Favorito de las masas

enamorarse de un idiota

lo más sencillo que puedes hacer, cuando venga la primavera, es enamorarte de un idiota. no tendrás que caminar mucho para encontrarlo y él...

jueves, febrero 24, 2005

desde la piletita

agradecí al cielo por todas aquellas tediosas tardes de vacaciones en el garaje del padre de alejandro rodeada de ejemplares de mecánica popular. hice una bendición genérica por todos los novios motorizados que tuve alguna vez; el rubiecito que me enseñó a andar en su yamaha 50; el que me prestó la java 300, el que me incitó a manejarle la mehari en verano y el que me asoció en la compra de su primer vw cuando entrábamos al liceo. recordé cada vez que mi madre me dejó espiar las fauces de su motor y cada vez que alguien me prestó alguna de las herramientas de su taller. no existe nada peor que quedarse varada en un camino polvoriento, no muy cercano a la ruta 12, absolutamente perdida y con el sol del mediodía clavado en el lomo, como una avispa. conseguí un tacho agua en un ranchito desmayado junto al camino y cuando el motor se enfrió logré volver a arrancar. lo que me hizo más feliz, al entrar en el parador, no fue la chance de comer o tomarme una cerveza helada en la barra, sino la posibilidad de lavarme, al fin, las manos. una vez adentro me vinieron ganas de bañarme y como no había ducha, me fui sacando de a poco la ropa y con unos jaboncitos roger & gallet que tenia en el bolso empecé a despegarme las horas de polvo y sudor. una vez que los pies quedaron perfectos, rosados y frescos seguí mi cruzada higiénica. con el afán perfeccionista que a veces ataca a las mujeres, apoyé una pierna sobre el pequeño lavabo y de paso me depilé con una afeita bic. después me puse un hidratante y una cremita estée lauder. me saqué la camiseta, el corpiño y me lavé alegremente bajo el chorro de agua fría. estaba enjuagándome, prácticamente en bolas, cuando se abrió la puerta y se asomó el camionero más grande que he visto en mi vida. levanté la cabeza y pude divisarlo entre el montón de pelo mojado que me caía sobre la cara. no sé para cual fue mejor la sorpresa, solamente nos intercambiamos una sonrisa y desapareció.

2 comentarios:

gitargirl dijo...

mi final para este realato seria algo parecido a esto:

"nos intercambiamos sonrisas y el tipo se acerco lentamente hasta mi. yo, asi como estaba, toda mojada y enjabonada, no opuse ningun tipo de resistencia: el camionero me hizo el amor. fue el polvo mas higienico y rutero que recuerdo."

rebecca milans dijo...

eso ! y el camionero se llamaba ernesto y manajaba un acoplado de tres pisos para ocho autos que media 21:5 metros...¿ pero sera demasiado obvio gitar ? quizas deba decidirme por la blognovela nomas !