Favorito de las masas

enamorarse de un idiota

lo más sencillo que puedes hacer, cuando venga la primavera, es enamorarte de un idiota. no tendrás que caminar mucho para encontrarlo y él...

martes, diciembre 26, 2006

la navidad de sultan

el padre de familia elige con sus dos pequeños hijos las bombas que explotaran en el jardín trasero de su casa de suburbio la nochebuena. frente al negocio improvisado que se instalo en la peatonal frente a la plaza los tres observan extasiados todas las formas posibles de contener pólvora. el padre señala los modelos de explosivo con el dedo y consulta sobre precios y estilos. los niños apenas distinguen entre los colores brillantes de los envoltorios parecidos a los de las golosinas. los vendedores quisieran ser, por esa única noche, pulpos, para poder guardar más rápidamente todos los billetes que se acercan a sus bolsillos. poco les importa si alguno de sus proyectiles en su ascenso hacia el infinito se lleva el dedo de un niño o el ojo de una vecina desprevenida. todo sea por el amor a los petardos. ese momento mágico en el que todo explota y varios quedan con la boca abierta y el pan dulce a medio masticar. ya habrá un día después, las sobras, la basura amontonada en el jardín, los niños con la panza hinchada, la esposa con malhumor fregando los trastos y el perro intoxicado rumbo a la veterinaria.

martes, diciembre 19, 2006

la importancia de tener bigote

esta bien, hablemos de los bigotes. no existe ningún protocolo que nos permita clasificar al hombre o a la mujer en función del bigote pero en estos tiempos de tratamientos con cera virgen, metrosexuales de uña pintada o look geek; un bigote impone un mensaje de cierta ruptura. un bigote morocho, porque un bigote canoso o rubio es solo un accesorio de un gato que creció hasta lograr el tamaño de un hombre. sin ir más lejos el bigote que estudio en este momento es un elemento más de la expresión, del humor y del carácter de un hombre bello. es la continuación de una cresta algo punk, algo moicana, es la extensión de una patilla de aire patricio, plana y sugestiva. una breve señal grafica que remata una barba breve y puntiaguda. es un recurso para ocultar, de a ratos un labio carnoso y para equilibrar un par de cejas juguetonas que trabajan de preámbulo de dos ojazos de enormes pestañas. el bigote sirve si hay sonrisa. si se enreda en la muzzarella. si alguna vez sirvió de límite a un puchero. donde hay un poco de humor, puede haber todo.

sábado, diciembre 09, 2006

mi primer colectivo

las que caminan tres pasos por delante, son un par de piernas cortas, veloces y musculosas. piernas a las que se les ve muy bien cada rincón trabajado en horas de aparatos. se ven levemente extrañas. porque carecen de los pelos, los debidos pelos masculinos. este pequeño ser, que lleva su almuerzo en una bolsa de plástico, se desplaza a toda velocidad por la bajada moviendo su humanidad en un short azul me hace acordar al conejo de alicia, el que iba con el reloj de bolsillo absolutamente acelerado. este tendrá unos treinta y ocho años, esta en un entretiempo del gimnasio y si lo entrevistáramos se declararía amante de la depilación integral. ¿nos gustan los hombres peludos? ¿nos gustan los hombres depilados? con esa reflexión profunda me siento a tomar el café de la mañana, con atilio, los diarios y el fondo de la conversación de algún borracho que se adelantó un poco y empezó a darle al espinillar de punta antes que el sol se ponga perpendicular. el mismo bar de todos los días, ese ambiente en sombras que tan bien me recibe cuando me instalo a perder ahí el tiempo o tal vez a ganarlo. nada resulta interesante en la prensa de la mañana, es una sensación prácticamente garantizada, como el saborcito del café medio oscurón que me sirven. pero siempre podemos detectar algún error, una falta de ortografía enorme en la primera página, una equivocación flagrante en una información de cierta relevancia. ah…parece que alguien bailó desnudo el himno nacional en un museo. uy!!! que escándalo….quemen todo ministro, esto es un insulto a la patria. llévenlo esposado al parlamento. ah…estos artistas de vanguardia, encienden las pasiones más bajas. lo peor no era que bailaran desnudos el himno, el problema fue cuando bailaron la macarena y se equivocaron de paso…y atrás estaba el pabellón patrio…que ignominia. entonces alguien irrumpe en mi lectura con un exótico planteo: ¿no quiere participar del numero de fin de año? mire que si después nos hacemos millonarios…y misteriosamente le digo que si, y allá va mi suerte, por fin materializada en un billete de lotería. ya saben, si gano, largo el blog.

domingo, noviembre 26, 2006

off marketing

el deporte es salud , tal vez esa sea la frase que obliga a poporoso a ser el sponsor del modesto platense, cuadro destinado por siempre a militar en la divisional b. quizás por esa simple razón, destine al cuadro de sus amores el excedente de las pingues ganancias que le da el trabajo de sus chicas sabiamente distribuidas bajo diferentes palmeras del bulevar. aguante paporoso reza el letrero de la hinchada que de tan agradecida plasmó su rostro de pelo cano en la bandera del club. no hubo oportunidad para los detalles y por eso no se ven con claridad las vueltas de cadenitas de oro que penden del cuello el magno señor. un respeto para el fiolo que es grande, tan grande que puede sponsorear una hinchada. un ejemplo de empresario exitoso. logra que su negocio funcione y encima, tiene un lugar para hacer tarea social. y en eso, no hay como asistir a los muchachos que van sacrificadamente a la cancha, pasados de pasta o merca, tomándose hasta el agua de los floreros, para gritar improperios al cuadro contrario. porque cuando no te banca nike ni tenes contratos con adidas, el proxeneta del barrio puede ser la opción. esta claro que él estuvo ahí, quizás colgado del alambre como vos, quizás en la misma cancha siendo tan patadura como los jugadores de hoy y el sabe lo que es el fútbol. la alegría del hincha, romperle el culo a patadas al contrario a la salida del estadio o al menos relajar a su hermana, su madre y su abuela como dios manda. porque antes que nada, el fútbol es amor.

domingo, noviembre 19, 2006

aeropuerto 77

quizás perdí algo de tiempo al no estudiar antropología. lo pienso sobre todo desde aquí, el baño de damas inteligente de un aeropuerto. un sitio que se anticipa a las necesidades de la mujer de hoy. evacua grandes chorros de agua clara ante cualquier movimiento de la señora en el inodoro. escupe papel en forma generosa pero a la vez, racional. los grifos se abren solos ante la simple presencia de una mano limpia o sucia. ese mismo estimulo genera el encendido de un seca manos de aire fuerte y tibio. la misma terminal me depara, seis horas más tarde y a cien metros, donde aun no ha llegado la reforma y con ella, el siglo xxi, un baño más tradicional del siglo anterior. un templo clásico al servicio de la pasajera, la madre reciente, la chica del free shop que se alimenta a agua y perejil, la limpiadora que tiene un hijo estudiando odontología, etc. un sanitario de los de antes, con un cambiador para el bebé, dispensador de jabón liquido color verde, canillas de las que hay que abrir, como en casa. este es uno de los momentos en los que no entiendo a mis congéneres o al menos a aquellas que dejan pistas de haber estado bebiendo directo del inodoro. vaya hobby !!! no ha sido una sola vez. adoraría poder encuestarlas con un equipo de animal planet a la salida de sus expediciones para que me cuenten, desde el lugar de los hechos, que tal resulta, si empezaron de chiquitas o están siguiendo alguna novedosa rutina terapéutica post bulimia. por ejemplo ; encontramos a ana maría, abogada corporativa que esta realizando el vuelo santiago-los ángeles. ¿ porque tomas agua del inodoro, cariño ? ¿ esta muy cara la mineral sin gas ? ¿ extrañas a tu gatito de tres meses y esta es la mejor forma de recordarlo ? ¿ tal vez practicas una terapia regresiva ? y entonces, las declaraciones de ana maría, editadas convenientemente, darán cuenta de una tendencia, un comportamiento, una moda o una neurosis que después formará la parte de “ color “ de los noticieros de las seis.

domingo, noviembre 05, 2006

no te lo comas

descubrí algo que hará enrojecer de vergüenza a más de un argentino : su pan francés apesta. es gomoso, pegajoso como un día de noviembre en el micro centro. no sabe a nada. es como un alien que se pega en el paladar y tarda en salir. una baguette, algo simple, tan francés , tan universal, te hará pasar peor que peter sellers en “ la fiesta inolvidable”. es más, encima deberás esperar que lo descongelen para el estreno de la pantera rosa en walt disney world y aun el pan argentino-francés estará adherido a tu boca. la lluvia, perder horas en un aeropuerto, ir de una terminal a otra, esperar, seguir esperando, son las cosas que inspiran este brote de xenofobia hacia lo argentino-francés. no me gusta que me engañe el pan. porque si ese pan no es un enviado de satanás, entonces sólo es un clon que quedó mal y nadie, por lástima, lo bajó de la línea transportadora. cuando dios repartió el pan, le falló a los argentinos. los hizo plantar trigo hasta convertirlos en el granero de la humanidad, les permitió desarrollar una industria harinera y todos sus sucedáneos, pero después, los cagó a ultimo momento : les dio el peor pan y oh ! ingenuos…pensaron que con el vino mendocino esto se podría compensar. imposible… el pan es la letra “ a “ de cualquier diccionario gastronómico occidental que se precie y en esa “ a “ de argentinos, está el bochorno de un producto solamente digno de películas de bueno de carpenter.

