jueves, marzo 17, 2005

el africanito

cuando era niña mis padres tenían una enorme dificultad para desprenderse de los mormones y otros grupos religiosos que acosaban su puerta. quizás fuera por eso que siempre había ejemplares de la atalaya y bonos de cualquier tipo de iglesia aun en los tiempos en los que el dinero escaseaba. mi publicación favorita se llamaba el africanito y traía noticias de los niños desnutridos del africa que eran atendidos por las monjas de no se que congregación a la que nosotros, toda una familia entera de sudamericanos pobres sin bautizar, ayudábamos con nuestra suscripción anual. una vez descubrí un programa que permitía adoptar de alguna manera a un niño africano y colaborar con el para que se hiciera un hombre de bien. nunca tuve la posibilidad de extender tan largo la mano. pero algún resquicio de aquellas monjas me delata. hace unos años que almuerzo con un mendigo negro de dos metros que siempre estaá tendido a la sombra, en el jardincito del mac donalds de santa mónica. él es gigante y gentil, está siempre enfundado en ropas marrones abrigadas y usa una cantidad de pequeñas cacerolas y sartencitas de aluminio que le cuelgan del cuerpo, como una suerte de bijouterie de sofisticado diseño. seguramente quiso actuar en la ciudad de las estrellas y terminó ahí, como un vagabundo más de la costa oeste. cuando llego a la ciudad voy a buscarlo a su circuito habitual y como ya conozco sus preferencias gastronómicas le acerco una bandeja y comemos.

miércoles, marzo 16, 2005

no hables con desconocidos

aquel sería el síntoma del fin de una mala noche. estar ahí, con la moza, una real extraña para mi y encima tener que seguirle la corriente. según ella, alguien me había recomendado. claro que escuché sus gritos unos días antes cuando me llamaba y caminé en reversa hacia la plaza matriz. mi instinto de esa tarde no me engañaba. algo me indicaba que sería mejor si me escapaba de esta nueva amiga a la fuerza. logré volver a casa. giré la llave y prendí la luz. allí estaba, revolviendo el cajoncito de mi cómoda, bajo mi lámpara favorita. casi todo negro como algún día lo parieron. avancé a la voz de quedate quieto ahí y levanta las manos y el extraño levantó las manos y quedo medio despistado, mirándome mientras me arrastraba hasta el teléfono y lo ponía en función manos libres ( que ironía ) y llamaba al 911 . en ese momento entendí que la radio estaba alta y youssou n'dour cantaba desenfrenado en inglés. mientras esperaba volví a ordenarle al intruso ponete contra la pared y le apuntaba con el auricular. no me acuerdo bien como pasé los detalles de mi posición en la ciudad . colgué y me quedé mirándolo. estaba desarmado en todo sentido. lamenté no tener el numero de la portería a mano para darle a mi portero ex guardia de cárcel la oportunidad de ser, por una vez, un héroe. así que, para romper el hielo, le pregunté por donde entró. con una soga me contestó. ¿ del techo ? volví a inquirir. ahí noté que movía los ojos y trataba de encontrar una salida. en ese momento levantó un champión gigantesco y saltó encima de la cama y siguió corriendo hacia la puerta y ahí desapareció. me asomé al pozo de aire y grité : un ladrón por la escalera sin imaginarme que un oficial policial venía subiendo en la dirección contraria. hubo un poco de ruido y de pronto solo pasos subiendo. era el policía, chiquitito, que traía esposado al ladrón. el otro policía, un poco mejor comido venía por el ascensor con la libreta para tomar la declaración. se parecía un poco a hutch pero estaba sin starsky.

martes, marzo 15, 2005

extrañas tareas en el ministerio

esta mañana, mientras vegetaba esperando a alguien en un sofá de un ministerio pude hacer una constatación : los enanos burócratas existen. transitan por el oculto circuito de las escaleras laterales dejando los ascensores para el uso del resto de los mortales. cubren tareas extrañas como el cosido y encuadernado de expedientes. munidos de agujas enormes y un hilo grueso de papel torneado, como para atar fardos de lana sucia, pasan sus días entre enormes carretes, miles de hojas de papel y litros de cola adhesiva. una tarea casi doméstica y casi inexplicable en estos tiempos de informática y sistemas de almacenamiento. me pregunté si esta forma de mantenerlos entretenidos, con una tarea en el terreno de lo inútil, es parte de una política de las llamadas de integración u otra nueva y siniestra forma de la caridad.

lunes, marzo 14, 2005

calistenia y mal humor

bertita esperaba en la recepción del gimnasio adonis, absolutamente exhausta y con un humor de perros. tenia unas ganas gigantescas de prender un pucho, pero sabía muy bien que no le alcanzaría para calmarse. no había tenido tiempo para darse la ducha obligatoria ni para sacarse su equipo de steps. sentía el cuerpo transpirado y el corazón que palpitaba a toda velocidad. no era una escena de flashdance ni quería serlo. adonis hacia lo posible por complacerla pero aquella tristeza que el mismo le había provocado no se superaría con cien subidas a un escalón escuchando marcha a todo volumen. fijó la mirada en una pequeña escena que transcurría en el estacionamiento cercano. un hombrecito pelirrojo trabajaba con una ganzúa y lograba entrar en un auto plateado. con rapidez desaparecía bajo el volante para hacer el contacto. en minutos el coche se encendería y saldría velozmente por la avenida. en esos mismos minutos adonis le arrebataría el cetro del mal humor.

domingo, marzo 13, 2005

contradicciones en la politica de extranjería

creo que algo extraño sucede en esta casa. durante el día, el marido coloca trampas con queso para atraerme y liquidarme. después de la cena, la esposa selecciona los mejores restos y me los sirve en un pequeño plato que esconde tras la heladera.

confirmado

los hombres tímidos tienen más cosquillas