el sitio esta impoluto, forrado de espejos y alfombrado. adentro, hay una serie de máquinas donde las mujeres caminan como autistas, mirando al vacío de una televisión encendida con el volumen bajo. el mundo de la cinta de correr, un viaje infinito hacia ninguna parte. un viaje con destinos virtualmente previstos, distancias acordadas, velocidades en números rojos y cantidad de calorías consumidas. mucha información en ese universo que no avanza. la ilusión de tener el control, bajo techo, sin días de lluvia, sin piropos obscenos, sin la molestia del sol en los ojos, sin tener el viento en contra. en el recinto sagrado de las luchadoras contra la flacidez, donde se vencen las colas caídas, las panzas incipientes, los brazos flojos, no hay que distraerse para llegar al objetivo. en ese sitio las chicas se saludan y después, sudan. las hay de todas las edades y estilos, jóvenes y viejas. entrenadas e iniciadas. coquetas y sport. las expertas son las que usan guantecitos sin dedos para tomar las pesas. las novatas, las que no usan mallas de marca o zapatillas aeróbicas. todas son cómplices en el asesinato de las gorduras. algunas toman clases de steps, otras hacen localizada, otras no salen de la sala con la cinta. se anotan en una pizarra cuando llegan las horas pico y usan las demás máquinas con aire distraido, tratando de disimular la ansiedad, hasta que les llegue el turno.
miércoles, agosto 24, 2005
domingo, agosto 21, 2005
pertencer, tiene sus ventajas
la casa, está en lo alto de una colina. tiene más seguridad que la casa de laura y george bush. incluye varios sitios donde hay que detenerse y mostrar todo tipo de identificaciones. se asoman toda clase de guardaespaldas, polícias, gendarmes y expertos en relaciones públicas. los elegidos, llevamos una pulserita en la mano, lo que nos hace diferentes a todos los demás mortales. los que no están invitados a la casa de caras. los helicópteros aterrizan en el jardín con invitados muy vip. las modelos jóvenes, de segundo orden, cabalgan por las rutas aledañas para ver si alguien las descubre. un pobre caballo andaluz es obligado a hacer pasos rídículos por parte de un jinete vestido de gaucho. miles de kilos de asado están ardiendo en la parrilla y una mesa gigantesca con ensaladas se deteriora al aire libre. las mesas están ocupadas por famosos y por los que quieren codearse con ellos. miro las gallinas corretando colina abajo, sin necesidad de saludar a nadie ni usar lentes negros o tacos altos. me presentan a muchas personas. mis anfitriones están dispuestos a que la pase bien. elegimos una mesa apartada y empieza el desbande. canilla libre de colesterol y vino tinto. yo no dejo el vaso de agua mineral. disfruto del paisaje. paso por el spa y me anoto para una hidratación de piel. el proceso parece simple. me aplican capas de tónicos de rico olor. desde mi sillón, recibo ese mimo y espío la llegada de otros invitados más, gente con pinta de colados. trato de no perderlos con los ojos. ellos sacan cámaras pocket digitales de ultima generación y acosan a los famosos con sus pequeños flashes. si, algo tienen que pagar por tantos privilegios. tal vez los contrate la revista para que los famosos no pierdan su autoestima. después de tres horas de tomar agua, necesito liberarme de ella. recorro la mansión y me encuentro cara a cara con la puerta del infierno. una cola larga, más larga que la de una ventanilla de hospital en una epidemia. una cola inmensa de decenas de rubias con botas texanas y aire anoréxico, con botellitas de agua mineral sin gas en la mano, todas con cara de pocos amigos. entonces, salgo al patio trasero, siempre hay un patio trasero. donde está la huerta orgánica de la casa de caras. orgullo del anfitrión. un baño silencioso y discreto.
sábado, agosto 20, 2005
seguire tu ejemplo
estoy rodeada de gente que está contra el cáncer. a saber por las miles de pulseritas amarillas de goma de amstrong. entiendo, nadie quiere tener cáncer en los huevos. la pulserita debe ser bastante efectiva porque los hombres la usan intensivamente y se los ve jóvenes y saludables. no crean que soy una bestia insensible, no. algún día inventaré alguna forma de revelarme contra algo sin que se pierda por ello el sentido de lo fashion, claro. es tan fashion ser políticamente correcto que de aquí a poco habrá desfiles en tanga leopardo contra la corrupción. por favor, que los zapatos sean de manolo blahnik.
