pancho me trajo la obra completa de bolaño en pdf. dijo que mañana trae a quiroga y a cortázar. podríamos montar una cacería en second life con argumentos de esos cuentos memorables. o un cementerio virtual de autores queridos. leí algo sobre la muerte del cuento. del entierro del cuento, de la incineración editorial del cuento. de la batalla por vender libros por kilo y de la estúpida idea de los que compran libros solo porque esta bien y piensan que más páginas y más precio garantizan mayor calidad. me gusta el cuadro pero… ¿tendría uno que mida un metro más? una conversación frecuente en los tiempos que que atendía un local de arte. la prima tenía un cuadro y ella quería, uno más grande. algo me dice que tendré un fin de semana entretenido. me sonrió el mulato timido de siempre (cuando te agarre mulato ... ni esos lindos dientes te dejo). subió un poco la temparatura y ahora está elvis en loop y el bailoteo se hace obligatorio. play can change the world es mi lema esta noche. no pasa casi nada por aquí, pero es muy temprano. quizás más tarde aparezcan las sombras de unos fantasmas de unos gatitos que sacrificaron hace unas semanas. nacieron unos cachorros, son como bolas de pelo y la madre pasa todo el tiempo nerviosa, corriendo a su alrededor. que tarea dura la de ser madre, oh dios. no la envidio para nada. todos los días está desesperando ante las imprudencias de ese grupo de pelotas que se alejan de su cuerpo y se tiran alegremente a la calle. que tarea ímproba esa de mantener a un incosciente con vida. por suerte no hay más tránsito que el del tractor en la mañana y algunos carritos durante el dia. pero nada que pueda garantizar un perrito aplastado. podría pisarlo uno de los bueyes sin ni siquiera enterarse del insuceso que esto podría significar para la perra. tristeza y alivio tal vez, no podría decirlo. pregúntenselo a ella.
miércoles, noviembre 28, 2007
viernes, noviembre 09, 2007
que prontito te fuiste
soy la típica mujer que se lleva a la cama a hombres huesudos. hay una medida que generalmente se toma con el hombre de pie y perpendicular a nuestros ojos, es la
medida que rodea el torso a la altura del ombligo.
si estamos ante un espacio muy
fino que apenas lo engrosan unos pelos de la panza despierta más de un suspiro. hace un tiempo me crucé con un sujeto que tuvo el bien de caminar sin camisa y sin quererlo
me convocó a reflexionar sobre sus hombros y la increíble medida
que despierta en mi ese afán de la modista,
la científica o la fileteadora de pescado. esa noche no pude dormir pensando en como se desarrollarían los hechos inminentes. mi mente había quedado ocupada por el pensamiento obsesivo de la medida. algunas mujeres fantasean con la beauty cavity a la que le hemos dedicado algún post en el pasado, ese hueco en el muslo masculino, pero lo mío pasa por el paralelo del infierno. generalmente esa condición se dá en los cuerpos de hombres menores de treinta años, previo el deterioro que aporta el consumo contumaz de cerveza y grasas saturadas a la figura masculina.
tuve oportunidad de mantener una segunda charla, con el prospecto ya vestido, unos días después. ahí percibí un fuerte vaho de alcohol. eso me compró un boleto sin retorno a una playa conocida, vivida muchas veces y absolutamente anti afrodisíaca. en segundos se borraron las fantasías tejidas mirando el techo. ni como un deseo, ni como un favor. ni como un error, ni como un descuido. se fueron tan lejos las ganas que descarté también la posibilidad de arroparlo para que duerma su borrachera sin que se agarre un calambre en el medio de la noche.
domingo, noviembre 04, 2007
olvidame
abrí el correo y todo parecía arder. acusaciones, reproches, dudas crueles, desorden. hice click y busqué otro. me invitan a no se que seminario a escuchar a un super nerd que hablara de algo que seguramente cambiara mi vida. lo anotaré, si no tengo nada que hacer ese día en el centro, iré hasta ahí a tomar un café con anteojos. me gusta la sonrisa del nerd. están en un periodo bastante luminoso. a veces, hasta son sexys. les costó, pero lo están logrando. nunca tendrán la cinturita del mozo del café ajustada con el delantal verde pero bueno, pocos logran tener semejante atributo. click. rebotó mi mail al primer violín. ok. ya dejó esa dirección. la gente no es consecuente con su domicilio electrónico. no importa, el primer violín no es un alimento básico de mi dieta. click. nadie manda un chisme lo suficientemente interesante o divertido. la ciudad está más ventosa de lo que hubiera querido. el tedio del sábado y el domingo hacen una cola y se desplazan por la pista vacía con el ritmo de una conga. click. no me entusiasman las películas de la cartelera. esperaré al jueves próximo. click. le corté el rostro, en buen romance. lo dejé ahí, bañado de indiferencia. mientras lo miraba, intentaba recordar algo desagradable de su persona, algo que me diera un poco de asco. a falta de elementos reales, inventé una hilera de verrugas rosadas en el centro de su espalda. no tuve que fingir, le hable con verdadera repulsión. él trató de seguir la conversación, con esa técnica de remo en contra de la corriente que lo caracteriza. pero la catarata lo empujaba al abismo. lo corté con un silencio y la típica mirada del bulldog antes de merendarse al caniche. se escabulló como una rata herida. hice un esfuerzo por traerlo a mi mente, desnudo, tumbado, dormido. en ese momento me acorde que era lindo. como cualquier joven digamos, nada que merezca una reverencia. .