sábado, octubre 14, 2006

los martes, orquideas. los lunes, asalto.

al llegar al corazón de la plaza se movió una planta y escupió a un niño mugriento, con los ojos inyectados en sangre que le dijo: dame la plata o te lastimo. ella siguió caminado hacia la luz, como una libélula que debe cumplir la misión de inmolarse antes de llegar a la vida adulta. dame la plata repitió el, cortándole el paso en la oscuridad. espera, que tengo que ver donde tengo plata. son solo catorce pesos, mintió mientras le daba las monedas, extraídas del bolsillo menor de su gran bolso, entre una serie interminable de blisteres de aspirinas, vitaminas y pastillas para prevenir el dolor menstrual. dale, dame la plata insistió el niño y ella le argumentó que no tenía más que esa plata y que debido a ello se iba a su casa a pie. ya lastimé a una repetía el niño, que en la oscuridad no aparentaba más de siete. dale, abrí el bolsillo grande. no tengo nada, volvió a mentir ella, que tenia trescientos dólares para las vacaciones que iniciaría esa media noche. dale, abrí, insistió el niño. entonces ella se sacó los lentes que llevaba calzados en la cabeza, unos lentes negros que le habían regalado en un programa de televisión. tomá, estos valen como seiscientos pesos. el los miró con notable desprecio y se los puso en el bolsillo. pero quiero la plata, insistió. es todo lo que puedo darte, no tengo más. entonces el pequeño se sitió cansado y se fue caminando hacia una bolsa de nylon que tenia junto a un banco. se sentó y la miro con desconfianza. ¿como te llamas? walter contestó él ofuscado. ¿que vas a hacer con la plata ? molesto ella. ¿ te vas a comprar pasta ? andate amiga, andate, pidió el asaltante, sin aguantar que lo sermoneara una desconocida y encima, una de sus victimas. a la vuelta de sus vacaciones volvió a la escena. otra vez era lunes y empezaban a caer unas gotas, así que se paró frente a la puerta de la ciudadela y pidió que le buscaran un taxi. en los segundos que quedó sola escuchó una voz amenazante en su espalda : quédate quieta . cuando giró la cabeza se encontró con el matón que se escondía tras una capucha azul y no pudo dejar de sonreírle. walter!!! el niño le respondió con otra enorme sonrisa, entre sorprendido y avergonzado por repetir una escena tan fresca. ¿qué haces…? me vas a agarrar todo los días...? con la luz del día parecía un poco más grande. mientras se subía al taxi y lo saludaba tiernamente con la mano él le dio cuentas, con un acento canchero, de su botín: los lentes, me los quedé .

miércoles, septiembre 27, 2006

sandra y celeste

es este pequeño pueblo hay dos de todo. dos escuelas, dos compañías de transporte, dos gasolineras, dos ciber café. prefiero el fashion ciber café, emprendimiento de un artista local seguramente incomprendido, que se apresta a emigrar y triunfar en la gran ciudad. si bien ayer una de las empresas fúnebres daba servicio al cuantioso velorio de un viejo, que según se dice estaba conservado en alcohol, esta mañana la balanza se inclinó por la otra compañía mortuoria, gracias al accidente de tránsito que se llevó a un joven adorador de los bólidos motorizados, brindando así un equitativo reparto de actividades y ganancias. acá la vista se pierde en el agua, que lo rodea todo. incluso corre un viento fresco cuando arrecia el sol del mediodía que equilibra un poco el paisaje de playa y campo. el ruido de las gaviotas, los botes de pesca anaranjados y las olas que rompen en la playa oeste. en la otra orilla, donde no hay arenas blancas se ven los barrancos de tierra colorada y los bosquecitos de ombúes. una niña se llama hayabuza, en honor de la moto favorita de su padre, un modelo de suzuki 1300. un caballo suelto, mezcla de criollo y cuarto de milla, de pelo bayo, se encarga de regular el alto del pasto de las veredas. a las ocho de la mañana, este operario informal sustituye a la maquina, al jardinero y a la vecina hacendosa. deja un poco de bosta, es cierto, pero lo hace bien y tiene una estampa sin dudas, más bella. en un predio cuadrado y verde, rodeado por un alambre, dos vacas, una vieja y otra joven no se dedican a comer. una le lame el rostro a la otra, con un cariño y dedicación que solo remite a amor. me pregunto ¿ se besan las vacas ?

domingo, septiembre 24, 2006

las vueltas que da la vida

parís. les champs elysees. que extraño y al mismo tiempo familiar resultaba todo. él y pancho estirando las piernas en el asiento trasero de un auto gris enorme, con chofer uniformado y chapa de las naciones unidas o alguna cosa así. a toda máquina bajo el pont neuf. él y pancho, el caniche que le habían traído medio dormido esa mañana al aeropuerto. el mismo perrito con el que había compartido una cómoda poltrona de primera clase. ah...paris...quien se iba a imaginar que algún dia, estuviera en parís. en ese momento, tuvo ganas a abrazar a pancho y agradecerle por esta oportunidad, de estar ahí, en aquel fabuloso lugar, de ver europa por primera vez. solamente por que su ama lo quiso tener cerca y a los perros no les dan pasaporte y no saben hacer check in y todo eso y bueno, alguien lo tenia que acompañar y ahí estaba el. veterinario desocupado, un tipo lleno de tiempo libre, libre para tener experiencias de todo tipo. atravesando parís, de la pata de un perro insignificante. un simple paquete de huesitos y pelo enroscado, ni siquiera muy vivaz, ni siquiera cachorro. una mínima expresión canina lo guiaba por la ciudad luz. no una percanta infernal, de esas que te enloquecen hasta el punto de recorrerte el mundo para apretarlas, no una vieja y excéntrica millonaria con asientos en el concorde a la que debía complacer después en un cuarto del ritz , no una beca para ir a un curso de especialización en el instituto pasteur. tan solo un perrito mínimo, chiquito, con los ojos un poco torcidos por el aire acondicionado. si todos los caminos conducen a roma, algunos perros te llevan a paris.

jueves, septiembre 14, 2006

eres perfecto

ruffus es absolutamente maravilloso. no puedo decir nada más. me hace viajar a una especie de campo de cebada, dorado por el sol de la primavera. rumbo al oeste, con brisa en la cara y un aliento dulzón en los labios. me hace recuperar mis ganas de amar y de ser amada. me borra las huellas del incendio, el olor del hollín, las marcas en las manos, la sirena de los bomberos, la llamada del sábado que nunca llegó, el humo, tus promesas incumplidas, los vecinos en la vereda, el plato roto esparcido en el piso de cerámica marrón, el olor a piel chamuscada, las manchas en la pared, las marcas, el dolor del corazón, los vasos ennegrecidos, la princesa en su balcón, el racimo de vacas de piel estirada y suave, el olor a mango del jabón líquido para la ducha y esos besos en la oscuridad, toda esa extraña promesa que salió de la sombras, como si fuera un vampiro sediento que después regresa al ataúd y duerme por cien años. nada podría ser igual en mi vida si no estuviera ruffus tan perfecto, tan californiano, tan dueño de la suavidad, tan generoso con ella. un donante que no escatima su legado y lo distribuye como maná entre nosotros, simples mortales.

sábado, agosto 26, 2006

fóbica

no entiendo porque los hombres mayorcitos y a veces también los de veinte años, cuando quieren decirte que se curten alguna mujer usan el eufemismo una amiga. no tenia una cita romántica pero el tipo estaba dando algunos pasos ciertos para ligarme. se lo veía nervioso, un poco demasiado (creo que yo estaba demasiado peinada y eso lo dejaba un poco en desventaja) pero manejaba bastante bien su pequeño scania hacia mi estacionamiento. después de ejecutar una breve investigación sobre mi estado afectivo, decidió que estaba en condiciones de competir con la cadena larga de hombres averiados que llenan mi agenda. pero yo tenía ganas de irme caminando y el simple hecho de no subir a su auto, lo desconcertó. mis manías aeróbicas no estaban en sus planes. no di con el perfil tan rápido como creía. entonces pensó que el movimiento podía ser un buen territorio y me pregunto si bailaba, si, claro, me encanta bailar. no agregué que los bajos son mejores bailarines para mí, porque era el argumento que necesitaba para tirarse en mis brazos como una mini walkiria. enseguida empezó a ofrecerse como compañero de baile, tango, milonga, cha cha cha, disco…todo le servía. bien, ya veremos dije y empecé a alejarme con los pasos mas largos y rápidos que pude dar. no era un mal plan pero no tengo ganas de ser una amiga de ningún tipo. me da como un asquito. mejor regaré mi cementerio de ex por si alguna flor de vinilo corre peligro de secarse.

sábado, agosto 19, 2006

ataque de cursi

empujó la puerta de la habitación y respiró hondo. el ambiente estaba cargado de patchouli o un veneno similar. él estaba recostado, apenas cubierto por una bata de búlgaros en tonos de mostaza y café. en la mano, sostenía una exagerada copa de cata llena hasta la mitad de un malbec de la patagonia. desde un equipo empotrado en la pared tapizada sonaba un disco de clásicos del jazz de todos los tiempos. charlie parker, arturo sandoval, miles davis se turnaban de a ratos para encantar. resbaló el pie descalzo sobre la mullida alfombra de símil cebra y bailó desnuda, a contraluz junto a la ventana que daba a la bahía. bajo la peluca rubia tenía, disimulado, un mínimo reproductor de mp3 y dos insignificantes auriculares desde los que escuchaba la versión original de wish you were here del interminable pink floyd. sobre una butaca tapizada en cuero verde inglés, descansaba un saxofón lustrado con esmero por la criada negra que tenía el dueño de casa. este, tenía los ojos apenas entreabiertos, como un gato que esta a punto de dormirse una siesta. ella pensó que su boca entreabierta, expresaba una suerte de nirvana erótico. no era así. tras media hora de baile sin recibir ni un gesto de su único espectador, empezó a buscar su ropa primero lentamente, después con rapidez sin que su anfitrión cambiara, por un instante, su expresión facial, reflejo inequívoco de un síncope.

