sábado, agosto 02, 2008

el rey papa frita

no ha cumplido treinta años y ya es un monstruo. no luce como tal pero será cuestión de horas. reina entre las bandejas de plástico, los manteles descartables de papel y los preciados sachets de mayonesa. administra las acciones de cientos de inútiles desde un puesto clave y fundamental. lo hace con gracia y entrega. cerca de la parrilla y de los dioses, interviene con su mando entre el mundo del colesterol y las bocas de los clientes hambrientos. cada uno de sus actos está contaminado por un rictus de ensayada superficialidad, falsa eficacia y efecto de hastío. a sus súbditas las ordena con un simple movimiento desaprobatorio de nariz. tan solo una inclinación y ellas empezarán a descomponerse entre la máquina expendedora de papas fritas, el aceite hirviendo y los envases de cartón barato. es muy probable que al finalizar la jornada, después de cargar enormes bolsas negras de nylon llenas de desperdicios, algunas de ellas cuelguen sus uniformes y se retiren, convencidas sobre su inutilidad y la obligación de renunciar por no estar a la altura de las circunstancias laborales. probablemente algunas elijan regresar a la escuela nocturna a finalizar las materias pendientes del secundario, aspirando a una vida y un futuro venturoso. él es tan exigente, que formará parte de sus sueños y pesadillas por mucho tiempo. aparecerá en los momentos menos pensados, como la imagen de un padre severo y al mismo tiempo implacable. pocos podrían liderar como él la comanda de entrega de hamburguesas, distinguir entre un envoltorio de las que llevan cebolla de las que solo van de queso. su sabiduría infinita es capaz de organizar refrescos sin hielo y con hielo; grandes, medianos y súper grandes y las apreciadas bebidas dietéticas. sin su brillo, seria imposible combinar cada uno de los miembros del combo: hamburguesa, refresco y papas en perfecta armonía. su sensibilidad y entrega, su talento y porque no, su genio lo recortan como un mozart en viena, despegándolo de todo lo demás, a la hora del almuerzo.

viernes, agosto 01, 2008

otra vez hacia lo imperfecto

cada hueco de su cuerpo es un misterio. cada pómulo, una humorada incompleta, inacabada. someterlo es una tentación, observarlo en su asombro, una obligación. a veces es tan extraño tenerlo en la cabeza que el pelo se desordena y cambia el sentido de los remolinos y la peluquera me observa, impotente, con el cepillo y el secador, sin saber que hacer ni que dirección tomar. cuando lo evoco todo se pone a correr en el sentido contrario. todo se desborda y sale, fuera de la lógica, de la estampa prevista y de la cordura. es un como un hálito de excitación urbana, de misterio nocturno. cada encuentro es raro, extraño y vital. apenas me tropiezo con él y no sé muy bien porque, tengo un imparable deseo de ronronear, lamerlo y apretarlo al mismo tiempo. ¿será un maleficio del invierno, un capricho de noche montevideana, un agujero negro repleto de erotismo y depositado en ningún lugar? después de una charla ritual nos perdemos por la calle para besarnos con violencia y nuestros dedos se estiran para meterse bajo la ropa, como si fuera necesario cerciorarnos de la existencia de la piel, del calor, del latir y del humedecerse del otro. todo es tan fragmentario como el tiempo, como la historia cuando no está en un libro, como si fueran recortes en la memoria de un tipo senil. a veces siento que buceamos en ninguna parte, solo por el hecho de calentar el cuerpo con el roce, de mojar otra vez los labios o el sexo, obligados a reconocer la soledad de los cuerpos, el chasquido de las voces, el barrido de los ojos de uno sobre el otro. ahí estamos, iguales y renovados, impregnados y animados en el silencio, en el vano de la oscuridad, bañados de instintos lúgubres y festivos como dos marionetas independientes, sin los hilos del saltimbanqui, mareados por el desconcierto y la calentura, olvidados como viejos zapatos en un escaparate.

