sábado, enero 04, 2014

solo quince minutos.


miro tu cara algunas veces, cuando estás atendiendo otro asunto. grabo esos gestos que me gustan con un sólo ojo, como de basilisco. me gusta que seas un romántico accidental, un tierno improvisado. estoy bajo el influjo de tu voz, como una solitaria costurera frente a su aparato de radio día y noche. cada palabra se convierte en parte de una música nueva, jugosa y ardiente. me quedo pensando porqué me alejo cada vez que me alejo. me quedo pensando por qué hay espacios en los que no puedo estirar la mano y tocarte. me voy por mucho tiempo pero me quedo impregnada, totalmente contaminada con los gestos de tu humilde existencia. con cada uno de esos gestos puedo construir un ladrillo nuevo con el que levantar una pared y dejarte encerrado para siempre, como un esclavo. con cada una de esas palabras podría componerse una ópera extraña y los espectadores podrían aullar en la platea, asombrados por la pasión y el dolor. todo lo que estás haciendo para enredarme da resultado, como si fueras un apostador experimentado en la ventanilla del hipódromo. como si te pasaras horas leyendo las páginas de pronósticos, como si los escribieras para después, transgredir uno a uno. todo lo que estás haciendo me hace despertar sospechas, contratar detectives, filtrar llamadas, enviar faxes a máquinas que no tienen papel. son sólo quince los minutos en que puedo salir a respirar sin preguntarme qué estarás haciendo con tu vida, dónde estará tu cuerpo y porqué tienes ese buzo violeta.


viernes, octubre 25, 2013

pequeña circunstancia



cuando no estás, o no te veo, dejo la puerta abierta al duende. de ese modo, no estaré esperando tu llegada. podré dedicarme a otra cosa. el ropero quedará al descubierto, desde la cama veré la manga del tapado leopardo y cuando apague la luz y me duerma, quedará esa remota posibilidad de ser raptada por el gnomo lujurioso que habita tras las paredes. debajo de dos capas de empapelado, sumido entre la goma y el revoque estará mi amante. el gato será despedido por la ventana (los gatos y los duendes, no se llevan) y la luz caerá hasta hacerse negra. nadie podrá hacerse del secreto, solo la habitación y mis gemidos. como una película de terror casera, en la que no importan mucho los detalles, será ese ataque fulminante y sigiloso. en una radio de ese inframundo sonará tu nombre, en el texto de un obituario. habrá muchos saludos y reproches de los que no se enteraron a tiempo, estarán los que se lamenten y los que te lloren. estaré yo con el duende enlazados por un dedo. masticando bayas como si fueran chicles

sábado, octubre 19, 2013

si fueras conmigo a la ópera

segundo intento de cita con el hombre conejito. llego en hora y ya está instalado y nervioso. el hombre conejito no transpira, no tiembla, no habla rápido ni se frota las manos. tan sólo frunce la nariz y abre las narinas como para recuperar la vida. cada cinco segundos. es imposible ignorar ese movimiento. tomo una copa de vino, él mordisquea una ensalada de hinojo y charla. a veces cierra los ojitos y parece lindo y suave. tiene un pequeño humor escondido entre las historias de sus múltiples desencuentros amorosos. sabe dibujar, me lo imagino en una bicicleta un domingo por la ciudad vacía. la moza lo trata con cierta prepotencia y las narinas vuelven a abrirse con vértigo. bucea en el bolsillo y recupera unas entradas para la ópera. sonrío. el hombre conejito mueve la pata con satisfacción y la conversación entra en ese espacio perfecto de delirio compartido. explica el argumento del espectáculo en forma graciosa, se compadece de los cantantes gordos y fajados que iremos a ver en pocos minutos, sudando bajo el terciopelo y la seda. ensaya un posible montaje de la escenografía con gnomos haciendo de niños que serán lanzados a la platea atados con cuerdas. su tono de voz se hace grave y mi risa aumenta. cierra los ojos, el vino hace la otra mitad del trabajo. la soprano será atacada por un espasmo, anuncia el hombre conejito, no podrá evitar un eructo en el medio de la apertura. las autoridades del teatro la despedirán. nosotros seremos solidarios: estaremos en la salida de artistas para consolarla. la invitaremos a una copa en otro bar de desconosolados y cuando estemos bastante borrachos me escurriré entre la multitud, me sacudiré las hojas de zanahoria y las astillas y besaré al mozo en un rincón. mientras tanto, el hombre conejito acariciará la mano de la inmensa y hermosa cantante, esta se sonrojará y sin necesidad de maquinista o humo, bajarán del cielo varios querubines con la piel encendida y los arcos en la espalda.



