martes, octubre 04, 2005

intentemos con el gres

allí estaban, paradas frente al mural de gres, haciendo un esfuerzo sobrehumano para que el arte las penetrara al fin. tras el intento de mirar la obra concentradas a una se le escapó un pequeño suspiro. la que estaba a su lado se tentó un poco y la más petiza soltó, definitivamente, una brutal carcajada. la manada de viejos de una excursión que venía arrastrándose por la rampa para inválidos las miró con reprobación. las tres jimenas no podían parar. la risa las había atrapado como una peste y las dejaba en evidencia frente al público afectado del pequeño museo. la guía abrió la puerta del salón de exposiciones y las observó. como si fueran un cardúmen de mojarritas en una botella de chandon brut se empujaron entre ellas, tratando de tomar aire para parar el estruendo, pero no fue muy efectivo. entonces se arrastraron hacia la puerta, riéndose cada vez, más alto.

domingo, octubre 02, 2005

queriamos tanto a joaquin

cuando empezaron a servir la merienda en el jardín ella se fue para adentro, para evitar los rayos del sol. el comedor del palacio estaba fresco, solo lo habitaban las mosquitas de la fruta que no paraban de revolotear sobre las mayólicas. se sentó en el borde de un escalón a descansar. al rato sintió los pasos de alguien que se acercaba. era un niño gordito, de unos diez u once años, medio pelirrojo y con una camiseta amarilla. parecía no estar interesado en la filmación. posiblemente era el hijo o el nieto del portero del palacio. no dudó un instante para iniciar una conversación : venga, le voy a mostrar algo. subió un tramo de la escalera y ella lo siguió. sobre la pared, a pocos metros estaba el sensacional cuadro. es un sorolla, dijo el niño con satisfacción. joaquín sorolla, vale mas o menos un millón de dólares según cotización de christie's, acotó por si había alguna duda sobre la calidad de la información que manejaba a su corta edad. ella se quedó admirando el cuerpo de la mujer retratada y el gordito siguió subiendo hacia el segundo piso. sígame, aquí hay dos más. los cuadros de la planta alta eran más afectados, un poco más complacientes que el primer desnudo. seguramente obras por encargo de los antiguos dueños de casa. mi favorito es el de abajo, opinó el pequeño. ¿ te gustan las cosas antiguas ? si, los templarios sobre todo. ¿ y la pintura ? ¿ te interesa la pintura ? más o menos, me interesa la historia, la edad media, las cruzadas, el siglo de las luces. ella se acordó de la charla de esa mañana con su novio de turno, un auténtico analfabeto, a propósito de un tema absolutamente banal, su marca favorita de ropa. ¿ cuantos años tenés ? siete, dijo el gordito. entonces bajó al patio y se comió un sándwich de pan de nuez y queso.

del reglamento de la abuela en contra de los avaros

1. recuerda siempre que el hombre que teme que un cocodrilo le rebane la mano cuando la mete en el bolsillo, tampoco se sentirá propenso a compartir otra zona del interior de su pantalón. 2. la pérdida del tiempo es uno de los placeres de la vida a los que la mujer, alguna vez debe entregarse. pero eso no implica que lo haga en compañía de un espécimen que solo es capaz de gastar el suyo en contar monedas. 3. las relaciones sexuales y la economía son primas hermanas. quien es generoso con su dinero lo será con su tiempo, su piel y su deseo.

miércoles, septiembre 28, 2005

del reglamento de la abuela a favor de los idealistas

1. puedes ir a la cama con un chico que quiere hacer la revolución, en una primera instancia, será apasionado, ardiente y estará dispuesto a compartir el placer. pero no esperes milagros, no hay revolución que dure cien años, ni cuerpo que la resista. 2. puedes ir a la cama con un poeta, pero no olvides darle un buen desayuno para asegurarte una segunda cita. 3. puedes ir a la cama con un soñador, pero asegúrate que no se quede dormido demasiado temprano.

por figueroa alcorta

me contamino con el glamour de un bar caro con mozos salidos de una pasarela de milán o nueva york. los clientes no lucen tan bien como los que los sirven, ni siquiera se ven tan elegantes como los muebles racionalistas que los circundan. el dinero compensa entonces, esa sutil diferencia. aquí vale la pena vestirse de negro y que tus zapatos brillen. al menos eso pensó el yuppie que esta en la mesa de enfrente. el efecto del cristal y el piso de granito negro justifican semejantes atuendos. hay una cabina de dj en el medio del salón, un centro de proyección que alimenta una serie de pantallas planas que nadie mira. tal vez el diseñador se imaginó que se pasarían en esos espacios imágenes sofisticadas, películas de arte, video arte o fotografías sugestivas animadas por métodos futuristas. pero no, una señal de fútbol es la que alimenta las pantallas. aparecen tipos con el pelo teñido con claritos, caras toscas de futbolistas del medio de la cancha, directores técnicos de aspecto estresado, extrañamente embutidos en trajes italianos y algunos hinchas, venidos sin escalas del mesozoico, envueltos en banderas del club. el mantelito que me traen para apoyar el té es de cuero grueso con pespuntes impecables y contrasta con el cristal y las patas extrañas y cromadas de la mesa. en este bar las mesas son como de directorio. aquí uno debe ser, como mínimo, un ceo. también hay que atenerse a los dictados de la moda de los mozos, quienes detentan el poder de sugerir lo que se usa consumir en cada caso. mi simple manzanilla se transforma en un te japonés de hebras que viene en una tetera de rakú con agua a altísima temperatura. el cuenco solo debe llenarse hasta la mitad, para poder manipularlo después, rumbo a la boca, sin escaldar el paladar. descubro que no es cool tomar lo que me gusta. debo atenerme a las reglas de la casa. es decir a tomar un té desconocido que pagaré como un viaje al mismísimo oriente.

martes, septiembre 27, 2005

reglamento de la abuela contra asquerosos

1. nunca vayas a la cama con un tipo que se toca delante de tí. si bien esa, es una señal inequívoca de que quiere tirarse un polvo a tus expensas, que al menos pague el peaje de la buena educación. 2. nunca vayas a la cama con un tipo que te invita a comer a su casa y te hace un chiste a propósito que te quedes a dormir, en cuarto separados, en su "cueva". puede haber muchos desesperados en el mundo, pero uno patético es el premio que nunca deberías lucir en tu cinturón. 3. nunca vayas a la cama con un tipo que, a poco de conocerte, te manda un chiste grosero por mail. cierra los ojos y lo verás, esa misma noche, en calzoncillos y escarpines, haciendo honor de su singular talento para el horror.