domingo, abril 27, 2008

cachorro blanco con cabeza de lechoncito

un cachorro blanco, con la nariz rosada corre por el borde de la ruta con la cabeza de un cerdito, tan pequeño y rosado como él, entre los dientes. nosotros vamos de compras, a ver si cambiamos un poco de aire y nos distraemos de la rutina diaria. cada uno se hace cargo de sus necesidades. no es necesario ni comentarlo. él a lo suyo, nosotros a lo nuestro. buscar un supermercado con el aire acondicionado fuerte o tal vez los fondos de una casa donde un pescador nos pueda vender una parte de su botín del día a un buen precio. a veces importa poco lo que vamos a comprar, es simplemente la sensación de encontrar algo y traerlo para la cueva. ya veremos de qué sirve. es el caso de mi dosel hindú de organza. esta ahí, embalado, esperando que lo cuelgue y espante con su digna presencia principesca a los mosquitos que vendrán tarde o temprano a pesar de las violentas fumigaciones de las seis de la tarde. hay algunos artículos que una sabe para que los quiere, otros que son todo un misterio. ¿no pasa esto también con las personas? los tenemos en la agenda, recordamos sus cumpleaños, pero no sabemos muy bien que otra cosa hacen en nuestras vidas. y casi nunca llega el día de la limpieza general, porque uno puede tirar una chuchería que compró en un arrebato, o puede regalarla a otra persona con un hermoso papel de color, pero… ¿que hacer con una persona? llamarla por teléfono y decirle ¿no sé porque existes en mi vida? y si del otro lado nos responden… ¿pero usted quien carajo piensa que es? ¿qué tipo de persona vamos a pensar que hemos tenido toda nuestra existencia en cuenta? acaso toda una vida desperdiciando cariño en alguien que ni siquiera nos puede reconocer dignamente. ah! eso si que sería una pesadilla.

domingo, enero 06, 2008

previo al banquete

traer gorriones a montevideo para que se pareciera, en algo, a parís siempre me pareció un poco loco pero al final, no ha resultado mal. cuando uno tiene cierto gusto por los pájaros y llega a una ciudad donde los ve retozando, por ahí, con libertad y gracia tiene la sensación de estar en un buen lugar para vivir. es una sensación breve de bienestar y convivencia que la transmiten las aves mejor que nadie. aquí no hay gorriones pero hay otros pajaritos pequeños, a veces con la panza de colores, digamos que no llevan ese tapizado barcino de los pajaritos del sur, esa mezcla de colores canela y marroncito sino que usan trajes en tonos mas contrastados, algunos lucen unos imponentes lomos negros azulados otros traen panza blanca con ribete amarillo y lomo gris perla. si bien observar pájaros mientras uno espera el plato del almuerzo es un deporte laxo y encantador, mucho mas excitante se vuelve todo cuando aparece en la escena un redondo gato blanco espuma con una cola negra, con intenciones de caza de lo que se le ponga adelante. ahí los pájaros se retiran, el felino avanza y requiebra y se oculta, con poco éxito, del servicio. dejo pasar el tiempo colgada en el jardín sin excusa con tal de observar el universo y el ajetreo de esa cocina donde están preparando un banquete para la noche. soy una clienta de almuerzo tardío, un punto en el jardín que no molesta porque ya fue despachada. logro descubrir a mi personaje. durante el día es un recepcionista con mp3 que denota un cierto aire de personaje de tim burton. en la noche, cuando me conduce a un salón deco donde las puertas tienen espejos inmensos en vez de vidrio, es un emulo joven del monstruo del dr. frankenstein con un peinado levemente punk. para mi alivio, el resto de los mozos resulta risueño y relajado. pero cada vez que se abre la puerta que conduce al lobby veo la inquietante silueta del émulo del moderno prometeo arrastrando los pies por el corredor de los candelabros con ansiedad .