jueves, julio 31, 2008

nueva vida

era un sitio de corte marginal, donde aterrizaban algunos desconsolados que subían desde los bares del puerto y los cobardes que no querían involucrarse en peleas de cuchillo con los coreanos que azotaban el bajo en los inicios de los ochentas. ahora alguien está tratando de convertir, este rincón ignoto de la plaza independencia, en un reducto chic. cuando tratas de comprar una vulgar libreta de esas de tapa celeste encuentras que, en el kiosco de la esquina, el único modelo disponible a buen precio es una libreta con tapas escocesas, de diseño burberrys con cartón plastificado. a pocos metros del sitio abrieron un café con música ambient y una carta con opciones refinadas. el aroma es excelente, mezcla de café recién molido con chocolate. el clima, los muebles, el tono bajo de las mozas cundo te atienden y el estilo hedonista hacen el resto. millones de revistas nuevas, brillantes y con tapas decoradas con mujeres lindas están a mano para los que se aburren a la hora del desayuno o el té. la luz y la temperatura son perfectas para escribir. atrás quedaron aquellas épocas de decadencia en que este sitio se llamaba “el antequera “y era un depósito de almas en pena. un pasillo largo, frío y oscuro con una barra en el medio y una hilera de mesitas de cármica mal alumbradas con sillas destartaladas. era un lugar diseñado para los que naufragaran a altas horas entre las piernas frías de una ciudad inhóspita; los que perdían en los bingos, los que perdían en las carreras de caballos, los que perdían todo el tiempo alguna cosa. ante todo, fue el escenario de un hecho mítico: cuando rosa luna, la diosa del candombe, el monumento de carne y carnestolendas, cortó a un hombre. no cortó con el hombre, lo picó con un puñal. este antecedente policial-glamoroso debería haberlo preservado, no como un bar "patrimonio de la nación" pero al menos como mausoleo o al menos como advertencia para todos aquellos hombres que se propasan con nosotras sin medir las consecuencias.

jueves, julio 03, 2008

shortcito de pelos

el sábado las cinco nos fuimos a lo de uri en el pueblo, a las cinco de la tarde, a pintarnos las uñas por cinco pesos. pero no había luz en lo de uri así que la expedición de belleza se nos frustró un poco. estábamos ahí, en la vereda. no podíamos sacarnos las cejas, ni pintarnos las uñas y mucho menos peinarnos y ponernos ruleros hechos con el cartón del papel higiénico porque el secador de pie no funciona sin corriente. entonces no subimos a la furia blanca y fuimos por un spray mata-mosquitos para mi oficina. pero el comercio ya había cerrado y amenazaba con llover. mientras dábamos vueltas en el auto empezamos a hablar de comida y ahí surgió el nombre de un restaurante con una carta prometedora en un pueblo que se llama guira de melena. según amanda, nuestra inspiradora este sitio tiene en la pared una pintura sugestiva, una chica y su shortcito de pelos. un must en la cultura sexual vernácula. un modelo de depilación que solo se impone por esta isla y hace escuela. las chicas se depilan las piernas a partir de una linea imaginaria perpendicular, a la manera de un short. cuando ellos las ven en bikini, deliran ante tanto vestuario simbólico. esa tarde si bien logramos encontrar el sitio, había cerrado sus puertas por lo que tuvimos que buscar otra opción gastronómica a la vuelta de un hospital donde amenizaron el almuerzo con un aire acondicionado a todo dar, tostones rellenos con salsa y queso y un dvd de celine dion al mango. de todos modos teníamos que ir a ver el cuadro asi que hoy fuimos a comer al náutico, sitio que debería tener tres estrellas en la guia michelin. ustedes saben que este blog no tiene fotos, pero creo que el shortcito de pelos amerita una excepción. disfrútenlo..