sábado, julio 22, 2006

romántica

cuando se acercó a la barra, él estaba sentado ahí hacia bastante rato. había llegado temprano, seguramente para reconocer el terreno antes de la cita. la cita a ciegas que habían acordado una semana antes. ella quedó sorprendida por lo guapo que era. no se lo había imaginado lindo y era muy lindo, una sonrisa enorme con unos dientes brillantes, un gesto cálido y distendido y el pelo rubio cortado ralo que le quedaba sensacional. ella sintió que no estaba vestida para la circunstancia. apenas había salido del trabajo con un poco de maquillaje y la cara de cansancio de todo el día sin demasiado disimulo. como si los clientes del estudio y sus dramas familiares estuvieran todos colgados de cada uno de sus pelos y tejidos en cada uno de los hilos de su sacón verde olilva. no estaba lista pero estaba ahí, ya lo había saludado y ahora no podia dar vuelta atrás. estaba tan shockeada por su belleza que casi no se dio cuenta que no tenia manos. ni codos, ni antebrazos. todo empezaba y terminaba en los hombros que se veían muy bien desde la penumbra del bar. él se manejaba con soltura, la chica detrás de la barra le había servido una copa con sorbito que le quedaba muy cómoda y cuando le ofreció un trago se las ingenió para que ella no notara nada extraño. charlaron de alguna cosa, ella trató de ser más o menos entretenida pero se sentía muy insegura. él estaba a sus anchas sin demostrar la más mínima timidez. tenía ganas de llevarla a otro sitio, según le anunció, una fiesta de amigos en una terraza cercana. estaremos más cómodos - fue su argumento - y la música será mucho mejor. era una buena propuesta así que ella apuró el trago y se declaró lista. entonces él sin perder la sonrisa, zambulló los labios en el bolsillo de la camisa, extrajo una tarjeta de crédito, se la pasó a la chica del bar y en minutos había firmado, usando una lapicera con la boca, el boucher. en ese momento, ella deseó que, alguna vez, pudiera apretarla fuerte entre las piernas, cuando tuviera ganas de llorar.

sábado, julio 15, 2006

soy cool

circula entre las chicas vestido como jamiroquai hace diez años. un aire que pretende ser entre británico y grunge aunque no le va con el cuerpo ni con la actitud ni con la panza de bebé coronada por dos tetillas evidentes no muy atractivas. tendrá treinta años tal vez. pantalones finitos príncipe de gales en tonos amarillentos, unas motas atadas en una coleta casual, camiseta de tejido de nylon brillante y una camperita marrón fina con las obligatorias franjas roja y celeste. en los pies, zapatillas a florcitas tipo tenis. en la testa, un sombrerito de paño con ala, corona de un falso cool. apenas le calza, así como le chingan los pantalones, le arrastran los bajos, le caen los hombros. pero que cool. con esta cara de tonto seré mas cool todavía. camina con aire concentrado hasta el tarjetero del boliche. pesca al azar, una serie de las peores postales gratis del universo : las uruguayas. las guarda con celo en el bolsillo trasero del pantalón. una gran cantidad. como si tuviera que alimentar una salamandra hambrienta fabricada en la misma biafra. vuelve con un gesto entre divertido y displicente, mientras disimula su esfuerzo por ser cool. después se las ingeniará para dar unos abrazos cool a sus amigas. una versión del abrazo de oso, ideal para gente que esta vinculada. tocarse mucho con los amigos. hacer una especie de pantomima del amor filial en publico. para esto es recomendable aletear los brazos al sol cayendo después sobre los hombros del otro con total pesadez y unir la cara al pecho del amigo en señal de que amigos cool que somos.

martes, julio 11, 2006

vacaciones en ny

cuando se despertó estaba en la cama con forest whitaker. el departamento estaba en alguna parte de brooklyn en un edificio de pocos pisos, tenia ladrillos a la vista y un cierto aire antiguo. recorrió la habitación con la mirada y se encontró con la peluca fluorescente con la que había salido a bailar a un antro, la noche anterior. no reconocía a su acompañante y no recordaba el momento en que lo había abordado, si es que lo había hecho en algún momento. no imaginaba cual podría haber sido el periplo hasta aquella espaciosa cama. de pronto escuchó un chistido y reconoció a su amiga magdalena detrás de la puerta, en bombachas y con una peluca rasta. se hicieron unas señas en el lenguaje de los sordos, al borde de la risa. se arrastró por la habitación y recupero los zapatos y la peluca, el resto de la ropa había permanecido en su cuerpo. salió en puntillas. en el living el panorama le resultó mas extraño aun. una serie de botellas apiladas frente a un enorme televisor de los cincuentas, enchapado en raíz y empotrado en una generosa biblioteca con libros en varias lenguas. en un sofá dormía otro tipo negro al que le faltaban la camisa y los pantalones. magdalena, vestida con una mínima minifalda de látex tenía el aspecto de una prostituta portorriqueña en una película de clase b. olvidó por un momento sus modales del british y se lanzó a revisar la billetera del desconocido. usando el índice y el medio saco dos billetes de cien dólares y se los enterró en el generoso escote. después abrieron la puerta y se marcharon.

miércoles, junio 21, 2006

inútil

ahí estaba, con el pasaje marcado para el día antes, inmóvil, indefensa, indignada por su propia torpeza. con las valijas en la mano, quieta frente a la empleada de la aerolínea. sin entender nada, sin entender como se las había ingeniado para perder el vuelo, para equivocarse en algo tan básico como una fecha. con ese dolor extraño que te da cuando conoces tu falla y la llevas lo mejor posible pero no podes ocultarla. porque las fallas no pueden ocultarse, solamente pueden maquillarse y brillar. pensó en todo lo que se desarmaba ahora que no podría viajar, pensó en la reunión que tenía marcada, en el cheque que le iban a dar, en el encuentro extraño que había marcado con un extraño. todo aquello se cancelaba en un segundo, en un simple parpadeo equivocado. en ese momento vulnerable, en el que no se atrevió a llorar por fuera, tuvo ganas de escuchar una voz de aliento pero no lo consiguió. solamente los cálculos de otra empleada de aerolínea sobre posibles opciones, horarios y precios para hacer, esta vez con exactitud, el viaje. pero todo se había perdido, todo estaba desparramado, como si un ladrón le hubiera tomado su vida y se la hubiera desperdigado por el piso para robarle el tiempo, el tiempo de su pequeña y tonta existencia. un tiempo fútil tal vez a la vista de los demás, pero indispensable para sentirse viva.

martes, junio 20, 2006

una vuelta mas al anillo

era una noche extraña, lluviosa y no muy fría. se arrastraba hacia el café cuando lo vio en la ventana. en aquella mesa y en aquella silla donde ella se había sentado aquel día que se habían vuelto a ver, en una de esas tantas idas y venidas que tenían en sus vidas. todo estaba envuelto en pequeñas acciones casuales, azarosas e inesperadas. ella iba al cine, él volvía del cine. una media hora podría servir de resguardo para la lluvia, de espera, de compañía. según quien redactara la nota. ahí estaban, mirándose poco, como esas parejas a las que se les gastaron alguna vez las miradas, después de tanto amor. ahí estaban, donde todo empieza y donde todo acaba. en el mismo lugar, con los años y esa paz perruna que da el tiempo entre los que se conocen mucho. hablando con confianza de otros amores, de otras vidas que se dieron mientras no estuvieron juntos. hablando de cosas más o menos importantes para dejar de lado las más pueriles, solo dignas de quienes coquetean con el tiempo y el espacio. como tantas veces, hicieron un plan que nunca cumplirian. la última vez, había sido tener un hijo, un plan que había surgido en esa mesa, en esas mismas sillas, entre las risas que acompañaban esos encuentros. dos viejos boxeadores que toman grapa con limón sin tener que recordar nada sobre los buenos tiempos. entonces él le habló de la casa de sus sueños. en un paraíso que habían descubierto casi juntos. un sitio que desaparecería pronto pero estaba lleno de mística. un rincón perdido en el mapa donde pensaba que debía estar. ella pensó un poco y le propuso compartir la compra. al fin y al cabo, no todos los días uno encuentra una casa en la que aterrizó un ovni.