sábado, diciembre 15, 2007

seras mujer

la pobre cumple quince y esta destinando las últimas horas de su inocencia a exponerse el ridículo. posa con un miriñaque violeta y el pelo lleno de unos rulos tapizados de brillo y spray. ambas cosas durarán, felizmente, muy poco tiempo. alguna tía la asiste con un abanico de plumas, también en tonos de violeta. ella es un pastel rechoncho con flores en el pelo, más disfrazada que elegante, más gastronómica que atractiva, más semáforo que lucero del alba. un absurdo convertido en ritual de iniciación sexual en el universo latino. exclusivo para señoritas. una suerte de castigo divino registrado en los píxeles de una maquina ensamblada en un galpón perdido, en algún lugar de la china. escenarios sofisticados, territorios inventados e impracticables el resto de la vida de una mujer. pastel por un día, no comerlo, actuarlo. apariencia azucarada, recargada y enmantecada como una galleta en el desayuno. una forma de olvidar la forma, un ritual que simula a la mujer, la princesa de los cuentos de hadas, la muñeca barbie, la reina del carnaval, lola flores, divine y la virgen maría. todas juntas y en tonos de pastel. y el registro y el video y el maquillaje y el auto con moño y las fotos y los pies hinchados por los tacos estrenados ese día. los beneficios de la desfloración simbólica no se perciben enseguida pero al menos las capas de base y rubor logran ocultar los granos típicos de esa edad.

miércoles, noviembre 28, 2007

sonrisa de mulato

pancho me trajo la obra completa de bolaño en pdf. dijo que mañana trae a quiroga y a cortázar. podriamos a montar una cacería en second life con argumentos de esos cuentos memorables. o un cementerio virtual de autores queridos. lei algo que hablaba de la muerte del cuento. del entierro del cuento, de la incineración editorial del cuento. de la batalla por vender libros por kilo y de la estúpida idea de los que compran libros solo porque esta bien y piensan que más páginas y más precio garantizan mayor calidad. me gusta el cuadro pero… ¿tendra uno que mida un metro más? una conversación frecuente en los tiempos que que atendía un local de arte. la prima tenía un cuadro y ella queria, uno más grande. algo me dice que tendré un fin de semana entretenido. me sonrió el mulato timido de siempre ( cuando te agarre mulato ... ni esos lindos dientes te dejo ). subió un poco la temparatura y ahora está elvis en loop y el bailoteo se hace obligatorio. play can change the world es mi lema esta noche. no pasa casi nada por aquí, pero es muy temprano. quizás mas tarde aparezcan las sombras de unos fantasmas de unos gatitos que sacrificaron hace unas semanas. nacieron unos cachorros, son como bolas de pelo y la madre pasa todo el tiempo nerviosa, corriendo a su alrededor. que tarea dura la de ser madre, oh dios. no la envidio para nada. todos los dias esta desesperando ante las imprudencias de ese grupo de pelotas que se alejan de su cuerpo y se tiran alegremente a la calle. que tarea improba esa de mantener a un incosciente con vida. por suerte no hay mas transito que el del tractor en la mañana y algunos carritos durante el dia. pero nada que pueda garantizar un perrito aplastado. podría pisarlo uno de los bueyes sin ni siquiera enterarse del insuceso que esto podria significar para la perra. tristeza y alivio tal vez, no podria decirlo. pregúntenselo a ella.

viernes, noviembre 09, 2007

que prontito te fuiste

soy la típica mujer que se lleva a la cama a hombres huesudos. hay una medida que generalmente se toma con el hombre de pie y perpendicular a nuestros ojos, es la medida que rodea el torso a la altura del ombligo. si estamos ante un espacio muy fino que apenas lo engrosan unos pelos de la panza despierta más de un suspiro. hace un tiempo me crucé con un sujeto que tuvo el bien de caminar sin camisa y sin quererlo me convocó a reflexionar sobre sus hombros y la increíble medida que despierta en mi ese afán de la modista, la científica o la fileteadora de pescado. esa noche no pude dormir pensando en como se desarrollarían los hechos inminentes. mi mente había quedado ocupada por el pensamiento obsesivo de la medida. algunas mujeres fantasean con la beauty cavity a la que le hemos dedicado algún post en el pasado, ese hueco en el muslo masculino, pero lo mío pasa por el paralelo del infierno. generalmente esa condición se dá en los cuerpos de hombres menores de treinta años, previo el deterioro que aporta el consumo contumaz de cerveza y grasas saturadas a la figura masculina. tuve oportunidad de mantener una segunda charla, con el prospecto ya vestido, unos días después. ahí percibí un fuerte vaho de alcohol. eso me compró un boleto sin retorno a una playa conocida, vivida muchas veces y absolutamente anti afrodisíaca. en segundos se borraron las fantasías tejidas mirando el techo. ni como un deseo, ni como un favor. ni como un error, ni como un descuido. se fueron tan lejos las ganas que descarté también la posibilidad de arroparlo para que duerma su borrachera sin que se agarre un calambre en el medio de la noche.

