a pocos centímetros del ídolo, la funcionaria de inmigración, comprendió que llevaba el pelo teñido. ahí quedaron enfrentados, separados por una fina capa de vidrio , el tenista eternamente joven y la regordeta mujer policía del pantalón azul talla 48 a punto de explotar. con el descaro de una mujer que no tiene nada que perder, belinda masculló : preferance 67. entonces el campeón elevó un poco los ojos y se sintió aludido. no te entendí...¿te di la cédula ? tratando de disimular el duro instante en que fue puesto en evidencia por aquella cerdita vestida de azul. listo ! sonrió la gendarme y le acercó el documento a la ventanilla con el sellado correspondiente. el ex príncipe de los courts se alejó con su campera castaño-rojiza y su pelo del mismo color. usa el mismo tono que vos dijo sandra, la funcionaria argentina a la funcionaria uruguaya. si, el mismo preferance 67, dijo belinda y acarició el arma de reglamento que relucía en su cadera.
jueves, julio 28, 2005
miércoles, julio 27, 2005
nadie
después de la una, en el bar, están los felices, los que tienen mesa reservada o los que llegaron temprano y ya estan servidos. además, están los entenados que hacen cola, intentan seducir de alguna manera a la recepcionista y también los que quedan con cara de frustración vagando por la zona de la barra. las mujeres, generalmente llegan en barra y enseguida se victimizan. están los tipos prácticos que se arreglan en cualquier lado, igual en la zona de la puerta, donde es más oscuro y a cada rato se cuela un chorro de aire frío. vino además el que mete el pecho y tarta de colarse. el prepotente. la distraída, el pertinaz . la parejita que se manda al salón y cuando son atrapados in fragantti, regresan con la humillación de ser corridos por el servicio. caminan conscientes de su escarnio, imperceptible para el resto que mastica. estoy en uno de esos lugares adonde van las estrellas. mi aspecto, es tan exótico, que algunas celebridades, que pasan por mi mesa y me saludan, para no quedar mal. estoy en la entrada, en la mesa más evidente, junto a la recepcionista. ya pasaron tres, es muy graciosa la situación. ahora veo a dos provincianas que vinieron, como yo, a ver famosos comer. están desorientadas por mi culpa. no pueden parar de hablar de mi, mientras la recepcionista las tortura y las obliga a esperar paradas una mísera mesita. revisan una y otra vez las tapas mentales de las revistas ilustradas que consumen y descartan que sea tal o cual. entonces…¿ quien es ? “ nadie” , concluye la más astuta y me descubre en mi franca impunidad.
martes, julio 26, 2005
hundido
el gigantesco castillo de naipes, construído a su alrededor, se derrumbó sin dejar una sola carta en pie. de nada valieron las invitaciones al palco privado, las rosas y aquel traje de gusto exquisito que se puso para deslumbrarla. la revelación fue tan dura y contundente que no dejo espacio para ningun movimiento. como si ella hubiera visto, través de la cerradura, como él le robaba todos los calcetines del cajon, en pleno ataque cleptómano. aquello habia sido grave y definitivo, sin retorno ni explicaciones. después de varias semanas de cortejo, llamadas oportunas e invitaciones encantadoras, el hombre de su vida, o mas bien, su prospecto, pronuncio la frase asesina : adoro la zarzuela.
lunes, julio 25, 2005
costumbres y servicios
vivo en una ciudad sin subterráneos. por los intestinos de montevideo sólo deambulan cinco millones de ratas elegantes, que también se han ajustado el cinturón por la crisis. tampoco tenemos bares de trampa, el último que quedaba desapareció en su lugar hay una verdulería puesta a todo trapo. en buenos aires hay todo tipo de bares y mis favoritos son los de alterne, sitios extraños, céntricos, con cortinas y perfectos para que entre una desprevenida como yo o el par de turistas canadienses que están a mi lado. a pleno día, jóvenes putas esperan una cita, un llamado, un cliente. seguramente a pocos metros estén las piezas de hotel donde se llevan a cabo las citas. en estos bares nadie lee el diario, no existen los típicos parroquianos que toman una copita. desde la hora del desayuno se sirve whisky o cognac barato. en este bar no cabe un mozo guarango sino uno diplomático y discreto que hace como que no estuviera. las chicas usan y abusan de los celulares, van y vienen. se sientan solas o con las demás. entran y salen, sobre todo al mediodía cuando los empleados tienen la pausa del almuerzo. dos por tres aparecen madamas disfrazadas de amigas, a controlar. aquí, nadie mira para afuera con aire lacónico, nadie escribe un poema en una servilleta. un bar de alterne es un lugar de trabajo donde nadie pierde el tiempo. nuestros bares de putas son también sitios de descanso, pero mezclados con parroquianos comunes. es el caso del maipo, frente al teatro stella di italia. un lugar cálido para tomar un café con un amigo o un cliente reciclado en confesor, que justo paso por el lugar después de cobrar una magra jubilación.