domingo, junio 18, 2006

recetas del buen amor

unos metros más atrás, una pareja de unos treinta años, juega con un cascote de granito. uno se lo tira al otro a ver donde le acierta. apuntan a piernas, pelvis, pecho, cabeza…la piedrota va y viene en la noche. los dos traen la cena recién comprada en la rosticería de la esquina, resguardada en bolsas de plástico blancas. un retrato de la pareja moderna de regreso a casa. el cascote va y viene. se hablan con un cierto tono agresivo sin llegar a gritarse. ambos son altos, de clase media, seguramente marido y mujer. quizás se casaron hace un par de años. a esta altura ya pueden jugar con un cascote en público y agredirse mutuamente sin que a nadie conmueva este alto nivel de franqueza matrimonial. la piedra va y viene. a veces pierde parte de su masa en el empedrado de la peatonal. tal vez, en el futuro, un psicólogo visionario invente una terapia del cascote y revolucione, una vez más, el mercado de la autoayuda y la salvación humanas. una terapia basada en el simple acto de tirarse piedras con las personas que amas-odias. tan solo un cascote para resolver asuntos pendientes con tu media-naranja. algo barato y al alcance de todos. una piedrita para mantener el amor. un buen pedazo de roca en el marote, para evitar males mayores.

sábado, junio 10, 2006

revelaciones en la quinta

si bien pasaba horas frente a una computadora, no tenia paciencia para el chat. había probado cocinar casi todos los alimentos que se le habían cruzado, no tenia éxito con los repollitos de bruselas. a esa altura pensaba que la falta de paciencia la alejaba del chat y la falta de cariño, de los repollitos de bruselas. esos dos conceptos básicos para cualquier relación, eran los que a veces podían definir muchas cosas mas. paciencia y cariño. chat y repollitos de bruselas. en general uno le tiene paciencia a aquello que le tiene cariño pero también existe una apuesta paciente a algo a lo que uno puede llegar, después de un tiempo, a tenerle cariño. ¿ acaso la paciencia no es uno de los grandes ingredientes de las relaciones humanas duraderas ? ¿ podemos colocar en el lugar de los repollitos de bruselas a un amigo y a un socio en el sitio del chat ? ¿ y viceversa ? todo puede suceder cuando hacemos un intento para acercarnos a una persona y de pronto nos colma la paciencia. inmediatamente el barómetro del cariño cae hasta niveles absurdos. y esa persona con la que habíamos empezado una amable relación, se convierte en un repollito de bruselas o en una sesión de chat obtusa y aburrida. hay momentos en los que algunas personas se esfuerzan por convertirse en algo indeseable, tal vez por el miedo que les significa mostrarse tal como son. una suerte de embrujo que transforma al cobarde, en un repollito de bruselas. un verdadero prodigio.

domingo, junio 04, 2006

telemarketing y coronillas

llamo porque quiero saber si le llevaron la leña. espere un segundo que voy a preguntar. si, el jueves vino la leña. ah. porque ? porque el domingo voy a ir a su edificio a llevarle leña a su vecino y queria saber si a usted no le convendria tambien encargar leña. no, ya tenemos leña. pero tengo a peso con cincuenta el palo y estan muy secos, muy buenos. pero ya le dije que compramos leña. si pero el domingo voy a ir a su edificio al 204 y entonces....¿ cual es su apartamento ? como...? me llama y no sabe con quien esta hablando ? porque se la voy a llevar a juan carlos. bien, pero aquí no vive juan carlos y no queremos leña. claro, pero no se olvide que el domingo voy por ahí y tengo una leña a muy buen precio, seca y se la voy a llevar a juan carlos y si usted va a estar... ¿ estara el domingo usted en su casa ? mire esta no es mi casa. la dueña no está. no se si estará el domingo pero ya me dijo que no quiere leña. digame a que hora habra gente yo voy y se la muestro. ¿ todavía no entendió que aqui nadie quiere leña ? que no hay sitio para guardar mas leña en esta casa señor ademas no voy a estar, ademas la dueña no quiere comprar más leña. usted me esta tomando por idiota ? esta bien. pero no se enoje.

viernes, junio 02, 2006

es mía y a mucha honra

a esa altura del partido la joroba era una parte de si que aceptaba y estimaba. le había empezado a asomar cuando solo tenía dos años y había tenido que aprender a acostarse de modo tal que no le interrumpiera el sueño o la respiración. tiempo después, haber tenido esa especie de quilla había empezado a tener su encanto. había quedado en el recuerdo aquel cumpleaños de quince en que un muchacho se la acarició por primera vez mientras stevie nicks cantaba dreams, en una grabación de los tiempos en los que no tenía aun la voz filtrada por escocés. la joroba tenia su propia sensibilidad, independiente de la espalda. en los días de humedad se hacia notar, como si fuera una antigua fractura de peroné, suave pero insistentemente. cuando venían los fríos, era la primera que convenía abrigar, porque los estornudos originarios en la joroba no se curaban en todo el invierno. a veces, en los tiempos escolares sentía a su paso que la gente hacia comentarios, entonces se lavaba un poco salteado el interior de las orejas y con eso evitaba enterarse del contenido malévolo de aquellos dichos. era preferible pasar por sorda que andar amargada por la vida.

martes, mayo 30, 2006

paseando por la bella

aun nublada y con las calles atestadas de camiones de reparto, buenos aires se ve linda. descubrí una panadería a la antigua en la calle arévalo, de esas que fabrican napoleones y galletas de miel de las grandotas, medio duras y exquisitas. por aqui todo parece posible en esa mezcla violenta de lo clásico con lo moderno. es uno de los sitios en los que distingo más artículos de belleza destinados a los hombres. pobre del pelado o del tipo con barriga. aquí nadie se lo perdonará facilmente. cientos de unguentos y cremas los esperan, masajes, ejercicios, pócimas de recuperación capilar. el galán porteño de pelo abundante, corte al estilo iracundos y pelo blanco debería ser nombrado ciudadano ilustre o algo asi. los hay taxistas, empresarios, dependientes de farmacia. en todos lados están estos especímenes entre cuarenta y cincuenta años que aunque no los tengan puestos, tienen configurado un traje cruzado en el aura. a pesar del tráfico, me siento cómoda en este caos levemente orientado hacia alguna parte. atravieso la ciudad a pie, como me gusta hacer cuando tengo tiempo o mucha voluntad para perderlo, solo por el placer de ver toda la gama, de pisar todos los suelos y escuchar todos los matices del argot local. estreno botas asi que nada mejor que llevarlas a conocer esta ciudad, bella y grandota en la que siempre surge un piropo gracioso de esos que te dejan con una sonrisita pintada en los labios.

sábado, mayo 27, 2006

los trucos de un viejo zorro

ahí estaba osvaldo, enfrentado al espejo y a mi cabeza medusa enredada de espeso pelo marrón. solo, como clint eastwood en el duelo final de un spaguetti western, munido de un cepillo redondo numero uno. como si tuviera una 22 o un revolver de juguete con fulminante. arma insignificante si las hay. trataba de hacer pesar su veterania, su don de lobby, pero eso no podría alcanzar para satisfacer mis exigencias. el lo sabia. yo lo sabia. pero seguíamos ahí, perdiendo tiempo en el espejo principal de la peluquería, yo con la cabeza mojada y arrepentida de haber entrado, él con la duda pertinaz sobre su capacidad de dominar mi pelo. nunca admitiría que no sabia peinarme. que no tenia la mas mínima idea de cómo pulir una punta del cabello. ni las más mínima. por esa razón saltó sobre una planchita de láser que guardaba, para casos de emergencia, en una cajita cartón. enchufó el aparato y empezó a rostizarme el pelo hasta que tocó mi oreja y mi pequeño gritito más el olor a carne quemada lo desanimó un poco. ni la tecnología podría evitar aquella evidencia : no sabía peinarme y era el dueño, amo y señor del salón de belleza. de allí salían las mujeres aduladas y mal peinadas a la calle, peor cortadas y mucho peor manicureadas. de su templo, el que dominaba desde su metro noventa de altura y sus aires de duque en el exilio. entonces utilizó el truco más antiguo : la conversación. ese que no usan las peluqueras jóvenes de cortes desmechados que generalmente me atienden, porque sólo tienen tiempo para aplicar la técnica y recibir la propina. osvaldo podía darse el lujo de demorar aunque ya fuera de noche. hacer preguntas, comentarios graciosos y movimientos totalmente falsos alrededor de mi cabeza, como si estuviera ocupado con el diseño de una planta nuclear. idas y venidas con el mini cepillo, retorcidas inútiles del pelo y esa frase matadora que todo lo puede : “ pero que ojos tan preciosos tiene “.

miércoles, mayo 24, 2006

big mama

cuando la conversación habia tomado el rumbro correcto y estaban encargadas las verduras a la parrilla, la pata de pollo dorada y el acompañamierto, escuchó la más extraña sinestesia que alguien le hubiera pronunciado en su cara, impunemente. su anfitrion, era un hombre sofisticado, de esos que usan perfume un domingo en la mañana. después de hablarle de un artista al que le tenia respecto, remató con el comentario : tiene un auto como el mio. despues, se detuvo a decribir el modelo de land rover. a partir de esta pequeña coda, de esta frase breve y quizas insignificante, ella quedo fuera de la conversacion. distraida, lejana, ausente de cualquier pensamiento lucido. quedó vacía solo de escucharlo. como si le hubiera extirpado con la lengua aquel remedo de buen gusto que trataba de conservar. miró a la vereda y vio pasar otro carrito con basura, otro adolescente sucio con una gorra maltratando a un matungo. detrás, un cartel naranja emulaba la señalética de alguna ciudad alemana : montevideo de todos. somos como frankfurt pero con basura y gente miserable comiendola de los tarros. pero nuestros carteles nos ayudan a creer que somos casi alemanes. después miro el plato aun vacio, las mangas del saco de fino cashemire que habia sacado de su ropero. una pieza que habia comprado de las manos de la diseñadora. una especie de joya que habia mantenido envuelta durante un año esperando la oportunidad para lucirla. a esta altura, algo casi sagrado. empezó a recordar como esta prenda maravillosa ahora se habia convertido en bufanda, en chal, en saquito, en lo mas cotidiano de lo cotidiano. en esos pensamientos encargó a su alma a la espera del gesto del parrillero, la gestión de la moza y la definitiva digestión del almuerzo.

