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jueves, julio 03, 2008

shortcito de pelos

el sábado las cinco nos fuimos a lo de uri en el pueblo, a las cinco de la tarde, a pintarnos las uñas por cinco pesos. pero no había luz en lo de uri así que la expedición de belleza se nos frustró un poco. estábamos ahí, en la vereda. no podíamos sacarnos las cejas, ni pintarnos las uñas y mucho menos peinarnos y ponernos ruleros hechos con el cartón del papel higiénico porque el secador de pie no funciona sin corriente. entonces no subimos a la furia blanca y fuimos por un spray mata-mosquitos para mi oficina. pero el comercio ya había cerrado y amenazaba con llover. mientras dábamos vueltas en el auto empezamos a hablar de comida y ahí surgió el nombre de un restaurante con una carta prometedora en un pueblo que se llama guira de melena. según amanda, nuestra inspiradora este sitio tiene en la pared una pintura sugestiva, una chica y su shortcito de pelos. un must en la cultura sexual vernácula. un modelo de depilación que solo se impone por esta isla y hace escuela. las chicas se depilan las piernas a partir de una linea imaginaria perpendicular, a la manera de un short. cuando ellos las ven en bikini, deliran ante tanto vestuario simbólico. esa tarde si bien logramos encontrar el sitio, había cerrado sus puertas por lo que tuvimos que buscar otra opción gastronómica a la vuelta de un hospital donde amenizaron el almuerzo con un aire acondicionado a todo dar, tostones rellenos con salsa y queso y un dvd de celine dion al mango. de todos modos teníamos que ir a ver el cuadro asi que hoy fuimos a comer al náutico, sitio que debería tener tres estrellas en la guia michelin. ustedes saben que este blog no tiene fotos, pero creo que el shortcito de pelos amerita una excepción. disfrútenlo..

domingo, abril 27, 2008

cachorro blanco con cabeza de lechoncito

un cachorro blanco, con la nariz rosada corre por el borde de la ruta con la cabeza de un cerdito, tan pequeño y rosado como él, entre los dientes. nosotros vamos de compras, a ver si cambiamos un poco de aire y nos distraemos de la rutina diaria. cada uno se hace cargo de sus necesidades. no es necesario ni comentarlo. él a lo suyo, nosotros a lo nuestro. buscar un supermercado con el aire acondicionado fuerte o tal vez los fondos de una casa donde un pescador nos pueda vender una parte de su botín del día a un buen precio. a veces importa poco lo que vamos a comprar, es simplemente la sensación de encontrar algo y traerlo para la cueva. ya veremos de qué sirve. es el caso de mi dosel hindú de organza. esta ahí, embalado, esperando que lo cuelgue y espante con su digna presencia principesca a los mosquitos que vendrán tarde o temprano a pesar de las violentas fumigaciones de las seis de la tarde. hay algunos artículos que una sabe para que los quiere, otros que son todo un misterio. ¿no pasa esto también con las personas? los tenemos en la agenda, recordamos sus cumpleaños, pero no sabemos muy bien que otra cosa hacen en nuestras vidas. y casi nunca llega el día de la limpieza general, porque uno puede tirar una chuchería que compró en un arrebato, o puede regalarla a otra persona con un hermoso papel de color, pero… ¿que hacer con una persona? llamarla por teléfono y decirle ¿no sé porque existes en mi vida? y si del otro lado nos responden… ¿pero usted quien carajo piensa que es? ¿qué tipo de persona vamos a pensar que hemos tenido toda nuestra existencia en cuenta? acaso toda una vida desperdiciando cariño en alguien que ni siquiera nos puede reconocer dignamente. ah! eso si que sería una pesadilla.