domingo, noviembre 04, 2007

olvidame

abrí el correo y todo parecía arder. acusaciones, reproches, dudas crueles, desorden. hice click y busqué otro. me invitan a no se que seminario a escuchar a un super nerd que hablara de algo que seguramente cambiara mi vida. lo anotaré, si no tengo nada que hacer ese día en el centro, iré hasta ahí a tomar un café con anteojos. me gusta la sonrisa del nerd. están en un periodo bastante luminoso. a veces, hasta son sexys. les costó, pero lo están logrando. nunca tendrán la cinturita del mozo del café ajustada con el delantal verde pero bueno, pocos logran tener semejante atributo. click. rebotó mi mail al primer violín. ok. ya dejó esa dirección. la gente no es consecuente con su domicilio electrónico. no importa, el primer violín no es un alimento básico de mi dieta. click. nadie manda un chisme lo suficientemente interesante o divertido. la ciudad está más ventosa de lo que hubiera querido. el tedio del sábado y el domingo hacen una cola y se desplazan por la pista vacía con el ritmo de una conga. click. no me entusiasman las películas de la cartelera. esperaré al jueves próximo. click. le corté el rostro, en buen romance. lo dejé ahí, bañado de indiferencia. mientras lo miraba, intentaba recordar algo desagradable de su persona, algo que me diera un poco de asco. a falta de elementos reales, inventé una hilera de verrugas rosadas en el centro de su espalda. no tuve que fingir, le hable con verdadera repulsión. él trató de seguir la conversación, con esa técnica de remo en contra de la corriente que lo caracteriza. pero la catarata lo empujaba al abismo. lo corté con un silencio y la típica mirada del bulldog antes de merendarse al caniche. se escabulló como una rata herida. hice un esfuerzo por traerlo a mi mente, desnudo, tumbado, dormido. en ese momento me acorde que era lindo. como cualquier joven digamos, nada que merezca una reverencia. .

domingo, octubre 07, 2007

dia franco

por causa de una lotería hormonal existía aquel extraño, bizarro y maravilloso día ocho. el día más largo del mes, el día más caliente del invierno, la primavera, el otoño y el verano. un pequeño collar de doce cuentas anuales de sexo indiscriminado. un boleto para pasear sin límites por el bajo vientre. todo era posible y en cualquier circunstancia. el portero de aliento a caballo viejo podía incluso, verse sexy e insinuante pese a no despegar el cigarro de la boca ni esbozar una mínima sonrisa. aquel hombre de cabeza cuadrada y mirada torva que tenia la cintura de un refrigerador lleno de melones podía llegar a ser un adonis. una mínima señal y ella se tiraría en picada en los brazos de aquellos seis obreros pasados de peso y años que revestían con gesto cansino, hacia varios meses, un edificio de ladrillos. un micro de estudiantes secundarios llenos de granos y olor a paja, el policía que dormitaba bajo los tubos fluorescentes en el interior de un banco en la noche, el dependiente de la farmacia que se sabia mil nombres de remedios de memoria pero carecía de otros intereses. todos eran bonitos, todos eran prospectos para irse a la cama, todos estaban misteriosamente, buenos. no esta un día para llamar a un ex y sugerirle un encuentro, no era un día para conductas histéricas. el día ocho había llegado a su vida solamente para bajar cualquier barrera posible, social, estética, olfativa, conceptual u operativa. por esas horas se encerraba a la razón para dejar solo espacio al corazón y a cumplir los deseos urgentes. en fin, sigamos usando eufemismos. igual el lector sabrá comprender de que hablo.

sábado, octubre 06, 2007

coco taxi

subidas en la esfera amarilla y veloz, a toda maquina y con el viento en la cara nos sentimos como en el auto de adelante de cualquier persecución hollywoodense. el taxista nos intenta dar un mini tour que no pedimos, describiendo la historia del barrio chino, que se parece a las historias de todos los demás barrios chinos que conocemos. tiene el casco puesto no para prevenirse de accidentes sino para evitar el ruido estruendoso de su maquina de tres ruedas. rodamos primero hacia el mar que se ve especialmente brillante en esta tarde tropical, desembocamos en una columna griega o corintia o algo parecido. Debe ser una replica que algún gobierno europeo regalo en un momento de bonanza o que algún rico dueño de casino atesoro alguna vez para pavonearse frente a sus amigos. para nosotras solo vale la sensación del motor vibrándonos el cuerpo y la aventura de atravesar una ciudad en esa suerte de aparato mágico y precario. tomaremos un refresco en el hotel inglaterra, no en la terraza calurosa, sino en un digno salón donde ven béisbol en la tele, hay aire fresco y un mozo lleno de ceremonia. ahí vamos a hablar de chicos, de oscar wilde, de johnny deep y de toda una galería de lindos por siempre. después caminaremos un tramo mínimo por la calle, solo lo necesario para comprar unos libros, ponernos en la agenda de una peluquería y revisar algún que otro negocio de la glamorosa calle obispo. perdemos el tiempo para encontrarlo, nuevamente en el camino de regreso al centro, otra vez en coco taxi, calladas y oyendo el ruido del mar, la charla del taxista y el zumbido interminable del motorcito forzado hasta el extremo por darnos ese último viaje de rock and roll.