sábado, mayo 20, 2006

jet cars

un sitio inesperado en el medio del tránsito feroz de las siete de la tarde por la avenida manuel montt. un reducto que no coincide con la zona clave de la movida nocturna. un extraño remanso para nostálgicos. la posibilidad de hacer un viaje en el tiempo, sin pasaporte, a nuestros mejores anhelos de infancia. ahí adentro todo parece correr más lento y gracioso. la enorme vidriera expone en varios niveles, con un orden absoluto, toda la línea de productos. tan solo atravesamos la puerta nuestros ojos se acostumbran a un nivel mas bajo de iluminación. no se necesita nada más para ser feliz en el templo del vehículo infantil de todos los tiempos. en segundos uno queda prendado por esa interminable muestra de autos de latón y caño, carros de caño pintado con soplete, autitos a pedal, carritos de arrastre de hierro y madera, triciclos de rueda fina y bicicletas de clásicas y modernas. hay de todo lo que uno pueda desear para trasladar un sueño de infancia, todos los tamaños, texturas, velocidades y colores. cualquier niño afortunado que haya vivido entre los cuarentas y la actualidad puede reconocer en este lugar el transporte que tuvo o quiso tener, desde un autito de carreras hasta una chata simple con rulemanes. quien pudiera achicarse por un rato para pilotear un bólido celeste cuya capota de lata exhibe orgullosa e incorruptible un enorme y amarillo numero nueve.

jueves, mayo 18, 2006

nunca estuve en la moneda

a esa altura de la tarde era propicio abrir otra vez el libro de duendes y revisar, a conciencia, su dieta de nueces y raíces dulces del bosque. el sitio no podía ser mas adecuado para la tarea. un lugar cálido, de paredes color maíz, con una enorme alfombra de yute y esa tibieza dulzona de los lugares que sirven café. un lugar donde el café sabe a café y no a jugo de paraguas. un auténtico café de grano molido a la vista. los habitantes de esta ciudad deberían demandar a la nestlé por el daño que ha hecho en sus costumbres gastronómicas. un verdadero atentado al buen gusto y la lógica, sobre todo. algo que en las generaciones venideras resultara irreversible. generaciones criadas, mal criadas, a café instantáneo. la historia no los absolverá. este sitio, es uno de esos extraños lugares públicos en los que los que los hombres toman té sin temer a ser objetados en su masculinidad. un oasis de la buena conversación, la amistad, la confidencia. en esta esquina de los jesuitas con julio prado alguien anuncia, entre cientos de avisos de recitales de poesía, que enseña piano y solfeo. la vereda esta cubierta de hojas secas y el tránsito apenas se intuye. por momentos tengo ganas de sacarme las botas y ponerme pantuflas. no me gusta pasear por los lugares emblemáticos de las ciudades ya que son siempre edificios que de alguna manera han tenido una sangrienta trayectoria, el coliseo romano, las torres gemelas, el arco de triunfo. no me gusta financiar la apología a la violencia de los tours ciudadanos. nada de soldados desconocidos. por eso tampoco no fui a la moneda, me quedé en el café bovary disfrutando como un gato al sol, masticando una galleta de almendra con chispas de chocolate.

martes, mayo 16, 2006

que llueva, que pase, que salga

van cuatro días y aun no he visto la montaña. apenas puedo decir que probé el pisco souer, una bebida dulzona e interesante de apariencia a daiquiri. confío en que detrás de todo esto, haya un pedazo de la cordillera y que lo que los locales dicen que es niebla o smog sea efectivamente la razón para tanto ocultamiento. algunos prometen que, si hay lluvia, se ira un poco la contaminación y podré entender mas o menos en que sitio me encuentro. por ahora solo veo el cielo gris y el aire húmedo y espeso y trato de creer que antes de volverme a mi tierra, veré montañas y cerros verdaderos. lo único que he podido apreciar todo el tiempo son autos corriendo a toda velocidad por las avenidas, de día y de noche. como locos, todos los santiagueños parecen ir a alguna parte, en auto y rápido. por eso aparecen los accidentes de sus carros en la televisión casi todo el tiempo. tal vez tenga que ver la inminente destapada de la montaña, cuando pase la niebla, cuando salga el smog, cuando llueva. nadie aspira, como en montevideo, la llegada del sol y con el ese estado de vagancia y lagarteo. no, aquí hay cosas importantes para hacer, para ser, para vivir. aun no las encontré, pero estoy segura que existen. por ahora, no me falta nada para ser feliz. hasta me hice unos amigos en un mini mercado japonés de la esquina. son jóvenes y hay uno que apenas entiende el español pero usa un pañuelo anudado al cuello como un dandy parisino de principios del novecientos. me hablan de punta del este y a mi me da pudor pero les sonrio igual. ellos no parecen esperar que pase la niebla, que corra el smog, que llueva. ellos solo quieren que entre el cliente y en lo posible, que compre.

jueves, mayo 11, 2006

delicias de la autogestión amorosa

la miró raro, como a un pescado con piernas. en aquel estado no podía esperar otra cosa de él. nunca una mirada tersa o relajada como la de aquel perro amarillo que la merodeaba al mediodía cuando salía del trabajo. había buscado una puerta, no la de su corazón sino una salida de emergencia para escapar de una relación que tenia el dolor asegurado. había buscado infructuosamente, como el que pierde una llave en una playa, un boquete liberador. esta vez pudo reconocer su error. lo había subestimado. algo que él no se merecía, pero ella lo había hecho, con esa frialdad que las mujeres tenemos a la hora de joder a los hombres. tal vez no le perdonaba el hecho que él trabajara afanosamente en pos de demoler su autoestima con frases sueltas como a veces me pareces tan fea “…para después compensarlo con otras que decían cada día te veo más linda. ese tipo de conducta merecía azotes, empalamiento en la plaza pública, circuncisión sin anestesia hecha por un aprendiz de carnicero. esta conducta merecía el olvido, el olvido sin perdón. entonces se detuvo un instante para mirarlo y entendió que él mismo sería el portador del problema y la solución. como cualquier hombre hambriento que sale a hacer las compras y después se pone a cocinar. sería cuestión de darle tiempo.

sábado, mayo 06, 2006

servilismo catódico

la vi anoche en la televisión. ah...pero no era procuradora. no, no soy procuradora. ah...como me dijo que era procuradora. no, no creo haberle dicho eso, me parece que se confunde de clienta. se alejó, un poco desconcertado y conmovido a la vez por la revelación. en el camino, se cruzó con el otro mozo, el joven, que sostenía la teoría que soy estudiante. no, no soy estudiante. soy un poco vieja para ir a la facultad. frase con la que había logrado congelar aquel conato de intromisión. en la mañana del domingo había suficientes clientes llenando el salón del bar como para estar ocupándose en nimiedades. los mendigos se superponían a los parroquianos en un desfile interminable hacia el baño del fondo. los dos mozos, el que la atendía en las mañanas y el joven que solo la veía los fines de semana, pensaban que de todos modos valía la pena acosarla. así que iniciaron una singular y silenciosa competencia. el primero le acercó el suplemento de espectáculos, acorde con lo que se había enterado cuando la vio en la pantalla fría. entonces el otro dio varias zancadas con la taza de café y el suplemento dominical para aterrizarle en la mesa aquella ofrenda que cargaba casi la misma ansiedad que las ratas que su gato ofrecía con orgullo en la puerta de la cocina después de arduas jornadas de cacería. mientras trataba de abstraerse y leer toda aquella información vacua impresa en papel ordinario, el más veterano rescató el cuerpo del diario, con portada incluída y lo tiró, enorme y desarreglado, como a la piel de un tigre de bengala encima de la mesa de cármica, el vaso de café y el plato con las migas de la medialuna.

viernes, abril 28, 2006

cementerio de ex

ahí están todos, enterrados dignamente. por fin existe un espacio en el que, cualquier antigua relación, puede dignificarse. hay hasta un servicio para regar las flores en el caso que alguien las haya plantado, atendiendo al caso que uno se digne a dar una propina al jardinero, por supuesto. en aquel espacio uno tiene la chance de, en vida, homenajear a aquellas personas que han pasado, silenciosa o estruendosamente, a la condición de ex. en la primera fila, bajo los antiguos robles, se entierra a las ex parejas. en la medida que uno se va internando en los diferentes anillos del cementerio encuentra lugares menos paisajisticos, menos atendidos en los que reposan ex vecinos ignotos, los ex porteros, las ex empleadas domesticas por hora y ex vendedores de libros a domicilio. en el camposanto de los ex tambien se puede, por un precio módico, dejar algun tipo de ofrenda y también plantear, via buzón, cualquier nueva informacion que el ex considere conveniente comunicar. la foto del novio actual de una ex, una foto de la misma ex después de su lipoaspiración, sonriendo en bikini en una isla griega del brazo de su actual, una carta en la que la ex enumera las miles de virtudes que ha descubierto una vez que la relación terminó. siete años después, por ejemplo. el servicio ha resultado tan exitoso que un amigo emprendedor está pensando seriamente en invertir en la versión virtual de esta magna institución a la que podríamos recurrir vía correo electrónico o celular, para desviar todos los emails y sms que nos llegan aun de aquellas relaciones que, lamentablemente, ya están muertas.

