domingo, mayo 01, 2005

último recurso de un hombre desesperado

¿ y si nos casamos en las vegas con un pastor vestido de elvis ? con capa , tacones y todo...?

sábado, abril 30, 2005

sin mucho miramiento

estuvieron montándose alegremente durante toda la tarde. ninguno reparó si el otro usaba condón, ropa elegante o tenía buen aliento. ni siquiera les preocupó ser del mismo sexo, vivir en diferente barrio o tener cobertura veterinaria.

en el bar andorra

para los amantes de cualquier teoría que incluya una conspiración, renovar nuestros votos de desconfianza en los medios masivos y los poderosos es una gimnasia revitalizadora. pero lo más hermoso es cuando nos ponemos al tanto de una nueva teoría y eso fue lo que me pasó durante la tarde del martes mientras hacía tiempo y me sacaba el frio en un barcito céntrico : lo del tsunami no fue natural ....¿ ah, no ?. no, parece que por la escala que registraron la tierra debería haberse rajado...¿ y....? los chinos hicieron una prueba de fuerza, para pararles el carro a los japoneses y los norteamericanos . ¿ entonces fueron bombas chinas ? eso parece . después de estas revelaciones el gallego se dio vuelta y se puso a limpiar la máquina del café. todo el mundo callado, como meditando ante el nuevo dato. quedé pensativa, surfeando con la mente en una gigantesca ola artificial que terminaría matando gente. una inmensa superficie viva capaz de eliminar todo lo que se interponga a su paso. como una suerte de cera tibia en una piel con vello, una especie de segadora, una capa letal incapaz de distinguir y perdonar almas buenas de malas, niños de viejos, pedófilos de mormones. una ola ciega, sorda y muda y armada hasta los dientes con odio. quedé pensando en el grabado japonés que representa a una ola, en sus bellos detalles y me fui olvidando del gallego del bar, de las conspiraciones, de los chinos, de sus enemigos y me vino sed.

viernes, abril 29, 2005

insólito hallazgo

en la calle juan jacobo rousseau hay todo un circuito de despiadadas depiladoras.

jueves, abril 28, 2005

la llamada del domingo

durante unos minutos compartieron una animada charla sobre diversos métodos de exterminio. la madre le dijo que ella contaba cada uno de los granos de veneno para poder mantener el control sobre la voracidad de sus víctimas. actualmente estaba usando solo tres granos y los reponía a las pocas horas, ya que el efecto no se lograba si los gránulos se oxigenaban demasiado. asesinar a sus enemigos implicaba una estrategia y también atender los detalles. la hija escuchaba, del otro lado de la línea, las importantes conclusiones de su progenitora, asintiendo con admiración por sus altos conocimientos. estoy muy contenta, vengo ganando la batalla, dijo la madre. ¿ encontraste los cuerpos ? preguntó la hija. no, pero mueren en sus guaridas. esos que vemos generalmente corriendo, son los más godos, los que pierden la capacidad de esconderse. también estoy matando cucarachas.

miércoles, abril 27, 2005

lo que no se llevará el viento

ya saben lo que me gusta la sudestada. este fin de semana lo he pasado en cama, griposa y resacosa después de una noche en un ambiente apestoso. a veces me gusta estar enferma, no moverme demasiado pero tarde o temprano, me aburro. así que salí a la calle, en una de las noches más frías en lo que va de este otoño. viento fuerte, muy frío y del sudeste. sumé varias capas de ropa, que incluían el neopreno y también un impermeable liviano y al mismo tiempo abrigado. solo me faltó un gorro. las primeras calles que recorrí estaban vacías, a nadie le gusta salir a tomar viento un domingo de noche en la ciudad. pero yo tenia planes concretos. uno de ellos consistía en darme por curada de esos dos días perdidos de gripe. cuando bajé por el costado del a plaza independencia rumbo a mi bar favorito la sudestada se expresó en su máximo esplendor. un viento súper potente me dio en la cara y una lluvia fina de miles de gotas se desprendió de una gigantesca ola de la rambla directamente hacia mi persona. en el bar había un chico que no conozco mucho, pero como estaba semivacío, pudimos conversar placidamente sobre nuestro respectivo amor por el viento fuerte, por las películas vistas desde la cama, por la vida vagabunda en general. casi no había valientes en la calle. apenas unos fantasmas arrastrándose lentamente. le hablé de una película que había visto mientras cumplía mi rol de enferma y él me describió de forma mágica el beso que hay en el film. quedamos silenciosos y tibios después de este tema. me imaginé como sería darle ese beso a él, ahí, del otro lado de la barra. sonreí. después llegaron más personas, amigos y clientes. el encanto no se rompió. el beso había quedado ahí, como algo colgado entre los dos. decidí salir otra vez a tomar el viento, ahora me arrastraría por la espalda. quería hacer unas compras antes de irme a dormir, hojuelas de cereal, sin ellas no puedo vivir. algunas manzanas. algún yogur con moras. moras como las que plantamos alguna vez en el jardín. las que nos enseñaron a macerar en azúcar durante unas horas. y después, al comerlas, quedar con los labios dulces y morados como vampiros de una película sexy. para dar besos como ese que quedó pendiente, en el viento de la sudestada.