domingo, agosto 12, 2007

ficción en las cuatro ruedas

dice mi chofer que no pueden evitarse las mentiras de taxistas. que es todo un género. que se alimenta por las noches en las paradas frías donde solo un mate y una mentira logran alentar a los trabajadores del volante, ávidos de mitos urbanos. ayer tuve dos viajes al pinar, ida y vuelta. me hice para toda la semana. el martes a las seis de la mañana me salió un viaje al aeropuerto y cuando estaba volviendo, uno a punta del este. anteanoche se subieron tres chiquilinas. lindas pibas, bien vestidas. querían que aceptara un celular por llevarlas a carrasco. como les dije que no entonces me ofrecieron sexo. iban a comprar droga. salieron de una casa bien, de clase media. hablaban como chicas de colegio, no parecían prostitutas ni chiquilinas de cantegril. el taller es otro sitio donde las mentiras parece que están a la orden del día. es decir, hay una serie de victimas clásicas de las mentiras de taxistas. los primeros son los demás taxistas, después están los patrones, después los mecánicos, los empleados de la estación de servicio que lavan el taxi, los parientes y después, los pasajeros. mi taxista circunstancial los denuncia sin mucho asco. me da formulas para darle pie a un taxista, para que desarrolle su mentira. dice que es bastante fácil, uno les tira un cabo y ellos enseguida se agarran de la soga, como desesperados. a mi me gusta el cuento clásico del taxista al que se le subió una pareja de una mujer joven, muy linda con el marido y el marido se la entregó. el quería mirar, claro. ella estaba como un fuego. este cuento, alguna vez, también me lo contó beto, un fletero poco glamoroso de la empresa tucumán. quien sabe, capaz que en otros tiempos, antes de sacar aquella gigantesca panza, manejó un taxi.

domingo, agosto 05, 2007

la conspiración de la nostalgia

comprobado: las mejores historias sobre conspiración, se escuchan dentro de los taxis. este asunto crucial en la vida urbana, se convierte en un gran problema en una ciudad, donde se ha inventado una pantalla de fibra semitransparente que separa los pasajeros de los conductores, denunciantes naturales de las cadenas más odiosas de asociación para delinquir. pues bien, los amantes del género debemos acostumbrarnos a escuchar historias entrecortadas por la caída fugaz en el interior de un bache, la interferencia del sistema de radio, la bronquitis del conductor o su bajada del tono coloquial al cómplice, donde a veces perdemos partes jugosas del relato. las hipótesis de los taxistas abundan en argumentos sólidos condimentados con coherencia y lógica. parecen las intervenciones de los fiscales brillantes de algunas series de la televisión. todo es comprobable, todo es factible, como se supone que es la verdad. hace poco tiempo un taxista aprovechó un viaje más o menos largo en una noche de temporal para reflexionar sobre la conspiración de la nostalgia. aquella en la que intervinieron, entre otros, magnates del negocio de las fiestas de apolillados junto a meteorólogos corruptos y una cadena más de mercaderes de la desgracia. el temporal del 23 de agosto era inminente, pero la venta anticipada de entradas para la noche más esperada del año en la que cien mil personas pagan fortunas por bailar música envasada al vacío, no podía frenarse. cientos de espacios reservados con un año de anticipación, servicios contratados, personal, alimentos y bebidas no podían quedar, de un momento a otro, sin financiación. alguien calló a los meteorólogos, alguien calló la voz de los expertos de bagé que alertaron sobre los vientos de 150 kilómetros por hora, alguien se hizo cargo en su consciencia de los muertos y los destrozos. también alguien dejó que la verdad subiera a un taxi, vestida de teoría, detrás de una pantalla de fibra de vidrio.