miércoles, abril 26, 2006

costura en famila

la arrastró hasta el living y ahí, encima de la mesa descubrió los moldes, cuidadosamente cortados sobre un papel fino y marrón. la hija entendió que no habría escapatoria. la madre se había propuesto coser y no pararía hasta verla con alguno de sus modelitos puestos. esto sería mucho más difícil que comerse el budín experimental de jengibre de la abuela, otra creativa adepta a usarla como conejillo de indias. la hija siempre debía prestar su paladar, su pelo o su propio cuerpo al servicio del hobby que estuviera de turno. tampoco era cuestión de despreciar la oferta, eso había aprendido de el padre, que hacia años deambulaba en los inviernos con aire de resignación luciendo un buzo rojo de lana, tejido por la abuela, que tenía una manga notoriamente más larga que otra y dos tonos de rojo sospechosamente similares pero diferentes mezclados. entre las virtudes de la costura de la madre, podía reconocer una tendencia al minimalismo, provocada quizás por cierta necesidad de verse libre de cosas esclavizantes como los ojales o los bolsillos con tapita. lo de ella era cortar líneas simples, amplias a veces, como carpas y en lo posible coser lo más derecho que se pudiera hasta finalizar el género. la madre no aspiraba a realizar almohadones, sino a realizar pantalones, chalecos, piezas complejas que a veces resultaban imponibles. le gustaba consultar sobre estampados a sus futuros modelos de manera que estos, al optar o sugerir un determinado estilo de tela se vieran obligados a lucir la prenda sin más. se preocupaba por coser todo forrado lo que a veces creaba esa falsa sensación de algo trabajoso. amaba los pespuntes, las rayas, los escoceses pequeños y detestaba las telas oscuras porque no veía nada mientras cosía. en general reprobaba todo el contenido del ropero de la hija , estos intentos de fabricación casera apuntaban a nutrirlo con mejores opciones que las de su gusto tergiversado y vulgar. esta vez las cosas no le saldrían tan bien. a la hija le entusiasmó al extremo la propuesta, seleccionó los tres moldes de chaleco y emprendió a la calle a buscar las telas para fabricarlos. no tuvo pudor a la hora de seleccionar telas caras o de tonos imposibles de combinar y agregó cortes de forro de tonos insultantes como para finalizar la cruzada. la madre apenas podía seguirla, superada por tantas opciones, colores y accesorios. la tarea sería extenuante, los materiales se veían difíciles, resbaladizos y de notorio mal gusto. la hija no dejaba de sonreír blandiendo, con aire inocente, la tarjeta de crédito.

lunes, abril 17, 2006

si querido

todos hablan de la depresión post parto pero pocos hablan de la depresión de la novia. si, las recién casadas también se deprimen. fue el caso de irina, que apenas regresó de la luna de miel hizo toda clase de intentos con láudano para pasar a la otra vida. su esposo, que había sido advertido por un tío griego de mejillas rosadas, hombre de múltiples experiencias en la vida, había mezclado vinagre con un poco de tinto ardido para engañarla. irina no estaba muy informada sobre los efectos del láudano y sentía mareos fuertes cada vez que se mandaba un vaso con el supuesto veneno. pero la muerte no llegaba y el marido seguía engañándola con una mezcla inocente de cocina. irina sentía culpa y al mismo tiempo ganas de huir de esta vida cruel lo antes posible. apenas podía ver el rostro sonriente de su marido cuando acababa la faena matrimonial de cada noche, algo que él consideraba un honor y ella, un castigo. no soportaba el aliento de su marido. era algo imprevisto en un casamiento arreglado. no había manera de protestar. ningún futuro suegro se ocupaba en averiguar si su futuro yerno tenia en la boca un olor que podría hacer el trabajo de un soplete en la mesa de un hojalatero o el accionar de una langosta en un campo recién florecido de sorgo. ninguno se interesaba en conocer el estado de los calzones del futuro marido, si tenía hemorroides o no, si portaba granos en el culo o sífilis. ninguno le revisaba la dentadura, como si lo hacían con la novia. esa misma novia que en las tardes, cuando venían los parientes para comerse las sobras del banquete de bodas y especulaban sobre el posible e inmediato embarazo de la recién casada y el posible nombre del primogénito, empezaba a sospechar que había tomado el camino equivocado. una tarde fue a un pueblo cercano por veneno de ratas. eso no podría fallar entre los restos del strogonoff.

jueves, abril 13, 2006

temporada de patos II

lo conozco hace años. es un tipo alto, feo, de lentes, con el pelo achatado, entre treinta y cincuenta años, cara de nerd, boca grande y paso ligero. se dedica a cazar minas por dieciocho de julio, la calle principal de la capital. de día y de noche esta al acecho, buscando presa. he sido su potencial víctima por mucho tiempo, hasta que una vez directamente lo increpé y me lo saqué de encima violentamente. ahora lo miro mal y no se mete. casi todos las noches me lo cruzo en algún bar, con alguna de sus piezas de caza. cuando me vine a vivir a montevideo y me encaró por primera vez pensé que se confundía o yo lo hacía y que en realidad nos habíamos conocido y yo era una desatenta al no recordarlo. años después mi cuñado me contó que un compañero suyo usaba la hora del almuerzo en su trabajo para parase en la esquina de la calle paraguay y a las mujeres solas que pasaban las invitaba a acostarse con él. siempre encontraba una candidata y volvía al trabajo con la misión cumplida. épocas del sexo seguro. entonces se me ocurrió que este ser era un sub producto de aquel, una variante, una cepa un poco diferente, más dispuesta a la charla, al preámbulo, a la invitación al café. un día hasta abrió la puerta de una parrillada y me invitó a almorzar. nunca llegué a aceptar nada de su parte. ahora camino por la ciudad desierta y lo reconozco, agazapado en la puerta del festival de cine, a la hora en que sale la gente de la función, con el programa de cinemateca arrollado en la mano. vestido con un chaleco a rombos celestes y amarillo patito. ahí está, dejando pasar a una serie de personas y fijando su objetivo. lo espío desde la vereda de enfrente. en la esquina, una de las mujeres solas de la manada dobla por la perpendicular, la sigue desolado con la mirada pero opta por la calle principal. era joven y bastante rica. cruza en el semáforo y sigue al pequeño malón que empieza a descomponerse, entonces aborda a la mujer de trajecito negro y falda. tiene pelo corto, desde aquí se ve como de cuarenta o cincuenta años. camina un poco alejado, como tambaleando, a su costado. insiste y sigue una conversación inverosímil plena de genéricos que ya conozco ¿ pero... como andas ? tanto tiempo ... ¿ como que no te acordas de mi, como andan tus cosas....bien ? ¿ tomamos un cafecito ? lo veo perderse y llegar a la esquina. cruzo porque quiero ver el fin de la historia. hay mucha gente en la parada del ómnibus, entre ellos, vuelve el cazador sin presa, raudo a tratar de pescar alguna que salga del cine rezagada porque es renga o se estropeó la cadera limpiando pisos.

miércoles, abril 12, 2006

todo bajo control

los asientos no alcanzan o están en el límite de lo tolerable. por eso la azafata sale a buscar un culpable, a revisar a los que ponen el equipaje en el asiento contiguo para evitar compañía. soy de las que tienen cara de viajar solas, nací con esa condición, es genético. ¿está ocupado? increpa la morocha de uniforme azul y moño apretado y yo intento un gesto de distraída y retiro la revista ilustrada del asiento. creo que fue al baño, miento con descaro. ¿ porque hay tanta gente dedicada al control ? profesionales y aficionados de la pregunta ¿ a que hora llegó ? ¿ con quien vas ? ¿ tenías la plata ? son cada vez más en número e insistencia. los que corrigen la gramática de los otros, los que cortan los boletos en la puerta del bus , los que revisan el monedero de la novia. ¿ nos estamos haciendo adictos al control ? ¿ acaso esto se esta convirtiendo en pandemia ? ¿ vaca loca, gripe aviar y control ? ¿ podremos sacarnos los mocos en el futuro sin ser reprimidos por otros ? ¿ existirá una policía uniformada que aprese onanistas en sus momentos mas privados ? ¿ mis impuestos irán para pagar este tipo de servicios de atropello? pero la mayor pregunta que me hago a la hora de pensar en nuestra futura sociedad-civil-policíaca es : ¿ quien emitirá los comprobantes, los recibos, los tickets de todo esto ?

martes, marzo 21, 2006

nunca tuve un robot

la primera vez que vi uno estaba en una revista. no puedo considerar que una procesadora de verduras sea un robot ¿ o debería ? tal vez pretendo que un robot de muestras de un grado mas elevado de inteligencia artificial .que pueda comprender una serie de cosas, comunicarse, resolver una cierta cantidad de problemas básicos. lo que le podría exigir a una mascota o tal vez menos. lo que no estoy dispuesta es a adorar a una máquina por el simple hecho que cumple con el objetivo para el cual fue diseñada. sería tan absurdo como instalarme en una sillita playera, un sábado de tarde frente al garaje de mi vecino y dedicarme a cantarle loas a su auto, a la inspiración del diseñador y a la estrategia de la marca. cuantas veces damos por el pito más, de lo que el pito vale. todo el tiempo. quizás sea una estratagema para disimular nuestra falta de brillo, nuestra intrascendencia, nuestro sempiterno aburrimiento. a veces, cuando no tenemos a mano un robot podemos cargar nuestras baterías admirativas sobre un creador, un deportista o una estrella de tv. a veces, la joven madre puede ingresar en el terreno de la auto adoración y hacer comentarios imposibles sobre los atributos sexuales que vio en la ecografía de su futuro bebé. a veces, la joven madre puede alienarse al punto de planificar que, una vez fecundado su ovario de ojos verdes por el espermatozoide de ojos grises de su apuesto marido, tendrá por resultado nada menos que a luis miguel. ah ! asi salen los hijos hoy en día... hay tanta estupidez en el horizonte. tanta brutalidad. tanto desconcierto. y yo, que nunca tuve un robot.

