Favorito de las masas

enamorarse de un idiota

lo más sencillo que puedes hacer, cuando venga la primavera, es enamorarte de un idiota. no tendrás que caminar mucho para encontrarlo y él...

domingo, julio 29, 2007

nylon y plumas

al salir esta mañana vi su sombra, moviéndose en la puerta de mi casa, en el corredor más exactamente. una silueta conocida y querida, una silueta imposible, inexistente en el territorio de los vivos. con esa tibieza en el alma por el inesperado reencuentro, pude salir al frío de un sábado de invierno aquí en el sur, donde sopla fuerte desde la mismísima puta madre. no me fijé pero seguramente por las veredas circulaban señoras con arreglos de pingüinos en la cabeza. tocas de foca de pelo corto, bikinis de chinchilla y otros accesorios de seres vivos de naturaleza polar. este es un sábado de elegancia, no hay dudas. nadie tuvo la osadía de taparse con diarios o andar descalzo, al menos en mi presencia. a todos se los veía orondos bajo sus capas de búfalo con botones de cocodrilo del ártico. el ambiente del antiguo convento de la calle ocho de octubre estaba gélido, pero los paneles cubiertos de fotonovelas en color alegraban un poco la cuestión. caminé creándome un cierto suspenso, como protagonista en una película de novicia embarazada, perseguida por la maldad de la hermana superiora en un intrincado laberinto de corredores inmensos. me imaginé a una muchachita de las uñas frágiles, con las medias un poco caídas separada del páramo apenas por un vidrio. en ese momento me entraron unas enormes ganas de tener un bigote de chocolate a la española, de aquellos que me preparaba en la infancia, con una receta medio variable de mi padre, que incluía maicena para espesar. tuve ganas de estar con sombrero de piel de zorro, bailando en la pista de un club húngaro, con un vestido tejido de lana con flores celestes en fondo gris y marrón, con botas de piel y medias dobles, apretada en por los brazos de un galán alto vestido de saco negro, con un cierto olor a naftalina.