viernes, agosto 19, 2005
otra vez brasil, salimos por el área industrial de la ciudad, usando una vía que se llama canoas, como tantas otras en este país. además del chofer, viene una especie de patovica, un guardacostas lo que evidencia que, no soy una persona importante pero seguramente comparto transporte con alguna celebridad. está absolutamente nublado pero la luz es abundante, estoy medio dormida y medio extraña. filhas da mãe es el nombre de una casa de ropa para novias. me hago un anillo de utilería usando la gotita instantánea y una serie de porquerías que junte en casa antes de salir. un anillo de plástico, de niña, un botón negro gigante y brilloso, todo servirá para mi artesanía salvaje. ahora cambié de vehículo y me conduce un negro muy bonito de unos 23 años, con anteojos de cien dólares. maneja por las alturas una 4x4 y me aclara que esta a mi disposición. es el candidato perfecto para abrocharme en la espalda el corsé, con cintas en la espalda, que me acabo de comprar. ir de compras de lencería erótica en brasil solo trae satisfacciones, todo existe y encima hay sorpresas constantes, prendas creativas, bordados locos, materiales variados, diseños y hasta precios! todas las mesas están forradas de cuero, desde este rincón del café, donde no se sentarían los amantes, controlo en pasaje de la gente por la peatonal. estoy bajo la tiranía de una peluquera que decidió recibirme a las seis de la tarde, fue como pedirle audiencia a un rey. ahora gasto el tiempo en asuntos inútiles y tomo aspirina para despertarme un poco. hice una incursión, quizás demasiado radical, al sauna mixto del hotel. mis ojeras bajan y rebotan en las rodillas. tengo el síndrome del ojo cansado, algo que aun no salio en ninguna revista científica pero que seguro ya lo van a descubrir. esta noche, antes del maquillaje, recurriré al viejo truco de los hielos envueltos en servilletas de tela sobre los parpados. si lo usa silverster stallone, seguro que funciona.
miércoles, agosto 10, 2005
lecturas de agosto
amanecieron cubiertos de libros. la cama estaba tibia y a ellos los separaban las obras completas de shakespeare encuadernadas en papel biblia, formato grande y tapas duras con arabescos en oro y piel. él saco una de sus interminables piernas y se fue al baño, como si despertar bajo una colcha de papel fuera algo de todos los días. ella se quedó quieta , desnuda y cubierta por unos mini clásicos franceses de todos los tiempos. era novata en aquella habitación. apenas conocía a su ocasional compañero, un jugador de basketball aficionado a la lectura. habían tomado copitas de licor en un bar de ambiente intimista y habían terminado en la cama. ella sentía el pudor de una mujer que dejó la ropa en la mesa de la cocina, hacía varias horas y no tenía ningún plan para recuperarla. cerró los ojos y se hizo la dormida. al rato escuchó alguna actividad fuera del baño, un ruidito a caldera en la cocina y sus pasos, entrando en el cuarto-biblioteca. espió su espalda mientras entrecerraba la gigantesca cortina de papel japonés. una mesita con ruedas esperaba junto a la puerta, con su ropa primorosamente doblada y el desayuno en la bandeja superior. fingió despertarse en ese momento y le sonrió. el le pasó la bata con un gesto tierno. era una suerte de kimono destinado a las amantes. después desvistió su cuerpo de literatura francesa, le hizo un masaje en los pies y le dio el desayuno.
los rosales de la memoria
mientras el taxi se acercaba, veíamos la explanada de la entrada cubierta de sillones bkf de lona amarilla que parecían un ejercito de mariposas gigantes en una hora de descanso. era una mañana brumosa, como tantas, en aquella zona extraña con un microclima que contradecía las bondades caribeñas de la temperatura de la isla. hacía diez años que no pisábamos aquel sitio pero todo tenia un color familiar. quedamos paradas allí, en aquel sitio que nos había alojado y hecho amigas también. la misma sensación de ser locatarias y extranjeras que siempre habíamos tenido, ahora nos volvía a invadir. los árboles de la entrada, que alguna vez habían plantado en nuestra presencia y significaban la unión de tres continentes, estaban gigantescos. de repente paso la telefonista, chancleteando como de costumbre y nos saludo como si nos hubiera dejado de ver anoche. aquella mujer que mas que una cabina atendía un club adonde la gente iba a compartir sus penas y también a recibir la alegría de comunicarse con sus parientes en el exterior. aquel sitio donde había migas, termo y a veces cartas españolas para pasar el tiempo. donde la conversación era la moneda de cambio. ahí estábamos, aun sorprendidas cuando paso un anciano que me llevo del brazo hasta un sector del jardín del edificio. se detuvo frente a un matorral de rosas y me dijo : esta es la matica que planto usted. busqué un rato en la memoria, le agradecí el gesto y me quedé pensando toda la tarde, revolviendo en cada cajón del olvido sin encontrar absolutamente nada.
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