sábado, marzo 18, 2006

tarea

cuando todos salen del trabajo me mezclo en la montaña humana. copio la mirada perdida de los oficinistas alienados que salen a capturar los últimos rayos de luz natural, con las pupilas cargadas por los destellos del tubolux. camino contra la corriente desde la parte más espesa de la ciudad, donde toman los ómnibus, los autos, los taxis para regresar a casa. a veces, imito el andar cansino de un burócrata con maletín, cuando arrastra sus pies con zapatos negros de plantares por la panza de la vereda con el aire sufrido de alguien que sube el everest cada tarde. miles de émulos de amundsen llegarán a sus hogares, con la sensación de haber hecho algo asqueroso, indispensable y útil para la sociedad : trabajar. y yo, disfrutando del despido, solo puedo ir en la misma línea, aspirando los restos del aire viciado de las oficinas, saboreando las partículas de desodorante barato que sobrevivieron a una decena de horas de inactividad fehaciente, pisoteando los últimos restos del talco para los pies. marcho por encima de las ilusiones de tantas personas que alguna vez fueron niños, que alguna vez arrastraron con desgano la cartera rumbo a la escuela y que alguna vez pensaron que tendrían una vida mejor. uso la parte que me corresponde de vacío y tedio. uso la parte que me corresponde del trampolín que me lanza hacia la nada, al vacío, a la completa soledad. no distingo su vacío del mío. no los diferencio con un remarcador rojo o con un grafo fluorescente. todo es lo mismo, mi salida farsesca de un trabajo que no existe y la salida sobre actuada de un trabajo que no satisface. ¿ al fin, que diferencia puede haber ? el mismo tedio, el mismo olvido, el mismo tono. pero existe la diferencia, lo que hace que el maquillaje no sea lo mismo que la cara. una sutil separación entre las realidades, en el fondo, yo estoy jugando. ellos no.

miércoles, marzo 15, 2006

libertad intestinal

siete y media de la tarde. apenas empieza a inclinarse el sol. detrás de una columna, una señora de unos cincuenta años se baja unas bombachas amarillas y orina alegremente en la vereda. viste un trajecito con chaqueta y pantalón verde musgo, con un buzo de hilo color salmón. se ríe mientras sostiene, alejada de la acción, una carterita de terminaciones en cuero de potro. la columna revestida en granito del portal sobre la calle buenos aires hace muy poco para cubrirla. la veo mientras camino hacia la esquina del teatro, entre el humo de los taxis y los buses que se amontonan, a la hora que todos salen del trabajo, entre el caos del cierre de jornada en la city. a pocos metros una amiga rubia, algunos años más joven, también vestida con elegancia, sonríe y festeja un comentario de su amiga, la desinhibida, que termina su tarea y se lanza una risotada desafiante. disimulo y sigo mi camino hacia el concierto en homenaje a mozart que empezara en unos minutos. recuerdo en la primera vez que vi a una mujer haciendo caca en plena calle. fue hace mucho tiempo, cerca de un balneario, en brasil. pasada la medianoche, por la peatonal de la ciudad, el centro turístico por excelencia. una mujer de piel oscura y pelo abundante corrió delante del grupo en el que veníamos varios compañeros de viaje, se detuvo en un punto, arrolló su vestido y se puso en la posición más cómoda para lograr el alivio de su carga. en segundos dejó su ofrenda entre los adoquines y siguió su camino, más lentamente, más aliviada. entro al teatro solís y me quedo esperando la llegada de unos amigos con los que compartiré la función. bajo las luces, encima de la alfombra roja veo desfilar a la transgresora, haciendo su entrada triunfal. no sé si mirarla con reprobación o envidia.

domingo, marzo 12, 2006

las que me gustan

no me llamo raúl, tampoco soy bombero. encontré un modo de ligar el tipo de mujeres que me gusta usando el chat de floricienta. descarto a las pendejas porque no quiero tener problemas con la ley. busco mujeres aniñadas, de esas a las que ya les pasó el cuarto de hora. las que usan bombachas bordadas con caritas en la cola y se duermen chapándose un dedo. hace poco encontré a una cincuentona en ese plan. abogada laboral. tenía un dormitorio rosado con un acolchado mullido, cortinas rosa viejo, cuadritos rosados de marco rosado y un sofá con gobelino de rosas color...rosado !!! no estaba mal la veterana, parecía de treinta o de veintipico. después me aburrió, conversaba todo el tiempo como florencia bertoti, habría los ojos enormes y me hablaba sin parar. estaba medio zarpada. me asusté un poco y me borré. uso el uniforme que me compré en la casa del bombero porque las minas tienen fantasías con los bomberos y me ayuda a ligar ya que no soy muy agraciado. para ellas los bomberos somos buenos, somos ardientes y las vamos a salvar. mis citas las hago frente al cuartel para darle mas veracidad a la cosa, pero en realidad, soy ayudante de cátedra en la facultad, en la materia antropología III. no terminé la carrera, soy estudiante de medio pelo. me quedaré en la facultad de por vida, en puestos mal pagos. el problema es que ahí no me puedo ligar a ninguna, porque pierdo el trabajo. además no hay de las minas que a mi me gustan. entonces uso el chat y arraso. todas mienten siempre. dicen que son chicas y son viejas, dicen que son una y son dos. cuando no me gustan recurro a una táctica infalible : me hago pasar por opa. me compré un álbum de floricienta a medio terminar en la feria de tristán narvaja y se los muestro con aire embelesado. después les pido las figuritas que me faltan. rajan enseguida y no me joden mas.

domingo, marzo 05, 2006

acné

habían resultado las peores de la clase. de ninguna forma sus padres podrían premiarlas con el consabido viaje de un año a conocer los kibutz en israel, un paso que resultaba obvio incentivo para cualquier adolescente. sus progenitores habían sido vencidos ante la evidencia y ni siquiera hablaban entre ellos del fracaso de sus hijas. tampoco trataban de alejarlas entre si. la suerte estaba echada. quizás, con el tiempo y tras el empuje de los primeros granos, franciose se convertiría en una belleza. quien sabe si no será una chica de esas por las que todos suspiran. debbie no tenía una perspectiva brillante en ese aspecto pero tal vez, una cirugía temprana podría ponerla en carrera también. no había una estrategia diseñada para sacar a esas dos brujas malintencionadas que les habían tocado como hijas y ponerlas en el camino correcto. ni sus abuelas lograban enderezarlas, ya se habían entregado. en el colegio lideraban una barrita de chicas desalineadas, cuyo máximo galardón consistía en sacar el mínimo puntaje en las pruebas mensuales. dos médicos y dos ingenieros que se habían recibido con honores y eran los más destacados profesionales de su generación habían alumbrado a un par de hijas capaces de estropear las vacaciones, el bar mitzva y el rosh hashanah a toda la familia. una tarde, chateando en el sitio de floricienta encontraron a un ser tan marginal como ellas dos. un fanático de la diva de la pantalla de veintitrés años, proveniente del norte del país y de profesión bombero. ellas no eran admiradoras del personaje, les gustaba entrar al chat solo para usar una falsa identidad y extraer datos de algún ingenuo para molestarlo más adelante con envios inesperados, como un camión de leña o seis cajas de ravioles pedidos por teléfono. ruben las fue conmoviendo de a poco, sus ideas eran simples y estaba abierto como la puerta de un casino. ellas sintieron que para sus padres, no habría nada peor que enterarse que sus hijas se conectaban secretamente con un goy que encima de pobre, era mayor de edad. entonces armaron una cita. a las siete de la tarde, se encontraron con el pobre de ruben, en la esquina del cuartel donde hacia la guardia, vestido con su uniforme azul de brin y el chaleco fluorescente que usaba para las salidas de emergencia. ellas tenían pensamientos confusos, se imaginaban que él podría proponerles un encuentro sexual o tal vez se enamoraría perdidamente de una y eso crearía el esperado escándalo familiar. cruzaron a la plaza cercana y él les mostró el tesoro que traía envuelto en una ajada bolsa de plástico marrón. allí desfilaron, una a una, las figuritas que había logrado pegar en el álbum de floricienta . luego las inquirió sobre las que le faltaban, tal vez ellas podrían tenerlas. “seria lindo completarlo comentó. no tuvieron el coraje de reírsele en la cara. volvieron a sus departamentos de seiscientos metros cuadrados con vista al mar más calladas que nunca.