lunes, mayo 26, 2008

te quiero como amiga

el martes bajaron, una parejita de marcianos y pasaron por su casa – no eran marcianos, eran mis primos de brasil. – como vi un plato en el frente de su casa…– no era un plato, era la camioneta con que ellos vinieron de porto alegre – ah…-este era el método de la mujer mas chismosa que tuve el honor de conocer en un barrio. durante gran parte de mi vida ella estuvo ahí, tras las celosías haciendo su trabajo de inteligencia de manera sensacional. fue dueña de todos los datos que su guardia pudiera proveerle. además contaba con unos métodos de interrogatorio indirecto tan sutiles y al mismo tiempo efectivos, que eran celebrados por mi familia en las charlas a la hora del almuerzo. tan solo unos minutos de barrido del frente de su casa servían para recolectar toda la información. a veces se inclinaba románticamente en el murito y miraba a lo lejos, tratando que su olfato la informara sobre las cualidades como cocinera de una pobre recién casada de la siguiente cuadra a la que estaba “estudiando“ gracias a sus visitas frecuentes al almacén. es una pena que solo quede el recuerdo de esta gran mujer que dedico su vida y su inteligencia para saber, con fruición, que estaban haciendo los demás. pero siempre aparece una nueva versión. porque los hombres jamás podrían llevar adelante este oficio con éxito. carecen de fantasía y concentración para dedicar sus horas a este arte exquisito del espionaje amateur. ayer me subí al ascensor con la que considero la mujer más entrometida de mi edificio. es nueva, no tiene mas de cincuenta años, siempre bien arreglada y dedica horas y horas a estar parapetada en la puerta, conversando con el portero sobre todo el resto de los cientos que vivimos en el lugar. encontrarme encerrada en el espacio del ascensor fue una oportunidad impresionante para ella, que tiene seguramente un perfil un poco fragmentado, pero reconozco que bien orientado, de mi vida. cometió el seudo error de apretar un piso en el tablero, pensando que vivo ahí. tuve que corregir y apretar dos pisos mas arriba, con una sonrisa. ah…volvió de brasil – me lanzo. no, no soy de brasil, dije para despistarla un poco. ah, no….pero no es la que trabaja en televisión. no, me parece que me esta confundiendo. ahí corte, porque la gracia consiste en dejarles el dato colgando, la convicción que les ocultamos algo importante, que le dará sentido a su vida al menos en el próximo mes .

domingo, abril 27, 2008

cachorro blanco con cabeza de lechoncito

un cachorro blanco, con la nariz rosada corre por el borde de la ruta con la cabeza de un cerdito, tan pequeño y rosado como él, entre los dientes. nosotros vamos de compras, a ver si cambiamos un poco de aire y nos distraemos de la rutina diaria. cada uno se hace cargo de sus necesidades. no es necesario ni comentarlo. él a lo suyo, nosotros a lo nuestro. buscar un supermercado con el aire acondicionado fuerte o tal vez los fondos de una casa donde un pescador nos pueda vender una parte de su botín del día a un buen precio. a veces importa poco lo que vamos a comprar, es simplemente la sensación de encontrar algo y traerlo para la cueva. ya veremos de qué sirve. es el caso de mi dosel hindú de organza. esta ahí, embalado, esperando que lo cuelgue y espante con su digna presencia principesca a los mosquitos que vendrán tarde o temprano a pesar de las violentas fumigaciones de las seis de la tarde. hay algunos artículos que una sabe para que los quiere, otros que son todo un misterio. ¿no pasa esto también con las personas? los tenemos en la agenda, recordamos sus cumpleaños, pero no sabemos muy bien que otra cosa hacen en nuestras vidas. y casi nunca llega el día de la limpieza general, porque uno puede tirar una chuchería que compró en un arrebato, o puede regalarla a otra persona con un hermoso papel de color, pero… ¿que hacer con una persona? llamarla por teléfono y decirle ¿no sé porque existes en mi vida? y si del otro lado nos responden… ¿pero usted quien carajo piensa que es? ¿qué tipo de persona vamos a pensar que hemos tenido toda nuestra existencia en cuenta? acaso toda una vida desperdiciando cariño en alguien que ni siquiera nos puede reconocer dignamente. ah! eso si que sería una pesadilla.