Favorito de las masas

enamorarse de un idiota

lo más sencillo que puedes hacer, cuando venga la primavera, es enamorarte de un idiota. no tendrás que caminar mucho para encontrarlo y él...

domingo, junio 05, 2005

margotita

la primera vez que ví, ella estaba en una película desnuda. superaba los setenta años y estaba arrugada como una pasita de uva. adoré a aquella vieja capaz de semejante audacia. la escena era totalmente desconcertante para el espectador y también, inolvidable. después supe que era cantante de tangos, no actriz. al año siguiente la vi entrar en un bar de buenos aires y la reconocí enseguida. estaba tomando un té helado en el tortoni cuando ella pasó, conversando con otra vieja. se veía estupenda con su pelo blanco y lacio, peinado con un pequeño y glamouroso rulito abajo y una flor colorada en el costado. tenía un estilo de los años cuarenta absolutamente perfecto, incontaminado. llevaba un vestido corto, turquesa con flores y un lazo ancho en rojo. estaba subida en tacos altos rojos con pulsera y cada ojo cargaba con las reservas de rimmel de occidente. en las mejillas, se esparcía el colorete con cierto capricho. la boca, esa promesa casi centenaria, era de un colorado rabioso. ella era como una embajadora estelar en un camposanto. todos los viejos del bar, los mozos y las medialunas de manteca parecían momificarse ante su presencia. llevaba todo el sol puesto, como un par de medias una tarde fresca.

5 comentarios:

Charlotte dijo...

uff. buen relato. ganas de envejecer así, no?

Silvana dijo...

Olía a formol?, je,je.

rebecca milans dijo...

si logro tener el 10 % del glamour de margotita a los ochenta ya me doy por cumplida !

Adrian dijo...

hay que llevar el sol puesto, fantástico.
También está eso de que la gente se queda en determinada época. Yo recuerdo haber estado en el 2000 durante 2 años.

Anónimo dijo...

Vi a Margotita en Buenos Aires, una noche alla por 1988. Junto con unos amigos fui a un bar que ya no existe y ella estaba alli, microfono en mano, conversando con los asistentes. Margotita se quedo con nosotros en aquel bar durante casi toda la noche. Fue una experiencia fantastica y aun hoy la recuerdo. La viejita era una masa!