataojo, se retiró de la pintura a principios de los noventa para dedicarse en exclusivo a jugar al billar fantasía en el club del entrepiso del palacio salvo, donde no se admiten mujeres. como haría cualquier buen ateniense.
* por si no les queda claro, si quieren usar esta frase deberán citarme
domingo, febrero 27, 2005
certeza en el oasis
mientras te enjabonaba la espalda, me di cuenta que no te amaba. ya no tenia ganas de refregar mi pecho a tus omóplatos, como en otros tiempos y bajar y subir contra la línea de tu columna resbalosa. tampoco me daban ganas de abrazarte, como antes y cruzar mis piernas alrededor de tu tórax peludo y negro. entonces, repetí el ritual de la misma forma que siempre, para que no sospecharas nada. pero se me hizo largo y nada placentero. desee que entrara alguno de nuestros sirvientes con el teléfono y una llamada para ti, servida en bandeja o que alguno de tus hijos se asomara para darte un beso. pero nada nos interrumpió esa tarde. cuando el baño terminó y me calcé las sandalias, sentí una voz que gritaba “ corre “ pero me quedé quieta, en el almohadón de siempre, entre tus otras esposas, como si nada hubiera pasado.
sábado, febrero 26, 2005
algo injusto
a esta altura tengo la sensación que este es un año de mierda. todo el tiempo se muere gente y hoy le tocó a pappo. ustedes dirán que es mejor así, de muerte repentina, violenta y hasta glamorosa porque iba en una de sus amadas motos pero che, igual se murió. lo que más me molesta es que la última vez que lo escuché tocando en vivo eran las seis de la mañana, se asomaba el sol y él estaba despotricando contra un público de idiotas en la fiesta final. pasé por ahí y lo ví con riff, todos tipos grandes, convencidos de su música, bancando un grupete de boludos pasados de rosca. quizás era coherente, suficientemente rockero pero no, para mi fue una injusticia.
alfombras rojas y manicuras
se me rompió una uña. margarita la mira y me dice con aire de neurocirujano que tiene la peor noticia: es desde la raíz. ¿ hace cuanto que circulo por la vida con esa pequeña rasgadura ? varios meses. al principio le puse una curita, ahora me entero que eso fue peor. después me la vendé con cinta de papel, después simplemente la pinté como a las otras, de un rojo fuerte, a veces negro, a veces azul diamantado. en la mesa de la manicura de la calle rivera, el interrogatorio continúa con la seriedad y la gravedad del caso. que cómo fue. es raro, pero siento que me tratan como a una víctima de violencia doméstica en una comisaría. quiero que curen la uña, no que pregunten. así que dejo que el torno mágico trabaje y pula mientras empiezo a recuperar el momento en que tuve el accidente. había quedado sola en el despacho de valijas de un vuelo interno y apareció una suerte de adonis con un teléfono celular. también apareció mi valija italiana de tela, objeto raro en esa plaza tan plastificada. hice un intento por atraparla en la cinta, me enganché en el tejido y se me rompió la uña. lancé un gritito de dolor y retiré la mano de la valija. el adonis se hizo cargo y la bajó. nos sonreímos y le agradecí. tuve ganas de decirle que su celular lucía fantástico, pero me pareció un elogio muy impersonal. él era fantástico. salí del vestíbulo a la parada de taxi y como siempre, hice tiempo hasta que llegara un taxi verde cotorra. creo que me traen suerte. ojalá que yo a él también. hace un tiempo empecé a verlo en las revistas y en los afiches del cine. quizás el domingo le den un oscar por mejor actor, se lo merece además por bien educado.
viernes, febrero 25, 2005
réquiem por el alma de la polla laura
para aquella familia, cenar una mascota en navidad era lo más natural del mundo. el pequeño y variopinto zoológico en el fondo de la casa, se podía convertir, rápidamente, en granja de engorde y centro de faena clandestina de fauna protegida. el adorable conejito pompón, regalado en reyes a las niñas y manoseado hasta el cansancio, podía encontrarse un año después, en versión adulta, sumergido en la cacerola en compañía de papas y perejil. la elegante pareja de faisanes, pico y paca, que había engalanado con su presencia la colección, podía perfectamente ser rellenada con trufas y transportada en una vulgar asadera. aquella mulita, que inclusive había estado en dos clases de la escuela, para que los niños citadinos aprendieran a respetar nuestra fauna autóctona, se convertía en un manjar para regar con vino en una reunión de amigos. federico, el diminuto ganso que acompañaba cual perro faldero a la menor a hacer los mandados al almacén y era la atracción de la cuadra tuvo la mala idea de enfermarse del granito y fue el único capaz de dejar la faz de la tierra sin lucir en el cuero, condimento alguno. el inolvidable carpincho pancho, que bailaba el pericón con el tío bernardo, que lo había criado desde chiquito en el campo y había animado por años las fiestas familiares, fue motivo de un pantagruélico asado con más invitados que lo habitual. nunca me olvidaré cuando llegamos al ultimo día de clase en sexto año y la abuela de mi amiga la gorda apareció con aquel regalo maravilloso para cada uno de sus nietos. pollos de colores, teñidos de furioso verde ó violeta. yo entendía que en mi casa nadie me regalaría un pollo gracias a un prejuicio sustentado en la mala opinión de mis padres sobre el desempeño intelectual de los plumíferos de gallinero. pero pese a ese razonamiento y justificación, cuando vi los tesoros que mis vecinas acarreaban de arriba a abajo, sentí que mi vida podría ser mucho mejor con un pollo verde. cuando los días pasaron empezamos a enterarnos como iban muriendo los pollos de los primos, los violetas perecieron primero hasta que la parca se llevó también a los ejemplares verdes dejando, después de unos meses a un solo ejemplar : la polla laura. fue pasando el tiempo y laura mantuvo su chapa de superviviente a la barbarie fashion que había diezmado a los demás miembros de su familia. ella era un símbolo – al menos para mí – de la resistencia femenina al caprichoso dictado de la moda. como polla joven, laura era blanca. ni rastro de su pasado verde y escandaloso. si bien había animales nuevos en el fondo, laura aún era llamada por su nombre y compartía jaula con algunas otras especies pacíficas que habían llegado a la casa recientemente. confieso que, a la luz de su pasado doloroso, tenia la esperanza que laura pudiera convertirse algún día en adulta y así llegar a vieja después de una larga y productiva vida, caminado oronda, al trote, por el pedregullo rojo. pero a ella le cabían las generales de la ley y si bien sobrevivió a la navidad y al año nuevo, sin casi enterarse de la gravedad de estas fechas hubo un cumpleaños en julio que se la llevó definitivamente. mi amiga me dijo que ese día ella no comió, pero yo, no le creí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)