sábado, agosto 17, 2013

40 orgasmos

en un pueblo, el sex shop no tiene vidrios ahumados ni portero eléctrico. allí no puede haber misterios ni confidencialidad. está abierto de par en par, como cualquier tienda un sábado de tarde. en la vereda de enfrente hay una pollería, al costado una florería especializada en quinceañeras, después viene la casa de un profesional con chapa de bronce y todo. tras el mostrador está la vendedora trans estupenda de pelo lacio renegrido y una actitud perfecta para el " asesoramiento " a los clientes. a su alrededor, hay estantes con consoladores gigantes, grandes, medianos y pequeños. bajo sus manos de uñas perfectas se puede ver la estantería con dildos que funcionan con tecnología led. al costado, una colección de dvd en línea sado-maso, enfrente, una sección de disfraces para fantasías fabricados en china. hay un par de mujeres mirando los estantes mientras sostienen la bolsa de la compra con comestibles que llevarán al hogar. un jovencito gay recorre el sector de los videos. una amiga le trae una flor de azúcar a la encargada. una clienta pregunta por un producto y se impresiona porque es bastante caro. la vendedora asegura " son cuarenta orgasmos " mientras sonríe cómplice. la clienta paga, agradece y sale.

sábado, julio 13, 2013

antes del show

había dejado de sentirse sirena bajo la lluvia. con el cambio de viento, un frío seco dominaba la ciudad y habían desaparecido el aire pegajoso y la bruma. con ellos, aquel extraño brío que inflamabla con sus mensajes el desconocido. el sábado había vuelto a sentirse extraña, sin lugar ni lumbre. odiaba el color de aquellas uñas que sólo combinaban con un saco que había olvidado en otra parte. se fue del trabajo segura de haber sido mediocre. en la calle la gente empezaba a emborracharse con vino con frutillas escudados de un posible triunfo en el fútbol. quiso volver a casa pero un extraño sentido del deber la mantuvo en la ciudad. había perdido el miedo y al desconocido, lo percibía con ternura.la soledad del cuerpo del otro era una ventana que reflejaba la soledad de tantos y también la suya. cruzaba los dedos para que no la invadiera la tristeza, para que se diera el milagro de la risa.cruzó los dedos para que no tuviera que escapar en el interior de una bolsa negra de basura para edificios. en especial para que no saliera de ahi trozada en churrascos.

jueves, mayo 30, 2013

en aquel balneario

el pequeño quiosco brilla solitario en la panza oscura de la noche. apartado de todo, flamea desolado mientras espera que pase algún alma desesperada por una cajita de cigarrillos, un mínimo encendedor, un paquete de chicles. en el interior, dos mujeres se prueban un hula-hula de plástico coreano e intentan mover el contorno hasta el infinito. prueban una vez, otra vez, entre risas. la danza imposible sucede en medio de las chucherías, los llaveros de patita de conejo, las gomitas fluorescentes para el pelo. una y otra vez levantan el aro y empiezan la cuenta...uno, dos...¡ puta! dos ojos de vidrio observan la escena. los porta la comadreja embalsamada que aguarda expectante en uno de los aparadores. su presencia allí se debe al olvido de un viajante que intentó conquistar, con tan singular regalo a su mujer corneada tantas veces. varias semanas pasaron y el bicho se fue acostumbrando a estar en el sitio, al punto de no ser percibido. sus pelos pegoteados con barniz náutico siguen como el primer día, apenas intervenidos por el polvo. las garras sugeridas por el taxidermista, presentan la vivacidad y la fiereza del animal en un mal momento. no es cualquier comadreja, es una que defendió su nido hasta la muerte. no es cualquier bicho, es un madre abnegada. la última frontera a cruzar que tendrían esos huevos. más que un animal, es la representación de una heroína en cuatro patas. sostenida apenas por una tablita pintada de marrón emerge una figura que es capaz de comerse el mundo con sus afilados colmillos. una alegoría que podría competir con la loba de rómulo y remo. los días pasan y la polilla sigue haciendo valientemente su tarea. masticar con pertinaz insistencia cada pedazo del relleno, sin que nadie lo note. mientras esta silenciosa acción se lleva a cabo, suenan las voces animadas de las dos mujeres. son dos caderas alegres que se contonean y regresan, poco a poco, a la niñez.