domingo, julio 24, 2005
lindo par
el invierno se hace mas crudo en las calles de la feria. desde un puesto de antigüedades de valor dudoso y cachivaches sonríen las pantuflas de ronald y nancy reagan. ellos están acostados, en sendas camitas, cubiertos de un acolchado con la bandera norteamericana. tienen las cabezas inclinadas sobre un linda almohadita y sonríen. el pie izquierdo es él, el derecho es nancy. aun no olvido el espanto que me causó encontrar su libro sobre la marihuana en la biblioteca de mi madre. nunca me atreví a preguntarle por tan peculiar hallazgo. quizás ahora podría darle una sorpresa y llevarle estas abrigaditas y republicanas pantuflas. para que se sienta protegida y caliente a la vez.
sábado, julio 23, 2005
mont blanc
en general, una vieja es noticia cuando va al banco y un malandrín le roba la bolsa con veinte mil dólares. también sucede cuando un joven le arranca la cartera en la calle y la empuja contra las baldosas de la vereda. entonces la vieja se lastima y su cara ensangrentada es noticia de las siete. es dura, la glamorosa vida de una vieja, ni me lo digan. he gastado horas en consultas con un geriatra que, seguramente, sea accionista o dueño de la farmacia donde me preparan las recetas de los remedios carísimas que me prescribe contra los dolores de huesos. el dentista que siempre me quiere poner coronas de oro. sospecho que pertenece a un grupo de profanadores de tumbas. la otra cara del negocio, un reciclador de oro bajo, que tiene que retirar de las piezas los restos de pollo o costilla para hacer su inmunda tarea y ganar unas monedas. creo firmemente que la sonrisa zalamera del dueño del supermercadito seguramente se deba a alguna desviación o perversión que este tipo tiene por las señoras mayores. no podemos fiarnos en nadie. quien sabe en que piensa ese gallego degenerado. el otro día fui a un bingo en el círculo militar. tengo un hermano que es coronel retirado y por eso puedo formar parte de esta selecta institución. estuve perdiendo durante toda la tarde pero, con la compra de cada cartón, estaba colaborando con un grupo de tejido de señoras del centro y la causa del ocio es algo que tenemos que apoyar. no porque le vayan a llevar la ropa tejida a los pobres, sino porque se las llevaran a sus nietos, que las detestarán y las esconderán en un rincón del ropero. el detalle es que usé, para anotar mis puntos, la lapicera mont blanc que me dejó mi tío eliseo. cuando me fui, me la olvidé. me di cuenta seis días después y cuando llamé no quedaba nadie jugando en la sala. no había nadie que tuviera noticias de mi lapicera. nadie se había quedado esperando mi llamado, para devolverme lo que es mío y vale mucho. así que llamé a mi hermano y el llamó al capitán que está casado con una de las del grupo de tejido y él consulto al alférez que estaba cantando los números durante aquella tarde. nadie sabía nada pero enseguida se pusieron a buscar. al final, alguien la había recogido y se la había dado a la empleada de la ropería y ella la había puesto entre las cosas perdidas, en una cajita de zapatos. mezclada con un llavero, un par de guantes de lana baratos y una bufanda de niño. hice que la despidieran, mi lapicera no podría pasar seis días en una caja de cartón, debería haberla colocado, como mínimo, en una caja fuerte.
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