domingo, octubre 07, 2007
dia franco
por causa de una lotería hormonal existía aquel extraño, bizarro y maravilloso día ocho. el día más largo del mes, el día más caliente del invierno, la primavera, el otoño y el verano. un pequeño collar de doce cuentas anuales de sexo indiscriminado. un boleto para pasear sin límites por el bajo vientre. todo era posible y en cualquier circunstancia. el portero de aliento a caballo viejo podía incluso, verse sexy e insinuante pese a no despegar el cigarro de la boca ni esbozar una mínima sonrisa. aquel hombre de cabeza cuadrada y mirada torva que tenia la cintura de un refrigerador lleno de melones podía llegar a ser un adonis. una mínima señal y ella se tiraría en picada en los brazos de aquellos seis obreros pasados de peso y años que revestían con gesto cansino, hacia varios meses, un edificio de ladrillos. un micro de estudiantes secundarios llenos de granos y olor a paja, el policía que dormitaba bajo los tubos fluorescentes en el interior de un banco en la noche, el dependiente de la farmacia que se sabia mil nombres de remedios de memoria pero carecía de otros intereses. todos eran bonitos, todos eran prospectos para irse a la cama, todos estaban misteriosamente, buenos. no esta un día para llamar a un ex y sugerirle un encuentro, no era un día para conductas histéricas. el día ocho había llegado a su vida solamente para bajar cualquier barrera posible, social, estética, olfativa, conceptual u operativa. por esas horas se encerraba a la razón para dejar solo espacio al corazón y a cumplir los deseos urgentes. en fin, sigamos usando eufemismos. igual el lector sabrá comprender de que hablo.
sábado, octubre 06, 2007
coco taxi
subidas en la esfera amarilla y veloz, a toda maquina y con el viento en la cara nos sentimos como en el auto de adelante de cualquier persecución hollywoodense. el taxista nos intenta dar un mini tour que no pedimos, describiendo la historia del barrio chino, que se parece a las historias de todos los demás barrios chinos que conocemos. tiene el casco puesto no para prevenirse de accidentes sino para evitar el ruido estruendoso de su maquina de tres ruedas. rodamos primero hacia el mar que se ve especialmente brillante en esta tarde tropical, desembocamos en una columna griega o corintia o algo parecido. Debe ser una replica que algún gobierno europeo regalo en un momento de bonanza o que algún rico dueño de casino atesoro alguna vez para pavonearse frente a sus amigos. para nosotras solo vale la sensación del motor vibrándonos el cuerpo y la aventura de atravesar una ciudad en esa suerte de aparato mágico y precario. tomaremos un refresco en el hotel inglaterra, no en la terraza calurosa, sino en un digno salón donde ven béisbol en la tele, hay aire fresco y un mozo lleno de ceremonia. ahí vamos a hablar de chicos, de oscar wilde, de johnny deep y de toda una galería de lindos por siempre. después caminaremos un tramo mínimo por la calle, solo lo necesario para comprar unos libros, ponernos en la agenda de una peluquería y revisar algún que otro negocio de la glamorosa calle obispo. perdemos el tiempo para encontrarlo, nuevamente en el camino de regreso al centro, otra vez en coco taxi, calladas y oyendo el ruido del mar, la charla del taxista y el zumbido interminable del motorcito forzado hasta el extremo por darnos ese último viaje de rock and roll.
domingo, agosto 12, 2007
ficción en las cuatro ruedas
dice mi chofer que no pueden evitarse las mentiras de taxistas. que es todo un género. que se alimenta por las noches en las paradas frías donde solo un mate y una mentira logran alentar a los trabajadores del volante, ávidos de mitos urbanos. ayer tuve dos viajes al pinar, ida y vuelta. me hice para toda la semana. el martes a las seis de la mañana me salió un viaje al aeropuerto y cuando estaba volviendo, uno a punta del este. anteanoche se subieron tres chiquilinas. lindas pibas, bien vestidas. querían que aceptara un celular por llevarlas a carrasco. como les dije que no entonces me ofrecieron sexo. iban a comprar droga. salieron de una casa bien, de clase media. hablaban como chicas de colegio, no parecían prostitutas ni chiquilinas de cantegril. el taller es otro sitio donde las mentiras parece que están a la orden del día. es decir, hay una serie de victimas clásicas de las mentiras de taxistas. los primeros son los demás taxistas, después están los patrones, después los mecánicos, los empleados de la estación de servicio que lavan el taxi, los parientes y después, los pasajeros. mi taxista circunstancial los denuncia sin mucho asco. me da formulas para darle pie a un taxista, para que desarrolle su mentira. dice que es bastante fácil, uno les tira un cabo y ellos enseguida se agarran de la soga, como desesperados. a mi me gusta el cuento clásico del taxista al que se le subió una pareja de una mujer joven, muy linda con el marido y el marido se la entregó. el quería mirar, claro. ella estaba como un fuego. este cuento, alguna vez, también me lo contó beto, un fletero poco glamoroso de la empresa tucumán. quien sabe, capaz que en otros tiempos, antes de sacar aquella gigantesca panza, manejó un taxi.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)