es japonés y tiene unos diecinueve años. usa unos lentes de aro muy fino y luce una cresta al mejor estilo tin tin. nos guía a toda velocidad por los vericuetos del gran aeropuerto naranja. en su espalda, una leyenda que dice : cuente conmigo. quizás sea hora de pedirle un consejo a alguien y en tal caso, ahí estará ese joven con aire de estudiante de intercambio dispuesto a auxiliarme. vamos trepados en la escalera mecánica mientras él nos mira con seriedad uno por uno, como si estuviéramos por cometer una falta grave. habla a través de un handy. nos está contando. creo que faltan algunos de sus acólitos por obligación pero nadie se rebela. somos, de alguna forma, su ganado personal. movernos, contarnos, embarcarnos en el área correcta, es parte de su trabajo. todos seguimos sus instrucciones hasta llegar a un punto en el que se detiene y con un gesto de humanidad inesperado, comienza a interpelarnos uno por uno. es la despedida, intuyo. la manada se divide según destino y número de vuelo. unos van al veterinario. otros al mercado, otros directo al matadero. a mi me toca el avión que vuela a manaos. pienso en fitzcarraldo, herzog, claudia cardinale, la ópera y el caucho en su era dorada. klaus kinsky ya no será de la partida. a cada pájaro le toca solo un par de alas.
viernes, diciembre 02, 2005
miércoles, noviembre 30, 2005
vuelo cancelado por la tormenta
estudio a otro hombre. lo veo igual a ti. puedo mirarlo y estudiarlo con descaro gracias a mis anteojos de mosca negros. él se distrae mirando cosas inútiles y yo lo miro en cada detalle. brazos cortos. manitos. cabeza con pelo blanco. tostado y con un corte al ras. cuarentón en buen estado, diría el cartel si estuviera en el anaquel de un remate. todo le fue dado en poca cantidad. es,casi nada. la cabeza en alto, con el mismo ego incomprensible. tal vez, a oscuras, lejos de la regla de oro y el prejuicio de la proporción del quatroccento, también me guste.
sábado, noviembre 26, 2005
brasilia
bajo hacia la avenida y me cruzo con un mitin. un hombre da un discurso, subido a la plataforma de un camión con parlantes. en el césped, están sus acólitos, bajo el sol de noviembre. en el medio del ritmo ciudadano, siempre hay un espacio de reunión política, donde todos son hombres, como los que se emborrachan a la salida del trabajo en los barcitos y caminan a los tumbos, rumbo a casa. actos de masas en el centro, en el congreso, en los alrededores del planalto. el reclamo permanente, el discurso que réplica, la masa que no descansa. las mujeres, esclavizadas por las plataformas de veinte centímetros, tropiezan y caen de bruces sobre las baldosas de cemento diseñadas por niemeyer.
viernes, noviembre 25, 2005
malentendido
cada palabra que él decia, ella la interpretaba de forma extraña. si la invitaba a almorzar, ella se imaginaba una furiosa cabalgata sobre las sábanas de su cama. si le daba un obsequio, ella pensaba que quería que lo desnudara. si le escribía un mail en la mañana, ella pensaba que se había estado masturbando. si le mostraba su despensa, ella pensaba que él, quería atarla.si le hablaba sobre sabores de té, ella se imaginaba una escena en la que tenía los ojos llorosos y el rimmel corrido después de hacerle el amor.
miércoles, noviembre 23, 2005
no quedará uno vivo
mamá comenzó su famosa temporada de exterminio. como corresponde, estrena nuevas armas contra sus enemigos de siempre, con el mismo desparpajo de kate moss en una pasarela de chanel. en general sus enemigos se ordenan según volumen, importancia y fiereza : ratones, cucarachas y pájaros intrusos de los que arman nidos en el techo y lanzan sus excrementos directamente a las limpias almohadas. las hormigas también forman parte de su lista de enemigos si bien su lucha con ellas se extiende a todo el año. los platos servidos con veneno, de diferentes tamaños y apariencias son gran parte de la técnica de mamá. ella es el chef de la muerte. tiemble el reino animal : mamá esta cocinando. este año, mamá renunció a lo tradicional que se compra en barracas o ferreterías. si bien existirá su interminable banquete de platitos en toda la casa, los surtirá con una serie de formulas holísticas que saco de un libro. las cucarachas, por lo pronto, serán atraídas por el letal sabor de las cáscaras de papa resecas en el microondas. hasta en los tribunales de la haya se discutirá sobre esta práctica genocida. para los ratones hay una propuesta digna de paul bocuse : aromas de la campiña francesa. crutons de corcho. cubos irresistibles de corcho rebozados en harina y sal y fritos en aceite hirviendo. los ratones, con su instinto gourmet y su amor por las grasas saturadas, harán una rápida e irreflexiva ingesta de esta maravilla y el letal objeto, una vez alojado en sus pequeños estómagos, empezará a endurecerse con los jugos gástricos hasta convertirse en un calculo renal de tamaño gigante e imposible de dinamitar. en ese momento, mamá simplemente se limitará a barrerlos hacia el tacho de basura más cercano.
miércoles, noviembre 16, 2005
lástima
no le gustaba comerse las uñas. no le gustaba compartir la cama con animales. ahí estaba, en el medio de la noche, temblando en una cama ajena llena de pulgas. tenía deseos de saltar, tenía deseos de gritar pero el pánico la ganaba y apenas podía temblar. todas las dudas que albergaba a menudo, sobre su condición femenina, estaban en ese momento desapareciendo, como por arte de un mago chino vestido como para animar un cumpleaños, con una enorme caja laqueada y el rimbombante apelativo de “ fu manchú “. era un logro triste, pero un logro al fin. las alimañas se desplazaban por sus codos, por la parte blandita de los brazos, por sus largas manos, por los tobillos y en todos los puntos hacían un pequeño y sangriento orificio. se había quedado esa noche a cuidar el perro de su primo. el pobre tolo. solo porque él se lo había pedido con lágrimas en los ojos desde su cama en el sanatorio. no podía decir que no al pedido de un enfermo, un enfermo grave que posiblemente no tendría la chance de volver a correr al costado de su can. al entrar al departamento había sentido un aire nauseabundo proveniente de ningún lugar. a pesar de eso había ido hasta la terraza, había tomado al perro y lo había sacado a la calle. horas después, cuando el animal ya no le hacia fiestas se había encerrado en el único dormitorio, con planes de dormir. los primeros minutos la cama pareció amplia y las almohadas abundantes. a las dos de la mañana, cuando empezó a sentir la invasión, solo la acompañaba el fulgor de una virgencita fluorescente desde el borde de la cómoda.
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