miércoles, marzo 01, 2006

guzman, un americano en parís

había pasado los últimos tiempos alternando entre su falsa identidad mapuche y su falsa identidad guarani. en aquellos días, ser exótico, oscuro y con un pasado indígena podía darle algunos dividendos. se dedicaba a contar largas e increíbles aventuras a una audiencia pasiva, ingenua, parisina e impoluta. mientras pasaba las horas tomando el té en casas de viudas, en las que devenía de empleado doméstico por hora a indígena con un pasado alucinante, había aprendido algunas cosas sobre su verdadero origen y vocación. para no aburrirse, alternaba la historia del rapto en plenas cataratas del iguazú, perpetrado por un dúo de franceses desesperados por un hijo con aquel del niño mapuche perdido luego que su familia fuera desalojada a punta de rifle de sus tierras. américa se veía lejana y vegetal. américa se veía como una virgen de enormes senos, una y otra vez vejada por el conquistador europeo. su público se iba incrementando en la medida que su fama crecía y aparecían nuevos clientes para hacer limpiezas. le pagaban por pena, por vergüenza o solo porque les gustaba tener una ficción en casa dos veces por semana. el se iba sin prender ni siquiera la aspiradora, rumbo a otra casa donde otra dueña estaría esperando su versión de la historia, aquella historia que hasta el propio salgari podría envidiar. en algunos momentos, para impresionar, reconocía una lámina de van gogh y su platea quedaba impactada ante esta suerte de kaspar hauser capaz de aprender las reglas del mundo civilizado despues de salir de la barbarie. todos los años que habia pasado en la escuela sanguinetti de la avenida ocho de octubre y los preparatorios cursados en el iava alcanzaban para mostrar esa patina de uruguayo instruido, blanco y de clase media. al caer la tarde, con los bolsillos llenos y la espalda en perfecto estado, volvía a su pieza en el cartier latin, a tomarse unas copas y esperar la llegada de otro día.

martes, febrero 28, 2006

asuntos de croma

me gustaría que fuéramos como el marrón y el celeste, dijo ella. estaba segura que él podría entender perfectamente esta simple metáfora que podría ser validada por cualquiera que supiera más o menos pintar. me gusta, dijo él. para mi, es la mejor combinación. si, dijo ella y bajó un poco la mirada. entonces el usó el silencio para cometer un error, ese tipo de error masculino que ella podría esperar pero difícilmente tolerar. ¿ y cual de los colores vendría a ser yo ? ninguno mintió ella. la idea es que la combinación valga, más allá de cada componente. la respuesta falsa y su supuesta astucia la obligó a meditar sobre este asunto. él siempre sería el celeste. el color más brillante y también el menos aguerrido. el más atractivo, pero también el más simple de ensuciar. el que podría degradarse más rápido, él que resistiría peor el paso del tiempo y las circunstancias. el que estaría siempre mas vulnerable a los avatares de la vida. pero no podía mirar para arriba, hasta su metro ochenta y nueve y decirle que él era el color mas débil, si bien el más bello. mejor callar. para que decirle a alguien lo que sabe y no quiere oír. al fin y al cabo, ellos no serían nunca la mejor combinación. mejor que se marchara con su celeste y se mezclara con algún naranjo en algún otro rincón del universo. quizás con un rojo fuego, no importaba. mejor que se alejara en el horizonte. ella estaría allí siempre, con su digno y poderoso marrón. con la modestia de ese color definitivo y al mismo tiempo indeleble.

miércoles, febrero 22, 2006

la guia del cemento

hacía varias noches que no podía dormir bien. una extraña idea la perseguía y le sonaba un misterioso cascabel, de vez en cuando, que la hacia bailotear con pasitos cortos cuando se desplazaba por la calle. esa mezcla de insomnio y alegría maníaca ocultaban una gran angustia, una pérdida, la comprobación de lo peor. vivía atenta a otras cosas de su vida cotidiana para tratar de reflexionar lo menos posible sobre las consecuencias de su estado, pero se sentía una bomba a punto de explotar de tristeza en cualquier esquina. la explosión seria sorda, como una implosión quizás. las esquirlas habría que arrancarlas de la piel de los pizzeros del centro, de los perros de los vagabundos que se arrollan en la noche con sus dueños, de las turistas alemanas que toman cerveza en las sillas soleadas de los bares. trozos de todo un poco se esparcirían alrededor de la plaza grande y rasgarían las vestiduras de la guardia de honor del soldado desconocido. hasta las botas de caña alta de los granaderos se verian efectadas por el impacto. aquella energía oculta, apastelada, rebosante como el relleno de una masita de crema, haría todo el daño que pudiera hacer. ensimismada en la tarea de ocultar su pena, circulaba con rapidez entre un ambiente y otro, armando agendas imposibles y reuniones maratónicas, para no tener que enfrentar los hechos. en eso estaba cuando entró al enorme edificio de cemento armado, una joya de lo que alguno quizo llamar arquitectura funcional. una pretensión de modernidad dudosamente comprobable un par de décadas después. un sitio frío, enrome, lleno de vidrio y piedra, emitiendo su gran mensaje de alienación. atravesó la zona del ingreso inteligente, en la que las puertas se abrían solas y llevaban a vestíbulos largos y vacios, como tiendas después de navidad. más allá de los corredores y las señales, seguían otros corredores, otras señales menores que no conducían a ningún lugar. el absurdo de los espacios que llevan todos a ninguna parte. de lejos, unos boxes con funcionarios de camisa blanca que no se podrían distinguir de empleados aduaneros. avanzó por uno de los corredores, donde estaban las señales más humanas que podria reconocer : las de los baños. desde una puertita emergió la mujer pequeña, de unos cuarenta centímetros de altura, pelo largo, sonrisa y un encantador conjuntito en dos tonos de rosa. ¿ dónde están los ascensores ? la mujer pequeña empezó a caminar hacia ella y con una amabilidad asombrosa le indicó la puerta correcta. con aquella sonrisa que solamente podia tener una mujer feliz.

lunes, febrero 20, 2006

en tiempos de gripe aviar

se bajó del auto con su amigo. ella no esperaba verlo y se alegró por estar instalada en aquella ventana, bajo la luz maravillosa del final del día, enmarcada como en un cuadro de vermeer, estupenda. el hombre pollo le clavó los ojos una vez más. se habían conocido hacia algún tiempo, a poco de su regreso. ella siempre había pensado que tenia cara de pollo, incluso más cara de pollo que cualquier empleado de quique gavilán. no vamos a decir que los pollos o los hombres pollo sean especialmente bellos, pero a ella este, le resultaba irresistible. nunca había tenido un pollito en su vida. su padre detestaba las aves de corral. su abuela no había tenido el buen gusto de la abuela de su mejor amiga, que le había regalado una pollita con el plumaje teñido de violeta. no podía saber porque le atraía esa nariz en forma de pico resignado con la punta fina mirando hacia abajo. no entendía porque le gustaban esas mejillas planas y largas y esos ojos redondos de pollo apostados encima. el había percibido que ella estaba encantada desde el primer momento. hacía todo tipo de gimnasia de seducción. humor inteligente, sonrisas y festejos a sus comentarios, inclinaciones de escote a favor de su ángulo de visión, entre otras artimañas. el hombre pollo dominaba la cancha con una pelota prendida fuego. con la modestia de alguien que sabe que luce como pollo y al mismo tiempo ese resentimiento con el mundo que lo excluía y lo empujaba al vacío y el alpiste. cada encuentro con el hombre pollo resultaba perturbador para ambos. él, un intelectual de fuste, un tipo serio ante todo, parecía preguntarse ¿ porque a mi ? y ella se quedaba pensando ¿ porque él ? mientras el coqueteo avanzaba vigorosamente. más allá del anillo matrimonial, el hombre pollo ensayaba diálogos ingeniosos para pronunciar delante de ella que después olvidaba cuando la veía. ella intentaba desentenderse de él, pero cada encuentro la dejaba alegre, excitada y expectante del próximo. mientras transcurrían, el hombre pollo se inscribía en la lista de pendientes del año, junto a aquella frase que decía “ cambiar las cortinas de terciopelo del living “.

jueves, febrero 16, 2006

fragmento de un comportamiento femenino

¿ y como lo supiste ? no sé, me di cuenta. ¿ pero, te dijo algo ? no. pero lo huelo. ¿ que olés ? el engaño ¿ y estas segura de tener razón ? no, muy segura no estoy. ¿ y que vas a hacer ? no sé, vengarme. ¿ con su mejor amigo ? no tiene ¿ con el hermano ? tiene ocho años ¿ y el viejo ? lo abandonó de chico. ah...pobre tipo ¿ no ? si, pobre pero me está corneando. ¿ porque no hablas ? ni loca, capaz que no pasa nada y le meto la idea en la cabeza y termina saliendo con otra tipa. ¿ entonces ? no sé, cuando piense algo te llamo de nuevo. ta. chau, beso. beso. se calzó el pantalón blanco con la tanga que le quedaba incrustada como una lapa en la roca. cómoda no estaba, pero brindaba una imagen capaz de levantar a un muerto de la tumba. se paseó por la calle bamboleando sus encantos. se dejó profanar con la mirada por toda una hilera de operarios en la hora del almuerzo. brindó su imagen a incontables artífices de las artes manuales en toda la ciudad. gastó miles de metros de papel higiénico extra en los baños masculinos. motivó todo tipo de piropos obscenos, vejaciones verbales y diferentes clases de vandalismo simbólico. dejó que se crearan nuevos epítetos dirigidos hacia su figura, casi todo un capítulo del diccionario de la real academia seria necesario para poder atesorar todo aquella caterva de neologismos. se babearon el cura, el maestro, el heladero, el fiambrero y su asistente, el cadete y el gerente. quedó una estela de olor dulzón a lo largo y a lo ancho. después entró en su casa y tomó un baño.